¿Quién te defiende cuando el enemigo está en tu propia cabeza?
Ocurrió en una de las entradas anteriores, que hablar de la magia negra desató consigo una ola de sabrosa incertidumbre entre la audiencia habitual de este blog, que llega a leer, lo que muchas veces no tiene ni pies ni cabeza. La sospecha de estar embrujado sin saberlo alteró los ánimos. Es que algunos asumían con soberbia elegancia que esas artes obscuras eran exclusivas de mentes ignorantes o de algunos rincones perdidos del tercer mundo. Qué sorpresa se llevaron al descubrir que la “brujería”, aunque perseguida o ilegal en varios lugares, habita bastante más cerca de lo que su sistema nervioso puede tolerar.
Tan cercana a nosotros mismos que de repente somos en nuestro desconocimiento quienes las ejecutamos, (claro que en niveles más lights e inocentes) como esa de ponerle un hilo rojo al bebé en su muñeca, para que no le hagan “mal de ojo” o para protegerlo de la envidia o la camiseta al revés que aleja las malas energías y lo resguarda, pues engaña con ello a los malos espíritus.
Y ni se diga para el Año Nuevo todos los rituales que se realizan para obtener ser escuchados o lograr lo que se desea, que vienen muchos de ellos de la época en que se quemaban a las brujas en las hogueras, como ese de prender fuego al viejo vestido como un muñeco y con ello limpiar la entrada del nuevo, pero esto queda para otra vuelta.
Poco importó que se hubiera dejado allí mismo la famosa oración protectora de la cual San Cipriano (ese Santo de los amarres que invocan los que se dedican a estas artes ocultas para resolver daños y otras maniobras, que su historia la dejaremos para otro día) es autor. Aun así:
«¡Que no panda el cúnico!», y porque «¡no contaban con mi astucia!», cabe preguntarse: “¿y ahora quién podrá defendernos?». Como decía el Gran Chapulín Colorado, «¡Síganme los buenos!» y verán que «todos mis movimientos están fríamente calculados» y «mis antenitas de vinil detectan la presencia del enemigo».
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Ese enemigo que suele estar escondido, agazapado detrás de Doña Sugestión…esa dama de mil amores que te encanta cuando te mira a los ojos y te susurra lo que anhelas escuchar.
Es una figura alta, de paso lento. Viste un traje de terciopelo que cambia de color según le dé la luz y lleva un sombrero con un velo fino que oculta la mitad de su rostro. Su voz es un murmullo bajo que suena como el viento colándose entre las hojas secas.
El verdadero poder de Doña Sugestión radica en que nunca da órdenes, ella se limita a plantar ideas en tu mente. Toca tus dudas con guantes de seda, te habla en susurros de lo que podría pasar si te atreves a cruzar la línea, mientras sonríe con calma, te convence que la ocurrencia fue tuya.
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Te enamora despacio, siembra las incertidumbres más recónditas y convierte tu miedo en curiosidad, esa que mató al gato. Le basta una sola frase para atraparte, va derramando pistas a medias y deja que tu propia imaginación haga el trabajo sucio de aterrorizarte y te hace titubear de tus propias certezas sin ni siquiera levantar la voz.
Para no caer en las garras de Doña Sugestión, esa hábil manipuladora que vive en nuestra mente, hace falta un kit de supervivencia, que combine tres elementos fundamentales: lógica, frialdad y un poco de buen humor. Ella trabaja con las emociones intensas, sospechas e imaginación desenfrenada, el mejor antídoto siempre será el frenarla con positividad absoluta o si se quiere con la duda metódica y sobre todo reírse de las ocurrencias.
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Por eso hoy les traigo un mini manual de cómo librarse de Doña Sugestión cuando se adueña de sus mentes.
