«No te preocupes por el tamaño del enemigo,
sino por la rectitud de tu causa.
Un escarabajo con dignidad puede hacer
temblar al imperio más grande.»
Don Durito de la Lacandona
Durito utilizaba la duda metódica, no el dudar por dudar, como mero paranoico que desconfía de todo lo que camina y también de lo que no, él lo hacía como Don Descartes que tenía su método infalible para así llegar a la verdadera certeza, pues hay certezas también que no son tan ciertas. El sacaba de la ecuación a los sentidos esos grandes engañadores que nos tienen a todos agarrados y se aprovechan los más avariciosos de ellos, ni se diga el sueño, “Consigue tu sueño”, ese que han vendido como una gran verdad y no es más que una película que nos han proyectado y repetida, repetida, se transforma en verdad. ¿Quiénes eran que decían esto y habían también querido adueñarse de todo?, bueno, hablaban de mentira, la prima hermana y ni se diga ese genio maligno, que asume la posibilidad de ser superior, con tantas estrellitas en su banderita y que miente y tiene el arte de la traición pues lo único que importa al final es creerse que es justamente eso “superior” al Superior, el Elegido, el mero mero, dijeran por estos pagos por los «qui´ando» y que se le llenen los bolsillos.
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Descartes como duda de todo, descubre que no puede dudar de que está dudando, de ahí surge su famosa conclusión: “Pienso, luego existo”. “Cogito, ergo sum”, ese latín que aman nuestras cucarachas prisioneras de la voluntad de cifras cada día más esparcidas, eso sí, tengan cuidado al leer esa frase en ese idioma celestial y no cambiar por casualidad una letra pues el contexto se vuelve hacia otro lado. Pilluelos, ya la cambiaron.
Al Genio Maligno lo descubrió el Cartesiano en sus Meditaciones Metafísicas, cuando se ponía a pensar en la “masnada”, dejaba ir a la duda eso sí con método, hasta el límite más radical, casi a los confines del Universo, al horizonte cosmológico, por las dudas, no fuera a ser que se le pasara algo, a parte no tenía IA para preguntarle, él tenía que hacer todo solito, lleva la duda aún más allá, no al Más Allá, porque se acabaría el negocio.
Él suponía, pues no podía hacer otra cosa, la existencia de un ser superior, astuto muy pero muy poderoso que emplea toda su energía y armamento para engañarnos. A eso se dedica, es el Master del Engaño. Ahí es cuando imagina la hipótesis de un «Genio Maligno», no como el de Aladino y la Lámpara Maravillosa, este se dedica exclusivamente a cortocicuitar nuestro entendimiento.
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Aunque nos engañe en todo, no nos puede hacer creer que existimos cuando no existimos, entonces para ser engañados tenemos que existir, de ahí que ese engaño que nos está poniendo confirma la existencia de un ser pensante. Por eso, tranquis, nos han engañado toda la vida con espejitos, porque tenemos existencia. He ahí el quid del asunto. ¡¡¡Uff!!!!, que alivio, ¿o no?. Nos llevan para donde quieren precisamente porque existimos, si fuéramos una ilusión, no gastarían tanto en publicidad.
Está igualito al Agujero Negro quisquilloso y eructador, que le encanta el engaño como herramienta y claro que va ganando. En la actualidad pensar es un lujo que pocos conocen, los Señores de la Nube ya han adiestrado a la» manadita» con los “juguetitos” tecnológicos para que sientan que gozan de libre albedrío. Eso sí, un albedrío sin imperativo categórico, detalle que había llevado al Agujero Negro al diván del terapeuta galáctico… la historia a la que ya llegaremos, pues esto se está volviendo un gran enredo celestial o ¿terrenal?. Vaya incertidumbre nueva, creada por…quién ustedes quieran…
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Don Descartes ya había descartado, los sueños, y ni se diga los sentidos, sin embargo, con las verdades matemáticas como esa que 2+2 son 4, parecía que no cambiaba, tanto dormido como despierto, pero qué tal si ese Genio Maligno es el que se ingenia para hacerme creer que es así, él se decía a sí mismo, mientras dudaba hasta de la mosca que pasaba volando, cuando en realidad no era tan necesario. Cualquier coincidencia con lo que vivimos que hasta dudamos de que estamos vivos, no es mera casualidad y ni siquiera es causalidad, (¿qué es, entonces? A preguntar a otro lado). Eso sí, tengan por sentado que ya la masa no caerá en los falsos prejuicios y las viejas opiniones por esa costumbre que se tiene, de creerse cualquier cosa si sale en la tele o en cualquier pantallita, más con eso que ya se nos da todo personalizado para que ni siquiera tengamos la necesidad de buscar y menos de pensar, ya se va volviendo algo innecesario. ¡Qué inteligente!, es la nueva inteligencia.
