KANT SIN ANESTESIA Y EL ARTE DE SOBREVIVIR A LAS SANDALIAS
Después del postre de egos humanos que, como ya dijimos, son puro aire y se digieren rápido, a nuestro oscuro anfitrión le ha dado por la «alta cocina del pensamiento». Es esa gastronomía que desconocen tanto él como su élite, la casta elegida para devorar estrellas desde antes de que se descubriera la Big Mac… perdón, el Big Bang. Pero él la aplica como su criterio enmohecido y avaricioso le da a entender; pues, al paso que van las cosas dentro de su estrechez, no falta mucho para que el Universo entero lleve su nombre.
Y miren que hay que tener estómago, porque se ha propuesto tragarse, de un solo bocado, el concepto del «Libre Albedrío». El de todos, claro, menos el de los que estén con él o con sus secuaces: esos pobres crédulos que luchan contra unos «pobres violentos» que no han comenzado ninguna guerra en siglos y que solo se alteraron cuando les pusieron al lado a esos vecinos expansionistas. Sin embargo, estos últimos tienen la culpa de existir justo donde los primeros reclaman su propiedad, alegando que les fue dada antes de que surgieran los tiempos. Claro, de repente, en algún universo paralelo… o en ese Metaverso donde nunca se sabe qué es lo que puede suceder; claro, porque uno anda distraído y se mete en cualquier lado.
Ese concepto del libre albedrío pesa más que una estrella de neutrones y es mucho más difícil de masticar. Imaginen la escena: el agujero negro, con su servilleta de radiación cósmica al cuello, intenta engullir la idea de que somos dueños de nuestras propias decisiones. Jajajajaja.
*

*
¡Ay!, una interrupción. Antes que nada, es que son tantos los sucesos diarios que hasta ocurre que uno se olvida de terminar de definir los conceptos antes de volcarnos a ese instante preciso que estamos analizando. Lo hacemos con paciencia y no con encanto, sino con cierta comicidad. A veces no se puede hacer otra cosa que agregar un poco de humor negro a los acontecimientos porque, si no, nos volvemos «colifatos» también nosotros. Más aún cuando pensamos que estábamos del lado de ellos y fuimos, durante mucho tiempo, quienes les permitimos llegar a donde llegaron por hacer oídos sordos y respetar nuestra conveniencia, sin aplicar el refrán que dice: «Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo».
Definir, definir… ¿Qué era lo que había que definir? ¡Siiiiiiiiiiiiii, también se me olvidó! Con esto de que el alemancito me anda dando vueltas —hablo del Alzheimer, no se vayan a pensar otra cosa—… ¡ya me acordé! De lo que le había prometido (me imagino que ustedes ni en cuenta): el horizonte de sucesos de un agujero negro. Ese límite esférico que lo rodea, invisible, que es su punto de no retorno. Aunque el populacho piense que son aspiradoras cósmicas, los agujeros negros dicen ser, en realidad, relativamente tranquilos si se les deja hacer lo que quieren, o si no se hace lo que ellos no dispongan. Así es como ellos entienden el Libre Albedrío.
*

*
Pero en el camino se les atravesó Kant con su perorata del Imperativo Categórico. Y miren ustedes que tragarse tal viga está difícil, es como deglutirse un mueble de roble sin anestesia.
Pesado el concepto. Por eso los trae de cabeza y el mundo no entiende que «Él» es el elegido. Si tampoco es para tanto, no deglute cualquier cosa: permite que una nave espacial entre en una órbita estable a su alrededor y luego escape… a menos que la nave ande de curiosita y se deslice más allá del horizonte de sucesos o no quiera obedecer sus órdenes. Ahí sí, nada puede volver jamás, de un bocado, desaparecen.
Pero a veces no puede con todo. Con su voracidad, que parte de la envidia de querer ser lo que otros fueron o son y que no se le permite eructar, porque en muchas partes dicen que no son buenos modales. Eructa esos fogonazos con los que quiere derretir el entorno y mostrar que él existe, por eso amenaza, amenaza con acabar con todo. Sin embargo, con unos juguetitos de niños que actúan como abejas, baratitos, baratitos, los exterminan, rápidos como la velocidad de la luz y difíciles de cazar porque son tan pequeños que no hacen ningún ruido y vuelan bajito. Los aparatos sofisticados que ellos tienen no fueron hechos para derribar «infantilidades» y resulta que solo los detectan cuando están tan cerca que, después del asombro, vuelan por los aires.
*