Aquí les presento el:
«Grimorio práctico para no caer en la trampa de esa Doña”
Capítulo I: La Sugestión
El Arte de Ser Manipulado (Sin Siquiera Notarlo)
La sugestión es un mágico proceso psicológico donde alguien ( que puedes ser tú mismo, como cuando te duele la punta del pie y piensas que es una metástasis del cáncer que se instaló en el hígado hace unos días, cuando sentiste la punzada que te dobló y el sistema de salud te ha dado hora para dentro de tres meses por ser una urgencia y tu mente divaga y ya hasta legaste tus bienes), te induce una idea, creencia o comportamiento absurdo en la cabeza sin que medie un razonamiento lógico y tu con toda la dignidad del mundo, la adoptas creyendo que fuiste un genio por pensarla o descubrirla a tiempo. Funciona como una semilla invisible, se deposita en el subconsciente y, con el tiempo suficiente, la persona la adopta como un pensamiento propio.
Es el arte de la obediencia sin ponerte una pistola en la cabeza, sino simplemente te hablan bonito, con las palabras que quieres escuchar y detrás de ellas muchas veces te meten un susto que pa´que contar o te prometen la solución milagrosa.
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A parte a diario estás bombardeado por ellas, la publicidad esa primero, sabe como llegarte y te vuelve un galán, galana o galane, como te guste, pues eso no se discute, por ejemplo, ese té que compraste porque un influencer en el que crees porque se las sabe de todas, todas, habló en su Instagrame, dijo que le cambió la vida, bajó diez kilos en un mes sin dejar de comer, que después de tomarlo fue muy otro, que te salió un poco carito y el único cambio que tuviste, se sintió en tu bolsillo y en la diarrea que te produjo.
También están las relaciones personales o la presión social, esa que aparece cuando miras al cielo porque resulta que hay un grupo clavado en un punto en él y tu con ese miedo que te entre el pánico social te quedas ahí parado buscando un supuesto OVNI que no existe y luego hasta aceptas que hicieron contacto contigo, directamente en tu mente. La sugestión ahí florece en esa necesidad desesperada de encajar en el plano de la «socialité», o también te puede agarrar por tu miedo a la muerte, ese otro que manipula la Doña con total maestría y en tu fe ciega en cualquier cosa que esté escrita y que se vea bonita.
Capítulo II: Reglas para eludir sus engaños
1-El filtro de la navaja de Ockham (o principio de templanza):
Doña Sugestión ama lo peliagudo, esos pensamientos que te asaltan cuando ves algún imprevisto, como en el caso que entraras a tu casa y resulta que encuentras un vaso roto en el piso de la cocina.
«Se cayó el vaso porque alguien me hizo un daño, quemó un muñeco con mi nombre y lo saló».
“La explicación más simple suele ser la correcta”
decía Ockham un fraile franciscano y filósofo inglés que vivía por la Edad Media. Famoso por crear la Navaja que lleva su nombre y lo sintetizaba en ese pensamiento.
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Agregaba:
«No hay que multiplicar las entidades sin necesidad».
El término navaja se utiliza metafóricamente para graficar que este filtro sirve para rasurar lo innecesario al analizar un problema o buscar la causa de un hecho.
Como ves desde tiempos inmemoriales hay gente luchando contra la estupidez humana.
Corta el exceso de hipótesis, la que requiere menos supuestos es la que hay que elegir.
No introduzcas elementos invisibles, conspiraciones elaboradas, magia o lo que sea si se puede explicar la situación con razones cotidianas.
La navaja no afirma certeza absoluta, no garantiza la solución, pero establece un punto de partida, el cual tiene más lógica.
Ejemplo práctico: El vaso caído
Ese vaso que se cayó en la cocina pudo haber sido que un viento fuerte que entró por la ventana y lo tiró o fue tu gato que en su juego de tumbar objetos lo hizo y nada tiene que ver con ese fantasma que quería mandarte una señal del más allá, pues esta hipótesis es un poco complicada, asumir que existen entidades de ese tipo, telequinesis y una advertencia de ultra tumba y ni se hable del daño que te quisieron hacer, pues no es otra cosa que la Doña riéndose de ti.
