¡¡¡ LLUEVE, LLUEVE!!! (2)

DELIRIOS MOJADOS

Cuando llegó el grillo sin pata a terreno casi seco, se detuvo como respirando, se me hizo el náufrago que había tocado tierra firme y aunque no sabía cómo saldría de ahí por lo menos se sentía a salvo tirado en la arena, este no tenía ese mullido piso, pero bueno no se podía decir que óptimo, sin embargo había salido de ese álgido mar que a pesar de su discapacidad había sabido atravesar como un hábil nadador. Descansó por un buen rato, pues estaba agotado el pobre bichito así se le veía, ni siquiera reaccionó cuando me le acerqué a tomarle su retrato.

*

*

Pero no era esto lo que les iba  contar, lo que sucede que se me agolpan en la cabeza una y otra «historieta» de la Vida, con los nuevos episodios que me manda además o que se cruzan, como este grillo acuático, para colmo no puedo decir diferente, pues hay tantos en las mismas condiciones que habría que evaluar quienes son quienes, pero esto es otra cosa, no me quiero ir por las ramas porque…. pues otra cosa que sucede cuando me descuido un momento, es que no deja de producir escenas por todos lados, una y otra y otra, que nos puede tener en un jolgorio interno, pues a veces recordar algún episodio vivido y encontrarse en él y mirarse desde la distancia y desde otra perspectiva y ver el papel que se jugaba, como ese del «¿dio para entender?», muchas veces preguntándome:

-¿Qué hacía allí?, ¿cómo había llegado?- parecía que me habían mandado para reportar o como testigo, ¿sería que ya era cronista y no lo había descubierto?, ¿qué la vida después de años y años pasados me había develado cuál era mi misión en ella?. Dejémoslo ahí y vamos a la anécdota que desencadenó esta sucesión de palabras muchas de ellas inconexas porque si sigo por esos rumbos, quién me puede decir a donde me lleven, más allá que tampoco me importaría mucho.

-Párale, detente o ¿ya otra vez el café se te subió a la cabeza?

Con esto que hay varios eventos atmosféricos dando vueltas en el Caribe y en el Pacífico, de tormentas tropicales, depresiones, que no dejan de mandar agua y ya vamos como para 15 días que no para y  ahora por ahí vaticinan que de repente, a pesar de ser muy temprano va a llegar el primer huracán de la temporada, que según dicen, vendrá bravo, me fui para atrás en el tiempo, cuando estaba en otro contexto, como si me hubiera absorbido un túnel y me  llevó a otra época de la historia de la humanidad, por lo menos de la mía,  antes, muy antes, lejos muy lejos, dentro de este mismo mundo y en el mismo momento.

Andaba por otros cerros, estos llenos de vegetación, selváticos, donde la lluvia no aparecía, las nubes pasaban por arriba y no soltaban nada, como si fuera castigo.

*

*

La Tierra estaba tan seca que había que caminar con mucho cuidado para que el pie no se cayera en una grieta y se torciera, pero un día sin esperarlo cuando ya se habían perdido todas las esperanzas y todos estaban muy tristes porque no iba a salir la cosecha y el hambre iba a llegar, esa a la que tanto temían, se dejó sentir sobre el techo de lámina.

-¡PLIM!, ¡PLIM!, PLAM!, ¡ PLAM, PLAM, PLAM!, ¡PLIIIIIIIM…!

Los niños, los primeros siempre en estar atentos a esos hechos que surgen sin avisar, salieron corriendo a disfrutar de las gotas que caían, todos felices, reían, miraban a los Cielos, jugaban, corrían y dejaban que las chispas húmedas mojaran sus caras risueñas.

*

*

Ese día empezó, pasó otro día, seguía, otro, otro más, más de lo mismo, pasaron diez días,  el mes, aún más, descampaba de a ratitos donde todos se movían de un lugar a otro, los hombres corrían a sus milpas, pues eran campesinos, solo a verlas, a platicar un poquitos con ellas pues no querían que pensaran que las habían olvidado, pues ellas como buenas féminas, si su cuidador y sembrador no las va a ver todos los días, salvo los domingos, que bien sabían que es momento de ir a la Iglesia, se empacan, se encaprichan, se ponen todas resentidas y eso no lo querían no fuera a ser que luego rechazaran la semilla y enojadas no le dieran la cosecha.

*

*

Eso sí, del barro mejor ni hablar, todo estaba llenitito de él, lo único bueno se podría decir era que el piso de los cuartos era del mismo material, pero he ahí, lo que sucedió, cuando no paraba el incesante fluido de los Cielos, la tierra que ya no podía absorber el liquido lo sacaba para afuera, entonces era lodo todo alrededor, en donde daba lo mismo en donde se estaba, volviéndose un gran desafío al levantarse cuando se estaba sentado, pues las botas se quedaban adheridas a él, como si éste las pegara al piso y cuando las levantaba sacaba los terrones mojados adheridos, no se podía decir cómo pesaban y la paciencia que había que tener para con un palito sacar esa masa que las cubría si eran las de cuero y si eran las de goma meterlas a la lluvia para que las limpiera.