*
Ellos son expertos, los disque» buenos», en los secuestros, en volar por los aires hospitales, pozos de agua y escuelas, pues dicen que cuanto más pequeñitos, mejor, para que no crezcan. Y si son mujeres, mucho más aceptado aún, pues de esa manera no se reproducen.
Sin embargo, parece suceder, en el transcurrir de los tiempos, que un agujero negro invertido se halla en el horizonte cósmico (que es donde desaparecen los objetos más lejanos y ya no podemos mirar más allá, pues hasta ahí llega nuestra capacidad de observar y entender el universo). Este fenómeno se les presenta justo cuando creían, que el otro no era ni siquiera un rival, sino una poquita cosa… que, bueno, resulta que tiene unos milenios más que ellos y concibe la vida y la muerte de otra manera. Que les acribillen a los suyos los lleva a enfurecerse en serio, no como esa furia rimbombante con que proclamaron su ataque.
*

*
¿Será que ya vivimos dentro de un agujero negro?. ¿Que todo nuestro Universo está atrapado dentro de uno de ellos?. Qué complicado se pone esto: definir lo definido para volver a definir, todo para avanzar a contar lo que a nuestro agujero negro quisquilloso lo «quisquillea» cada vez más.
Dejen de hacer preguntas, por favor, de tirar leña al fuego y de tocar egos, si no, este se vuelve el cuento de nunca acabar.
Tanto es así que les paso un chisme (sí, de esos que no están bien; ¿qué pensaría Kant de esto, él que une la moral con todo?, pero bueno, aquí les va, uno solito y chiquitito).
Resulta que fue tan difícil digerir lo que está sucediendo, más cuando su principal rival estratégico lo recibió. Sí, lo recibió cuando él iba dispuesto a ponerle los puntos sobre las íes, y un poco el rabo entre las patas y resulta que nuestro anfitrión terminó con las íes punteadas como estrellitas, de esas que les ponen a los niños en el jardín de infantes cuando hacen algo bonito, no se exacto si todavía lo siguen haciendo, pero lo hacían. Eso sí, quedó maravillado de verlos… Pero no era esto lo que les iba a contar, es que suceden tantas cosas en el horizonte de eventos que es difícil seleccionar.
*

*
Lo que les iba a decir es que terminó con el terapeuta galáctico. Este le hizo muchas pruebas y le confirmó lo que él ya sabía, pero de lo que su alrededor desconfía: que es un ser excepcional, que sus capacidades están integras. Reconoció todo lo que le pidieron que reconociera, y además pudo hacer sumas y restas (de esas facilitas, de las que no necesitan calculadora, con una sola cifra). El terapeuta lo motivó a seguir por esa línea, argumentando que no había otro ser a su edad que respondiera de esa manera.
Sin embargo, le recomendó una terapia grupal, a la cual él le hizo cara de «fuchi». Como les hace a esas comidas que no van con su ego porque son demasiado naturales, él lo que necesita es grasa con rapidez y eficiencia. Prefiere esos alimentos donde da igual qué día sea, siempre serán idénticos, como el jugo de naranja de bote, que no engaña se tome el día que se tome (claro, si es de la misma marca, por supuesto), siempre sabe parejo. No como ese otro jugo que, aparte de dar mucho trabajo, el que se hace con esas esferas anaranjadas que hay que cortar, exprimir y recién vaciar en un vaso, es una gran frustración porque siempre cambia de sabor. Pero este era solo un comentario al margen…para que diera para entender.
*

*
Aquí les va el chisme: ¿quiénes creen ustedes que estaban como sus compañeras de suceso?. Las infaltables: cucarachas de Madagascar. Esas perseguidas como ilegales, que lo único que buscan es superar un poco la ansiedad que les ocasiona el sobrevivir a las sandalias, como Don Durito de la Lacandonia, que ese era a las botas.
Pero lo que sigue queda para la próxima entrega, pues ahora hay que digerir esta confusión entre el Libre Albedrío y el Imperativo Categórico (ese que llama a la moral para que el primero pueda ser, actuado por deber y no por tendencia, y menos aún por moda, ni dirigido por la IA), cuando, en cierta forma, todo es al revés…
¡Ay, Diosito!, qué dolor de cabeza.
Pido perdón por este ritmo caótico, obsesivo y un poco confuso en el que la historia se está metiendo, eso sí…
Quien quiera entender, que entienda y quien no, únase a la terapia y listo.
Los espero.
MÉXICO
MAYO 2026
***
Agradezco todas las fotos a internet y a la IA
*
AGUJERO NEGRO ERUCTADOR Y QUISQUILLOSO: DEFINIENDO PARA NO IR CONFUNDIENDO (ENTREGA III)
AGUJERO NEGRO ERUCTADOR Y QUISQUILLOSO: EL ARTE DE DIGERIR EL COSMOS (ENTREGA II)
AGUJERO NEGRO ERUCTADOR Y QUISQUILLOSO
CRÓNICAS NOCTURNAS: LOS PILARES DE LA CREACIÓN
CRÓNICAS NOCTURNAS: LOS PILARES DE LA DESTRUCCIÓN
***
Te invito a visitar mi página de face
Y TAMBIÉN EL BLOG
puedes encontrar otras entradas que te interesen.
GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!

