(o el arte de vendernos la misma vieja receta a todos)
Introducción: La historia detrás de los hechos
Doña Sugestión se pasea por nuestras vidas muy oronda, luciendo una gran sonrisa y con paso lento. A ella no le agrada nada que huela a velocidad, le da vértigo, prefiere caminar altiva, risueña y con cara de buena amiga. A lo largo de los años, ha aprendido a enmascararse detrás de principios o sucesos, frases cortas o imágenes que desatan aspiraciones y muestran a nuestro ego engalanándose en la más pura superficialidad. Y ni se diga del miedo, o de ese afán de ser aceptado como un winner en este mundo de losers (o, por lo menos, de ser devotos de esos papeles).
Por eso, la Doña te atrapa rapidísimo: basta una orden, una indicación «clara» o un gesto hipnótico que ni vas a notar. Eso sin contar su arte sin igual para hechizarte a pura palabra:
«Veo en tu aura que eres un alma vieja con una gran fuerza interior. Has pasado por tormentas que habrían quebrado a otros, pero sigues de pie porque tienes un don especial para sanar y proteger a quienes amas.
Siento una dualidad en ti… A veces te muestras ante el mundo como alguien seguro, alegre y lleno de energía. Sin embargo, cuando te quedas a solas en tu habitación, experimentas dudas muy profundas, te sientes incomprendido y guardas secretos que te pesan en el pecho.
Las cartas me muestran que estás en una encrucijada. Siento que hace poco se cerró una puerta importante en tu vida: tal vez un proyecto o una relación que no funcionó como esperabas, o alguien te defraudó y ahora tienes miedo de dar el paso que sigue.
Tú eres un Buscador de Luz, por eso el destino te trajo hoy conmigo. Hay una energía estancada a tu alrededor que bloquea el flujo de tu dinero y de tu amor. Necesito que vengas el próximo martes con tres velas rojas para romper ese lazo. Si no lo haces, esa sombra no te dejará avanzar».
El brujo empieza mirándote fijamente a los ojos. Te lanza un halago que no puedes refutar, pues muy dentro de ti solo quieres que sea verdad.
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Sin darte cuenta, quedaste indefenso. Caíste redondito en la trampa del “espejo positivo” y él se ganó tu confianza. A todos nos encanta pensar que somos especiales, que sufrimos un montón, pero que somos fuertísimos. Enseguida das por hecho el supuesto conocimiento que él tiene de ti, y tus defensas terminan por derrumbarse.
El discurso continúa con un mensaje de doble cara. Describe esa dualidad entre lo que muestras for export y lo que eres cuando estás a solas contigo mismo, ese «mesmo» que no falla jamás. ¿Y cómo va a fallar, si le queda perfecto a casi cualquier humano sobre la faz de este Planeta Azul? (Que ya está quedando gris ocre, comentario al margen).
Sin embargo, tú reafirmas convencido que ese ser frente a ti le leyó la mente ¡y hasta el alma!
Conocedor en la lectura de gestos, modales, ropa, mirada triste y edad aproximada, se dio cuenta de que andas rondando los treinta o los cincuenta, etapas donde, sea quien sea, se atraviesan encrucijadas, se sufren crisis de rumbo o se cambia de piel. Tu mente, en una búsqueda instantánea por el baúl de los recuerdos, encuentra de inmediato algo que encaje con sus sabias palabras. Y así, el vidente (él, ella o elle) lanza un mensaje espiritual vago, precursor del plato fuerte que viene en camino, que te enganchará en esta suerte de sendero, el cual, sin duda, dotará a su bolsillo de una buena ganancia que no está para desperdiciarse.
Todo encaja. Doña Sugestión ya tomó cartas en el asunto y, usando lo obvio a su favor, logró la impecable «ilusión de personalizar la cuestión».
Como remate, cuando ya crees a ciegas y no dudas de su poder, te otorga esa identidad que tanto buscabas, esa etiqueta que infla el orgullo, eleva el ego y te da otra jerarquía: Buscador de Luz. Infalible. Y justo ahí cae la Doña con su hechizo directo para amarrarte, una orden impulsada por el miedo para que no quepan dudas y vuelvas el martes cargando tus tres velas rojas. Desafías hasta el dicho de las abuelas, «ni te cases, ni te embarques, ni de tu familia te apartes», porque irás sin titubear.
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Los grandes maestros
Los brujos, y ni se diga los antiguos gitanos, son los verdaderos maestros históricos del Efecto Forer (también llamado Efecto Barnum). De ellos aprenderían, con el tiempo, la publicidad y las redes sociales. Esas redes que nos tienen enganchados y amarrados, donde estamos tan bien estudiados que dejamos de pensar y actuamos bajo un trance hipnótico, guiados por el guión que nos sembraron o, mejor dicho, por la palabrita del momento: todo «personalizado» para nosotros, incluso antes de que hagamos consciente lo que el adentro todavía está considerando.
