DONDE EL TODO Y LA NADA SE FUNDEN EN LA LUZ
Cuando el calor en este desierto seco trae humedad, se siente al mar ahí nomás. El olor a la sal inunda al pequeño pueblecito de salinas prehispánicas, parecería con ello que el océano saliera a flote desde abajo de la tierra y, con ese aroma inconfundible, se asomara.
Así andaba caminando por un espacio vacío. Los pajarillos volaban por todas partes; estaban alborotados, rebosaban contento. Las golondrinas que en esta época, ya se han aposentado en las calles para traer a la vida su nueva descendencia, habitaban ese instante de crianza, sin olvidar que también es de juego en las corrientes del aire. Entre persecuciones en sus vuelos rasantes y el movimiento incesante de su revoloteo, hacían que la alegría naciera, que la sonrisa no pudiera seguir atrapada en el desconcierto del alma y elevara el vuelo para unirse a ellas.
Era el primer día de la Feria de las Tetechas, esa flor del cactus columnar que es un manjar creado por este desierto salino para honrar a todos los seres vivos que lo habitan. Nos bendice no solo por su hermosa flor cuando abre, sino por esos botones antes del despliegue, que se vuelven un alimento selecto y exclusivo.
Pensé en ir caminando a su nuevo recinto, pues por primera vez ya no estaría en la plaza principal, le había quedado chica. Cada año fue creciendo y se expandió de tal forma que ahora sería otro su aposento.
En eso, un resplandor de un color rojizo me hizo voltear la mirada y ahí lo vi. Ahí estaba: desde su atelier de encanto, tomando al sol en su retirada, con su brocha pintaba, soltaba grandes pinceladas de fuego que abarcaban todo su lienzo.
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Él, que sustenta la belleza, nos la muestra en todos los momentos de nuestra existencia, sin embargo, nuestros ojos no están adiestrados a verla. Hemos bajado la mirada hacia todos los absurdos terrestres, sin darnos cuenta de que, al mirar al cielo, nos encontramos con ese Rostro Divino que la encarna y la refleja en todo lo que nos rodea, y hasta en nosotros mismos.
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Podemos girar para un lado, podemos girar para el otro, mirar atrás, mirar adelante, y ahí, en pequeños y grandes detalles, la vida nos la devela. Sin embargo, estamos tan obsesionados por el «tener» como muestra de grandeza, que nos hemos olvidado de «ser» junto a esa Fuente Creadora que nos inunda de piedad y serenidad. No necesitamos acumular bienes para desplegarnos en la gracia de la inmensidad.
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Cada paso era una alabanza, un asombro que me salía al encuentro, un suspiro. La boca abierta y los ojos enormes no alcanzaban para recrear tanta osadía preciosa, esas maravillas que se me revelaban y que henchían mi corazón con una nueva visión de lo cotidiano; aquello que, bajo una nueva lupa, refulgía con ese encanto oculto que se abría para no ser olvidado.
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Aprender a volver la mirada, a no esperar nada y recibir todo, ese todo que se encuentra mucho más cerca de nosotros mismos cuando somos capaces de guiar los pasos y viajar hacia nuestro propio centro, mientras los ojos miran absortos a ese firmamento etéreo, que como cúpula nos cobija.
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El Todo, que es la Nada; la Nada, que es el Todo. Ni Todo ni Nada… Ser para fundirnos en este milagro de misericordia que es la existencia misma, vuelta un suspiro de luz en el infinito.
MÉXICO
MAYO 2026
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GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!


La paleta de colores de este atardecer es un mágico regalo, Gracias Por compartir tus pensamientos. Un abrazo.
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Gracias a tí Carlos por estar, por darte tus vueltecitas, abrazo grande
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¡Hola Themis!
No es extraño que dentro de tu versatilidad surja esto tan espiritual, maravilloso y que da mucha paz. Me ha encantado la mención al Rostro Divino, al que debemos todo y como dices, a veces no miramos. Bueno, la verdad que no me incluyo porque trato de estar bien atenta, se convierte en una forma de vivir en la que lo profundo te eleva y le gana por demás a lo superfluo. ¡Qué hermosa tu manera de vivir! Y claro, de escribir. Tienes un gran tesoro interior y una capacidad grande de transcribirlo. Muy linda tu entrada, mucho. Muchos pero muchos abrazos.
(Casualmente me estoy tomando un café).
🌹🌹🌹
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Hola Maty, gracias por tus palabras, qué otra cosa que vivir bajo eso influjos, descubrir a cada instante, a cada momento que por algo sucede lo que sucede, y que siempre habrá una enseñanza o una puerta que se abre detrás de los sucesos, de esos acontecimientos cotidianos que por ir tan de prisa en esta vida no nos detenemos a ver y que otra cosa tenemos que hacer que elevar la mirada y…. Abrazo más que grande
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He podido oler el salitre del mar del desierto entremezclado con el olor a la mar que me rodea.
Un fuerte abrazo, Themis!
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Hola José Manuel que lindo saber de tí, de poder leer tus palabras y meterme dentro de ese mar que te rodea que aquí está bajo tierra pero nos nutre con su sal. Abrazo inmenso y un gracias infinito
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Qué gran verdad, Themis. No nos damos cuenta de la belleza que nos rodea, ese sol de atardecer en el desierto, en el campo de Castilla, en el mar, en tantos lugares de la tierra. Esa belleza que nos alumbra, que nos dá vida, que es nuestra alegría día a día y demás, gratis. Lo que describes lo vivo cada día, ahora las golondrinas juegan con sus vuelos, van y vienen, rehacen sus nidos, alegran el espacio de la calle… Gracias por transcribirlo con tanta sencillez y armonía. Te mando mi abrazo desde un paisaje sin mar y sin desierto pero con un sol hermoso que lo ilumina todo. Mi abrazo y cariño. Qué la luz te bendiga siempre.
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Hola Julie que lindo todo lo que dices y más hermoso es que compartas ese juguetear de las golondrinas y seas capaz de abrirte a toda esa belleza gratuita que la vida nos regala y que está por todas partes, sin embargo no todos somos capaces de verla. Abrazo más que grande y gracias por tus palabras y tu bendición.
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Hola, Themis, ¡qué bonito! Como dices, en su atelier pintando la vida de color y acompañado de los aromas del mar en el mismo desierto. Una estampa digna de ser recreada como has hecho. Gracias por darnos el placer, igualmente, de contemplarla y leerla.
Un abrazo. 🙂
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Gracias a tí por estar y porque esta «estampa» te haya llegado y el aroma al mar, y todas esas cosas sencillas y simples que nos rodean que hacen a nuestra alma brincar de emoción frente a la belleza. Abrazo más que grande
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