*

*

Todo el mundo estaba asustado, se les miraba el miedo en sus ojos, en sus palabras, en su respiración que se cortaba, a parte no había para donde huir, como cuando vino la guerra que la montaña fue su salvación corriendo a refugiarse en ella, el lodo no permitía salir de las inmediaciones en que nos encontrábamos, nos tenía rodeados.

-¡Es el Diluvio!, ¡el Diluvio ha regresado!, Dios lo ha mandado porque no nos hemos portado bien- esas palabras corrían de boca en boca, cada día que pasaba y que se iba a cumplir ya casi los cuarentas días de esa inagotable lluvia, con rayos, truenos, que hacía que todos brincaran y en las noches como no había luz, se volvía una boca de lobo, pues ya ni las velas habían alcanzado no había donde conseguirlas e imposible ir a la ciudad más cercana que quedaba a más de cinco horas, pues no había en qué y al ser terracería era imposible salir, por lo menos con ellas habría una mínima llamita que mostrara que la obscuridad no se estaba adueñando de todo.

Para colmo, uno de los músicos, el guitarrista, encargado de componer y cantar las canciones religiosas que acompañaban a las ceremonias a la Virgencita, a Jesús, a sus Santitos, a las ofrendas, que por otro lado él se tomaba la vida de otra manera, para qué preocuparse por nada, no tenía sentido, bastaba con la existencia que llevaban, que si se la miraba por si sola era por demás sufrida y claro la fe no se le movía ni un ápice, él miraba al Cielo y «hágase tu voluntad», eran sus palabras.

El tenía por costumbre ir de visita todas las tardes a un lado o al otro, dependía quién sabe de qué para donde agarraba, las gotas no lo detenían, lo seguía haciendo, salvo que iba por el pueblo a los gritos:

-Nos vamos a morir todos…. nos vamos a morir todos….nos vamos a morir todos…

Mientras él pasaba como espectro entre lo negro que estaba pues el cielo parecía estar de luto y la cortina de rocío que mandaba no dejaba ver más que a un paso adelante y todo movido, fuera de foco, como si estuviéramos miopes, con ojos todos enturbiados.

*

*

Un día el curandero, el chamán se puede decir del lugar, le dijo que no siguiera alucinando a la comunidad y metiéndole más miedo con sus palabras al que ya tenían, que solo sabían rezar todo el día, prepararse para el Juicio Final que ya llegaba y ellos no habían hecho caso y no se habían ni contestado nada, como Diosito ya les había advertido con aquella pregunta que el tuhunel, el líder religioso les había indicado que profundizaran en ella:

– ¿Qué vas a decir cuando te llegue la hora del Juicio Final?

Ninguno se había preparado ni había preguntado mucho sobre el asunto, sin embargo ahora que el Cielo estaba clamando y no se detenía, todos corrían a la casa del guía y afuera bajo la lluvia esperaban, casi todas mujeres con una toalla en la cabeza, pues el paraguas no existía entre ellos, ya que los hombres les daba algo por dentro el ir y estarse ahí afuera esperando y que todos los vieran, no era de muy de macho parecía, entonces que fuera la mujer y que ya preguntara por los dos.

A lo que el curandero o médico tradicional le dijo, él, el guitarrista, contestó algo así como:

-Qué se acostumbren, es la verdad, se van a morir- recuerdo que sonrió, él estaba feliz, lo que Diosito mandara adelante, él estaba preparado, desde la guerra le había quedado bien claro que esa suerte en cualquier momento le llegaba, mientras las balas le pasaban rozando las orejas.

Ya el musguito empezaba a crecer en la piel, todo el día pasaba mirando como las gotitas pegaban en los charquitos que ya se asomaban sobre el pasto que crecía y crecía sin detención, que si se le observaba con mucha atención y bien concentrado se le podía ver como con un brinquito se hacía más largo.

*

*

Ese era el entretenimiento, la contemplación en todo su esplendor se hizo presente y el empezar a darse cuenta que con el único que se contaba era el estar muy bien con ese vecino interno, claro, sin dejar de lado a Dios, que siempre será primero, más cuando se anda por esos rumbos en donde uno se topa con él y a veces es difícil el desconocerlo.

Ahí está, ese inquilino que pocos lo conocemos, que es como el observador, el único que nos ha acompañado desde el nacimiento y que estará ahí junto a nosotros cuando nos muéranos, para decirlo de una forma menos tajante, sigamos nuestro viaje, si es que lo seguimos, si no nos quedamos con tanto apego que tenemos, pegados por acá, por estas dimensiones como alma en pena, dando vueltas.