El Efecto Forer es ese fenómeno psicológico por el cual las personas aceptamos descripciones vagas y universales como si fueran diagnósticos íntimos y exclusivos. Florece por todas partes, en los horóscopos, las tiradas de cartas y esos test que brotan a diario en internet, reproduciéndose para luego vendernos la solución a un resultado alarmante. Un problema planteado de tal forma que resulta imposible no identificarse. Y ni hablar del bichito que nos meten para terminar en el quirófano haciéndonos una cirugía plástica que jamás habíamos pensado, sobre todo al llegar a la adolescencia y ni se diga en esa tercera edad donde, si no tenemos la identidad bien plantada aceptando nuestra historia y la transformación rugosa de nuestro cuerpo, nos hacen dudar de la apariencia, entre otras cosas.
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Llega un punto en que los filtros no bastan. Nos quieren hacer sentir de veinte otra vez, o meter en ese afán de llenarnos de viajes que terminan desgastándonos de todas las formas posibles, financiera, energética y psicológicamente. Todo por anhelar la juventud perdida, persiguiendo nuevos sueños y amores en lugar de dedicarnos a lo que realmente amerita: meternos dentro de nosotros mismos. Ese viaje interior nos da terror porque, si algo no hemos hecho jamás, es limpiar lo que hay ahí dentro. Por eso preferimos el camino de afuera, el que alimenta la envidia, darle falsas esperanzas a un ego desahuciado y comprar boletos, cirugías o, por lo menos, un poquito de botox o filtros para mejorar la fachada por lo menos en las redes sociales y que nos digan falsamente, “¡qué joven te ves!”.
Cómo desenmascararlo
Aplica la Prueba del Espejo Ajeno: cuando leas o te den una descripción que supuestamente habla «de ti», imagínate que se la aplicas a tu hermana, a un vecino, a un amigo o a un desconocido X. Si a ellos también les cae como traje a medida, duda de que sea un diagnóstico personal. Más bien, empieza a sospechar que es una red tejida con palabras universales para pescar tu credulidad, otro de los manjares que Doña Sugestión aprovecha para implantar una duda, mover un miedo o sembrar la idea que necesite en ese momento para amarrarte.
¿Cómo funciona la trampa?
La ilusión del traje a medida: Tu cerebro, que es fácil de engañar, ignora que lo dicho le aplica al 99% de quienes te rodean (y de los que no, también). Prefiere pensar: «¡Increíble, me conoce a fondo, ese soy yo!», sobre todo si la descripción sirve para robustecer el papel que juegas, ya sea el de héroe o el de víctima y con ello a ese ego que siempre deambula presto a recibir su cuota de protagonismo.
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El halago envenenado: La gran mayoría de los mensajes incluyen virtudes encubiertas. El tramposo sabe que al ego le fascina identificarse con lo positivo y pasa por alto lo que está medio vacío. El ego toma solo lo que le conviene:
«Aunque a veces eres discreto, tienes muy bien guardado un gran potencial que no ha sido explotado».
Ahí tienes el toque de gracia. Por dentro sientes que levitas con tanta sabiduría dicha en tan pocas palabras, el veneno adormecedor ya hizo efecto.
El filtro del autoengaño o la conveniencia: Esa tendencia natural que traemos de confirmar lo que ya creemos e ignorar todo lo demás. De todo lo que te habló durante una hora, solo recuerdas las dos frases con las que te sentiste identificado y olvidas mágicamente las diez en las que la descripción no tenía el menor sentido.
El antídoto que nunca falla
Ríete de la trampa. ¡Claro que tienes incertidumbre! Todos los seres humanos adultos la tenemos. Cuando escuches o pienses en una frase así, pregúntate:
“¿A quién demonios NO le aplicaría esto en este planeta?”
(Cuídate mucho de todo lo que te dice la IA, pues siempre te va a decir lo que quieres escuchar. Comentario al margen)
…
CONTINUARÁ…
MÉXICO
AGOSTO 2026
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Se agradecen fotos tomadas de internet y a la IA
GRIMORIO PRÁCTICO PARA NO CAER EN LA TRAMPA DE DOÑA SUGESTIÓN (1)
De esta entrada, de ese meter las narices donde nadie te llama nació este Grimorio
CHISMOSEANDO: CÁTEDRA DE BRUJERÍA EN LA BANQUETA
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