» Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que en este mundo traidor
aun primero que muramos
las perdemos.
De ellas deshace la edad,
de ellas casos desastrados
que acaecen,
de ellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallecen.»
Me tocó ir a Tehuacán, rumbo a él salí, tenía que dar algunas vueltas cerca del mercado y mientras caminaba en su dirección, empecé a sentir que algunos negocios ya habían puesto decoración anunciando el día.
*

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Que ya había personas cargando con velas, que el cempaxúchitl ya se empezaba a mirar por algunos lados.
Me dio gusto verlo, ya que sentía que en el pueblo en donde vivo no había ningún movimiento para recibir este día, como si aunque fuera de una manera muy sobria mostrar que ya se les esperaba, más allá que me llamó mucho la atención que fueran muy pocos los que se unían, sin embargo tal vez con los días irán aumentando.
El mercado sin embargo, estaba lleno de lugares en donde se vendían, las calaveritas de dulces, tan típicas de esta época, ya fueran de azúcar o de chocolate.
*

*
Tampoco podían faltar la muerte vestida de frailes con su cruz colgando.
*

*
Ni el niño mirando todos los dulces, las formas que hay para disfrutar comiendo a la muerte, mientras el saboreaba una paleta de alguna representación de ella, introyectándola dentro como una parte de la vida, sin temor, sin embargo, el dolor que ocasiona que alguien siga su camino no deja de sentirse en su momento.
*

*
Más allá que se tienen estos días en que con todo el movimiento para el recibimiento y para ofrendarlas, en donde es una forma de compartir gran parte del camino vivido con aquellos que como dicen, se adelantaron en el viaje, a través del recuerdo, del sentir su presencia, ya que nos estamos volcando a ello, enfocándonos, le estamos dando el lugar que amerita el momento.
Así, vivenciamos a la muerte, nos vamos preparando para ella pues a todos nos ha de llegar, para no tomarla de una forma trágica, para no querer negarla, pues aunque lo hagamos, no quiere decir que en cualquier momento no nos sorprenda, ya sea la nuestra o la de algún ser cercano, por eso no tenemos que dar por descontado que todo permanecerá en el instante que sigue tal cual lo dejamos. Tomar conciencia de ello, hace que me entregue al presente, a ese aquí y ahora que tan de moda está y sin embargo, no lo utilizamos en la realidad, que vivimos como si esto nunca se fuera a acabar.
*

*
Estos días que se le otorga a este personaje, que me gusta ese nombre que se le da, «La Democrática», pues si en algo tiene la razón es que a todos nos iguala, saber que también vamos para allá y que nada nos llevamos del acá, que descarnados no seremos más que uno más.
El estar con ella tan cercana, haciéndola presente, preparando la llegada de todos aquellos seres queridos que nos anticiparon, eso es de alguna forma un consuelo, más cuando los años pasaron y el tiempo que todo lo sana ya hizo su trabajo y podemos estar de otra forma con ellos.
«Los placeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,
no son sino corredores,
y la muerte, la celada
en que caemos:
No mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
des que vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.»
La flor amarilla el cempaxúchitl, tan característica de estos días, ese color con el que los muertitos se guían pues dicen que es el único que pueden ver, por eso se le hacen caminitos con sus pétalos, para que no tengan pierde de llegar a la ofrenda y tal vez en el aire, en la vibración que emanan, en sentirlos cerca muy cerca del corazón, a donde se presentan y tal vez hasta nos regalen alguna pícara travesura que hacían cuando habitaban este plano y nos saquen la risa con la vivencia recordada y de esa manera, estemos de nuevo unidos y juntos nos demos cuenta que en esta vida está la muerte aguardando para devolvernos a la vida nueva que nos espera.
*