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La navaja te dice:
Afeita, no acumules demasiados supuestos y te guía a la opción que ahorra tiempo y muchas veces robos a tu bolsillo.
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Este mini manual seguirá con el próximo filtro que será:
Desenmascarar el «Efecto Forer» (La trampa de la generalidad)
CONTINUARÁ…
MÉXICO
AGOSTO 2026
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Se agradecen fotos tomadas de internet y a la IA
De esta entrada, de ese meter las narices donde nadie te llama nació este Grimorio
CHISMOSEANDO: CÁTEDRA DE BRUJERÍA EN LA BANQUETA
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Me ha encantado.
No soy supersticiosa ni creo en la magia, o eso me parece, seguro que hago alguna cosa irracional y ni me doy cuenta. Pero la que sí me visita con frecuencia es Doña Sugestión, es funesta, siempre me pone en lo peor.
Tenía toda la razón el de la navaja, en lo más sencillo está la respuesta o solución.
Lo explicas con mucha inteligencia y gracia.
Abrazo grande, Themis
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Hola Eva, gracias, las irracionalidades están dentro de nuestra vida mucho más arraigadas de lo que creíamos y bueno es parte de la evolución de nuestra sociedades y de fusiones de civilizaciones cada una con sus creencias.
La Doña Sugestión esa si, que habita muy dentro y si no la domamos y traemos cortita a fuerza de rebenque si que nos puede hacer la vida un pequeño infiernillo por lo menos mientras está susurrando…
Sin lugar a dudas la navaja es un excelente principio para combatirla y mantenerla a raya dentro de nuestra mente. Van a ver otros principios que se unen este que es fundamental. Abrazo bien grande
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Hola, Themis. Andaba un poco perdida (de vacaciones), y me perdí algunas entradas. Bueno, ya ando por acá y esto que compartes me encantó. ¿Quién no ha caído en las garras de la sugestión? Desde pensamientos hipocondríacos hasta fatalistas, donde uno imagina que pasará lo peor. Y claro, al final ni pasa y solo nos preocupamos por tontos que somos. Buenísimos los consejos, en especial el del fraile. Ese me llamó mucho la atención. Estaré atenta a la continuación. Abrazo fuerte.
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Gracias Ana, seguirán los consejos pues nos ayudarán también en este ahora que vivimos, aunque el embrujo y la sugestión vienen por rumbos digitales. Si, todo un personaje ese fraile de la Edad Media que se la jugó frente a muchos valores de la época a mi también me sorprendió el camino a tomar que señala. Abrazo grande
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Hola, Themis, pero…, ¿qué pasó con la anterior entrada? Yo creo que no caí en el poder de la doña, como tú dices, no sé, creo que no (ahora estoy cayendo en lo «el que se pica ajos come), jajajaja. Está claro que cualquier cosa que escribamos tiene múltiples interpretaciones (Flossy habló de esto en su blog hace poco). En cualquier caso, yo me quedo con el sentido del humor, jeje.
Un abrazo. 🤗
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Hola Merche, tal vez no haya quedado claro, el comienzo de esta entrada, pues por el contrario los comentarios que me hicieron fueron desde el punto de vista chistoso también, refiriéndose a los amarres con los sapos y esas cosas, pero en el Bla, bla, bla, salió a relucir justamente eso, que hay muchas cosas que hacemos y las traemos desde tiempo inmemoriales y no sabemos que tienen su orígenes en lo que en aquella época era considerado brujería. Por otro lado, en la actualidad hay muchas formas en que nos sugestonan o «embrujan» a diario y ni las tenemos en cuenta…. Eso sí, la sugestión aparece desde adentro y a veces por cualquier cosita se desata, basta con estar un poco predispuesto o bajo de energías…. Sin lugar a dudas el sentido del humor es fundamental….Gracias Abrazo grande
No se quien es Flossy, cuál es su blog?
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