JUGANDO CON EL DOBLE SENTIDO
Había llegado Maguito a avisarme que el mero 3 de mayo se festejaría y se haría la ceremonia a la Santa Cruz del Natucho. Me sorprendió mucho que fuera el mismísimo día, pues generalmente pasan varios soles antes de que pueda asistir el padrecito a oficiar el rito.
Esta vez no habría ni misa ni gran banquete, como todos los años, pues las cosas se habían complicado: el padrecito no podría subir a cumplir con el oficio por …vaya usted a saber cuáles circunstancias lo impedían, algún rollo que se traían por ahí o demasiadas misas en este período. Entonces, ella había decidido que, en lugar de Santa Misa, hubiera un Rosario, ¡y que fuera el meritito día!. Cosa siempre difícil por todas las cruces plantadas por doquier, las capillitas huérfanas y los pocos curas que andan en la vuelta.
-La comida va a ser de traje -me dijo. La quedé mirando, mientras pensaba qué llevaría yo. Ella me acotó, por si no entendía su juego: Yo traje esto… otro trajo… otra cosa.
Y la risa nació, como sucede siempre que estoy con ella; pase lo que pase, es muy fácil que brote sin necesidad de motivos. Es como si el gozo se asomara, por puro metiche que es, para no quedarse encerrado, mirando la ocasión de desplegarse a sus anchas, bañado de sencillez y humildad…
Me contó que ella, junto con la otra Maguito (la que cocina), iban a hacer tamalitos. Entonces, ni lerda ni perezosa, me uní al complot y le pregunté si podía cooperar económicamente para no complicarme la vida, pues esos menesteres culinarios no son mi fuerte. Así quedamos, la cita era a las seis de la mañana, el meritito 3. Mejor bien tempranito, antes de que el Hermano Sol nos rostice, como suele suceder todos los años cuando se celebra a las doce del mediodía… Y mejor ni hablar de lo que se siente: subir un cerro con ese calorón es de cuento, sufrir a pleno rayos en el desierto y descubrir que no siempre se cuenta con lona cuando por fin se llega.
Tempranito en la mañana, antes de que amaneciera, salí rumbo al Natucho a su fiesta. Las golondrinas ya estaban jugando en una corriente de aire: se deslizaban por ella y refrescaban su plumaje con la brisa que las acariciaba.
*

*
Entrando en ese pasaje de tierra que avisa que uno ya deja el pueblo, un perro venía caminando en sentido contrario. Al verme, se paró. Nos quedamos mirando desde la lontananza, un tanto desconfiados el uno del otro. Yo llevaba mi garrote, que ayuda a que se amansen y él puso su expresión de humildad bajando la cabeza. Se detuvo un momento, como a olisquear la hierba, una tortolita que estaba picoteando algo en la tierra desplegó el vuelo, y avancé. Todos nos cruzamos y, cada quien a su modo, nos saludamos.
*

*
Le dije a mí misma, viendo la aparición:
-Día de animalitos parecería que va a ser hoy.
La otra yo, como siempre, no dijo nada. Buena señal: significa que no estaba desequilibrada y seguía siendo quien era.
Subí, subí, llegué a las escaleras y, paso a paso, alcancé la cima. Retomé el camino mientras el amanecer nacía. Iba metida dentro de él, la brisa que corría me hizo sentir que la vida renacía. Me despertó del todo y encaminé mis pasos a casa de Maguito, donde me recibió la perra echada en la puerta.
*

*
Ahí me la encontré, dándole de comer a sus animales, a las cabras, cargando el forraje de maíz, pues en esta época todo está seco hasta que las lluvias lleguen, nos bañen y, como por arte de magia, el desierto se vista por todas partes de verde. Entonces los animalitos, como las chivas, podrán salir del encierro y correr montaña arriba para llegar a alguna explanada donde pacer a sus anchas.
*

*
Entre carga y carga, me fue soltando el nuevo enredo: ¡que ya no sería a la hora fijada porque había habido más cambios!. Resulta que en la iglesia del pueblo habría misa, entonces dos ceremonias al mismo tiempo no estaba bien; además, se iban a bendecir cruces allá abajo y eso del Rosario no era lo mismo que una Liturgia Eucarística. La cuestión era que, como todo ya estaba programado, hasta los tamales y la demás comida hecha, fuera como fuera se celebraría. Eso sí, ya no más temprano: ahora la subida sería a las nueve para empezar después la ceremonia.
*

*
Me quedé mirando a las chivas, mientras Maguito iba y venía. Una estaba fuera del corral, atada, gorda, a punto de parir a su chivito. Y adentro, cada día había más, pues se habían reproducido: la noche anterior habían nacido dos, pequeñitos, pequeñitos, que se escondían entre las patas de las grandes. Maguito iba y venía cargando el alimento, mientras las chivas gritaban pidiendo cada vez más comida.
-Ahora vamos pa’ rriba —me dijo—, donde está su mero jacalito. Hay que darle de comer a los gatos, las gallinas y a los perros, porque ellos tienen que comer primero, ya que no pueden servirse solos.
*