*
Ahí estaban esas flores por todas partes que según dicen son la competencia de los asiáticos, que venden otra parecida transgénica, que no dejan semillas en su paso y que compiten con la autóctona, que hasta en el aroma balsámico es diferente. Eso sí, el precio es regalado y se venden en macetas.
«No tengamos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo.
Y consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera,
es locura.»
De repente en eso andaba, mirando todo con lo que me encontraba que a «la Igualadora» me remitía, cuando ese aroma inconfundible que hacía mucho pero mucho tiempo que no sentía, me llevó al recuerdo de otros días, haya a lo lejos, cuando era parte de mis días, ya que con él se limpiaba al pueblo en todos los eventos y con él se ahumaba todo lo que ver tenía con esa ofrenda y esas jornadas donde se esperaban a los que llegarían del otro lado del portal.
Eso sucedería una vez que éste se abriera, en una ceremonia de sonido de caracol, de pedido a los cuatro puntos cardinales, de solicitud a los cielos, para que dieran permiso para el reencuentro, con las ánimas que aguardaban la salida y una vez que esto sucedía, todos juntos ir por las calles caminando del panteón al centro del pueblo.
Fui caminando hacia él y un pequeño anafre que humeaba rodeado de mucho copal, esa resina embriagante ahí estaba, en un puestito callejero que en estos momentos abundan pues es un día para aprovechar, dos muchachas lo estaban vendiendo y en cuanto me vieron con la cámara se agacharon.
*

*
Me puse a aspirarla a extasiarme con ella, a disfrutarla, la sonrisa apareció detrás del parche que llevamos en la boca y nariz, quien sabe si por necesidad o por costumbre y como un bálsamo fue llevándome a la calma, a aislarme de todo ese trajín en que la ciudad está sumergida.
*

*
Seguí mi camino como si flotara, cuando de repente frente a mí, estaba ella, vendiendo pizzas a todo aquel que se dejara o se le antojara. Otra sonrisa nació para deleite del momento.
*

*
Di la vuelta al llegar a la esquina, tome la calle del camellón con sus grandes árboles, con sus bancas y en una de ella, una señora estaba sentada con sus flores en el regazo, otra gran sonrisa me despertó, sin lugar a dudas, estaban llegando….
*

*
«Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer,
Y de sus hijos y hermanos
y criados,
dio el alma a quien se la dio,
el cual la ponga en el cielo
y en su gloria,
y aunque la vida perdió,
dejónos harto consuelo
su memoria.»
MÉXICO
CITAS DE: «Coplas por la muerte de su padre»
AUTOR: Jorge Manrique
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https://blogdethemis.wordpress.com/tag/dia-de-muertos/
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Agradezco las fotos tomadas de internet
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GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!


Qué bonito todo lo que nos traes, me encanta el colorido, la presentación de los dulces en esas bandejas con las blondas, es todo tal llamativo y arractivo para la vista, que es un verdadero recreo.
Me ha gustado mucho la explicación que has dado y entrecalando los versos.
Muy buena entrada Themis.
Un abrazo 🌷
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México es color, es sabor, es juego, es movimiento, es profundidad, es risa, y en Día de Muertos esto se agudiza, pues hay que festejarlo, de la forma que sea, compartir, recordar, y vivir. Abrazo grande y gracias
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Muy bonito Themis, en verdad que las celebraciones de difuntos en México pueden ser surrealistas. ¡Qué lindo oler el copal! a mí me gusta mucho también. Te felicito por tus fotos. Saludos.
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Gracias Ana, si es una delicia el aroma con el que impregna el aire. México es surrealista en muchas cosas, y ese día es muy especial en ello. Te mando un abrazo
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Admiro la capacidad para convertir en dulce de fiesta lo que acá sólo es amargo duelo. Gracias `por compartir el texto y las imágenes. Un abrazo.
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Increíble espectáculo. Estuve el primero en Uruapan y el segundo de mes en Patzcuaro. Por mucho que me lo hayan contado hasta que no lo ves y lo sientes no lo puedes comprender.
Muchas gracias por compartir este texto.
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Así es Joshua, hasta no vivirlo no se puede llegar a la magnitud de este evento que en muchos momentos rompe todos los esquemas internos que tenemos formados y se entra en otra dimensión. Me alegra mucho que hayas podido ser partícipe de ello y que por otro lado que México te aceptara para abrírtelo. Abrazo grande
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Un paseo contigo, nostálgico… Pues esos mercados, tianguis son imborrables en mi memoria. Precioso texto, Themis. Me hiciste recordar esta fiesta única de México y del
mundo. Felicitaciones por tu prosa. Mi abrazo fuerte.
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Me imagino que te llevó por todos esos caminos por lo cuales andaste, conociendo estos festejos, saboreando las comidas, oliendo el copal y el cempaxúchitl, cuando lo escribo me recuerda mucho a tí. Te mando un abrazo grande y gracias
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