Pero insisto: el Genio Maligno no nos puede hacer creer que existimos si no somos nada. Su trampa nos confirma como seres pensantes. ¡Qué difícil!, todo esto. ¡Yaaaa!, den vuelta la hoja con la cantaleta!. Existimos, no existimos, somos engañados… Voy a cambiar los algoritmos personalizados, para que se descubra que se tiene libre albedrío y sin imperativo categórico, como pedía ese pesado de Kant, siempre tan moralista, que ahora atormenta al pobrecillo Agujero Negro y que ya no es necesario pensar.
El tinglado se va haciendo cada vez más complejo. Al filósofo no le quedó más remedio que, tras imaginar al Genio Maligno, demostrar la existencia de un Dios Perfecto, ahora puede quedarse tranquilo y eliminar su propia hipótesis, (¿la eliminó?. A preguntar a otra parte). Según él no podíamos vivir en un engaño y duda perpetuos, con eso validaba la ciencia y la razón humana. Claro que Don Descartes no había llegado a vislumbrar lo que se nos venía encima….
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Y es que, si Dios existe, no debería permitir que seamos tan ilusos para dejar que nos pasen un pingüino tan grandote por delante, mientras nosotros estamos absortos mirando como mueven la pelotita de un lado a otro. Pero bueno, mejor es ir dejando en paz al francés, que ya nos dejó claro que existimos. Aunque igual que en la película Matrix, el Genio Maligno ya llegó, ya está aquí, su adoración se hizo eco y como aquellos animalitos que seguían al Flautista de Hamelin todos vamos derechito al barranco…a menos que Neo nos salve. Dejemos esto por aquí, hasta la próxima vuelta, que según parece… porque, quién sabe para donde va todo esto… tomaremos conciencia de la Matrix que nos envuelve.
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Mientras tanto, en la antesala del consultorio del terapeuta galáctico las cucarachas de Madagascar, traídas a la fuerza por un error del algoritmo, cansadas de esperar para esa terapia grupal, entre puro “colifatos” que ya habían ido pasando, redactaban en un cartón arrugado de Amazone, el pliego petitorio de sus derechos.
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Entre palabra y palabra recordaban la sabiduría de su gran héroe y aquellas verdades matemáticas que habían nacido de su boca mientras cuidaba con mucho esmero que no lo fueran a aplastar las botas, que cada día pululaban más por los alrededores:
«La riqueza de los pocos se alimenta de las lágrimas de los muchos. Es una ecuación matemática del despojo.»
Don Durito de la Lacandona. (El andariego escarabajo de la selva, el Quijote de la Mancha de los sin caras)
CONTINUARÁ… (eso sí, no lo tengan como certeza)
MÉXICO
JULIO 2026
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Agradezco todas las fotos a internet y a la IA
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AGUJERO NEGRO ERUCTADOR Y QUISQUILLOSO: DON DURITO DE LA LACANDONA Y LAS BOTAS (ENTREGA VI)
AGUJERO NEGRO ERUCTADOR Y QUISQUILLOSO: EL EMPACHO FILOSÓFICO (ENTREGA IV)
AGUJERO NEGRO ERUCTADOR Y QUISQUILLOSO: DEFINIENDO PARA NO IR CONFUNDIENDO (ENTREGA III)
AGUJERO NEGRO ERUCTADOR Y QUISQUILLOSO: EL ARTE DE DIGERIR EL COSMOS (ENTREGA II)
AGUJERO NEGRO ERUCTADOR Y QUISQUILLOSO
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