*
Y ahí, mientras caminábamos, íbamos platicando del cuidado de los animalitos de los cuales una es responsable y tiene que hacerse cargo, y de cómo ellos también siempre prestan un servicio. También habían nacido perritos de la Nana, esa perra blanca, eso sí, todos eran negros; muchos había tenido, pero ya solo quedaban tres entre los que se habían muerto y los que se habían llevado.
*

*
Después de servir a todos volvimos a bajar… ¡para encontrarnos con que ya había llegado parte de la comitiva!. Por supuesto, ellos no estaban enterados de los nuevos cambios de planes. Así que hubo que trepar el Natucho a toda prisa para llevar los cohetes, pues en un ratito nada más iban a empezar a tronar para avisar que había que prepararse para llegar. Se cerró la puerta y se dejó todo en orden.
*

*
Y así, platicando y volviendo a contar a los recién llegados la eterna historia de los cambios de planes, fuimos subiendo la cuesta… para volverla a bajar con Maguito al poco rato, pues no quedaba de otra más que cruzar el pueblo otra vez, para ir a buscar las tortillas y los tamales. Un verdadero ir y venir en este día de la Santa Cruz.
MÉXICO
MAYO 2026
***
LA CRUZ DEL NATUCHO: LA COMIDA
LA CRUZ DEL NATUCHO: MISA Y BENDICIÓN (3)
LA CRUZ DEL NATUCHO: EL ASCENSO
LA CRUZ DEL NATUCHO: EMPRENDIENDO EL CAMINO (1)
***
Te invito a visitar mi página de face
Y TAMBIÉN EL BLOG
puedes encontrar otras entradas que te interesen.
GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!


Themis! Ya extrañaba a Maguito, el Natucho…
No tuviste que usar tu protección para ese perro, lo ves? Claro, te debes proteger porque algunos hay que han recibido tanto maltrato que asustados por la vida caminan con recelo, pero son mejores que muchos seres humanos.
Es verdad que vives la vida así, como si fuera HOY… Jaja, es que es HOY, AHORA y observas cada detalle como si fuera la última vez. Y bueno, confío que el Santo Rosario, aún no siendo lo mismo que la Eucaristía, haya hecho la misma conexión con Dios.
Un abrazo con mucho cariño. 🌹
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Maty que bueno saber de tí, ese perrito no es el maltrato lo que lo trae así, saber que tiene en su cabeza, pues es diestro en tirarse contra lo que pasa por los senderos del cerro. Ya me conoce sin embargo no deja su costumbre….
Sin lugar, a dudas esas ceremonias son toda una conexión es tanta la fe de esas personas que se vuelcan al rito, que todo se eleva.
Te mando un abrazo bien grandote y gracias por tus palabras
Me gustaMe gusta
Qué bonito nos platicas todo, muy sabroso, tal como es la vida en los pueblitos. Me gusta que nos compartas tus vivencias. Abrazo fuerte.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Ana, gracias, son lindas las costumbres y las formas en que se llevan adelante, te mando un abrazo grande
Me gustaLe gusta a 1 persona
Qué bien expresas la vida que te rodea y esos cambios y esa incertidumbre de las conductas siempre insospechadas y esa adaptación a las circustancias tan bien avenida a la disposición… Qué hermoso artículo, Themis. Y esa forma de ser insospechada que aceptas con buen humor, c on observación de lo que te rodea… Me ha encantado leerte. Te felicito una vez más, no sólo por lo bien que escribes, también por lo bien que lo cuentas. Gracias, amiga. Te mando un abrazo grande y saluda a las cabras… mi animal favorito. Feliz semana.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias Julie, al final fue todo un jolgorio, todo lo que se dio alrededor de ese acto, que terminó subiendo el cerro cargado de cosas, llegar a la cima ver ese pueblo en sus faldas, el aire fresco que corría y la gente que se iba juntando. En lo personal no me pude quedar, pero saludé a la Santa Cruz y al cerro. Abrazo inmenso
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola, Themis, los planes suelen cambiarse, siempre o casi siempre, porque a veces surge algo que es inevitable. Conclusión: mejor no hacerlos y que salga todo sobre la marcha… No queda otra. Sí tuvisteis un ir y venir, esperemos, pasajero.
Un abrazo. 🙂
Me gustaLe gusta a 1 persona
Si, de acuerdo en los planes, pero en estos casos que son ceremonias se tiene que saber más o menos a que hora para juntarse, di que todos están acostumbrados y fue chistoso el momento que se dio. A mi en lo personal no me afecta, me da igual si hay cambios, pero….. da para hablar……gracias abrazo bien grande
Me gustaMe gusta