Con tanto BLA, BLA, BLA, hasta he perdido el hilo de lo que estaba contando, era de cuando todos en la comunidad estábamos esperando al Diluvio, que el océano llegara y nos tapara, ya cuando todos los «cristianos» estaban al borde de empezar a construir otra Arca para ver si por lo menos algunos se salvaban, sucedió lo inesperado.

Eso sí, todos se habían puesto al día y estaban preparados para el Juicio Final, se sentían en una parte muchos más tranquilos, aunque el miedo ese siempre los perseguía y cuando una mañana, las nubes como si fueran los telones de un teatro se empezaron a abrir y frente a la luz que apareció todos salimos fuera a mirar, que era algo que todos sabíamos hacer muy bien, mirar y poquito a poco se iban corriendo, se deslizaban y el cielo refulgía frente a lo obscuro de las nubes que se alejaban, Kakal como le llamaban ellos al Hermano Áureo, hizo su aparición y todos felices agradecíamos y reíamos, era tal el gozo que no se podía desconocer.

¡La luz! había regresado, Dios no nos había abandonado!, había que ofrendarlo, dejarle claro que con él se estaba y que nos perdonara, él sabría que cosas tenía que perdonar, enseguida empezaron a juntarse en asamblea para definir que se iba a hacer, ya que lo de construir el Arca había quedado en nada, ahora era para agradecimiento y festejo, apenas, aunque fuera un poco, el barro se retirara.

El paisaje que nos rodeaba, resplandecía, todo bañado, todo limpiecito, todo contento parecía que bailara de tanta algarabía, a la que se unía la humana, donde todos sonreían.

*

*

Esa lluvia que tal vez fue una limpia para regenerar esas almas más tiznada que el café tostado a comal, por lo que comenzó toda esta historia.

«Y os derramaré con aguas puras y os purificaré de todas vuestras impurezas, de todas vuestras idolatrías. Os daré un corazón nuevo y pondré en vosotros un espíritu nuevo «.

Ezequiel

MÉXICO

JUNIO 2024

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8 comentarios en “¡¡¡ LLUEVE, LLUEVE!!! (2)

  1. Hola Themis, ese lugar, no es donde vives ahora, ¿verdad? Se ve muy verde. Y aunque las lluvias hacen maravillas con los paisajes desérticos me imagino que es en otro lugar. Bueno, el agua siempre es bienvenida: refresca, pone verde y exuberante todo, alimenta las milpas y llena las represas, pero también puede hacer destrozos. Siempre pedimos a la naturaleza que no se entusiasme, que todo en justa medida jajaja. Me gustó tu entrada Themis, y tus fotos. Saludos.

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    1. Hola Ana, no, viví ahí hace ya más de 25 años, era en Chiapas en una comunidad perdida en la selva, monolingüe, donde era de difícil acceso y se mantenía lejos del mundanal ruido, estaban muy lejos de la ciudad y de la supuesta «civilización». Gracias, me alegra que te haya gustado, abrazo grande

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  2. Tú puedes andarte por las ramas que quieras Themis, que te sostienen bien, y las ideas inconexas salen estupendas y con un subidón de café a la cabeza, ¡Qué más! La cuestión es que entre el grillo, el diluvio, las imágenes preciosas (la de los niños me encantó, las de los verdores también), ha sido una delicia de narración, así que sigue con tu BLA BLA BLA, que haces alegre la vida. Un abrazo muy cariñoso 🌹

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    1. Gracias Maty, seguiré por ellas pues cada día se aparecen más.
      Los niños hermosos, me divertía mucho con ellos y los trabajos que hacíamos juntos.
      Abrazo grande y pásatela de maravillas y cuidado con el café, se sube a la cabeza.

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    1. Gracias Nuria, si un lugar de una belleza increíble y los niños felices con cualquier cosa que se presentara a pesar de que sus vidas no eran nada fáciles. Eso sí, al no tener nada, cualquier ocasión diferente sacaba las sonrisas y las risas. Abrazo bien grande

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  3. Hola, Themis, qué bonita historia, la historia novelada de la humanidad contada con tus propias palabras.

    El principio me ha hecho gracia con lo de que ya no se sabe qué grillo está mal porque están todos igual. El grillo como náufrago, jeje. Muy bueno.

    La penúltima foto es una maravilla.

    Un abrazo. 🙂

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    1. Hola Merche, gracias, si una historia del baúl de los recuerdos en donde la lluvia lo fue sacando en estos días que se asemejaban tanto a aquellos pues parecía que nunca se iba a acabar de caer.
      Te mando un abrazo bien grande

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