Cuando los niños se expresan
Iba por la ciudad en una de las combis que cargan pasaje, era la hora de salida de los preescolares, una mamá venía sentada junto a sus dos hijas, una como de tres años y la otra mayor.
-Siéntate, no te andes moviendo- le decía a la más pequeña que iba brincando como si tuviera hormigas en el cuerpo, de repente se contorsionaba incomodando al pasajero de junto que muy complaciente sonreía y se limpiaba la camisa en donde la niña para mirar por la ventana al hacer el movimiento había apoyado el pie sobre ella.
-Qué te sientes, no ves que vas molestando
La niña la mira con cara de poco amigas y de su boca sale un:
-Grrrrrrrr- mostrando un gesto adusto, como de perro que gruñe como advirtiendo: «ya no me fastidies».
-¿Cómo les fue en la escuela?
-Bien- contesta la más grande- la maestra me dijo que había hecho muy bien el dibujo.
La mamá sonríe toda contenta, esa hija si le había salido buena.
La pequeña de nuevo gruñe.
-¿No le habrás contestado así a la maestra?- pregunta la madre- pues después se queja que eres muy grosera.
-Grrrrrr- es de nuevo la respuesta y vuelta a poner el zapato en la camisa del señor.
En eso hace parada y sube otra mamá con un niño de unos cinco años, se sientan y siguen con su plática, la madre más que nada, pues el hijo solo contesta monosílabos, era como si recién se encontraran después del fin de semana.
-¿Cómo te fue con tu papá?
-Bien
-No sabía que iban a ir al campo
-Sí- contesta
-¿La pasaste bien?
-Sí
-¿Quiénes fueron?
El niño solo frunce la cara, mira para otro lado y ya no vuelve a hablar, más allá que la mamá sigue con el interrogatorio con tono fingido sin embargo molesto.
-Contéstame
Se escucha el «Grrrrrrrrrrrr» del otro lado, solidarizándose con el pobre que parece sufre de la misma persecusión materna.
Junto con ellas había subido otra niña como de cuatro años con su papá.
Traía en sus manos unas florecillas amarillas que las hacía girar, hasta que una se sale de su tallo y se cae.
-¡Déjala!- dice el padre- cuando hace el gesto para recogerla- te puedes caer.
-Guárdalas
-Ponlas acá en la mochila- mientras la abre
-Yo ya no tengo miedo a desmayarme- suelta la niña
-¿No?
-Yo ya soy grande, muy grande, para tener miedo
-Todavía eres chiquita- dice el padre y ríe
-No- dice con mucha firmeza- ya tengo cuatro años y no le tengo más miedo a los payasos. Me caí cuando lo vi, el otro día vi uno y no me caí, ni se cerraron mis ojos. Ahí estaba- señala hacia la vereda- y se iba a subir……- su voz muestra que empieza a angustiarse- no va a subir papá, no lo vas a dejar, si vuelve a aparecer, no lo dejes, no lo dejes.
-Tranquila- dice el padre mientras ríe y la sujeta contra él- ves como todavía eres chiquita.
En eso hacen parada la mamá con las dos niñas.
-Ya quédate quieta
La mamá baja y sostiene de la mano a la pequeña
-Qué bajes- le grita ya molesta
-Grrrrrrrr, Grrrrrrr, Grrrrrrr………..-cuando arranca la camioneta, se las ve caminar por la vereda, la mamá zarandeándole y ella con su gesto poco amigable contestándole.
Relaciones conflictivas que desde bien pequeños comienzan, que van dejando huellas en el crecimiento y que se reproducen cada vez con más frecuencia, es que los niños vienen cargados de demasiadas ocurrencias y desde bien pequeños se defienden a las etiquetas y manipulaciones, aunque dura es la batalla que se les presenta.
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Grrrrr ¡qué arte! La influencia de la tv cada día se nota más, las madres pesadas siempre han existido. Buen fin de semana
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Increíble niña, toda ella, pues sabía muy bien cuando emplear su GRRRRRRRRR y la forma en que lo hacía.
Un hermoso fin de semana también para tí.
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Jajaja, me encanta la niña del Grrrrrrrrr. Seguro que estaba cansada y harta.
La del miedo al payaso también muy graciosa. Me recordó a uno de mis hijos que de pequeño tenía terror a los payasos y a los globos.
Son geniales los niños, seguro que no te aburriste en ese trayecto.
Abrazo, Themis.
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Sorprendente la verdad, eso sí la madre ni te imaginas que personaje, pobre niña. Lo más chistoso de todo esto fue que el otro día en otro transporte, se dio la misma escena con otra mamá y la niña hacía el mismo gesto GRRRRRRR, pensé si no será de algo que ven.
El miedo a los payasos es bastante generalizado entre los niños, sobre todo en niños muy sensibles.
Fue un viaje muy divertido y me solidaricé con los niños. Un abrazo
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Themis, me encanta todo lo que escribís y describís en tus relatos aunque no siempre los comento, pero te aseguro que interpretas y ves con agudeza el día día de todos y cada uno de los personajes y personas que viven en tus historias, abrazo bien fuerte
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Gracias, por hacérmelo saber, es bueno para uno ver cual es la forma en que llega al lector. Me alegra mucho saber que así lo ves, pues es un poco lo que quiero trasmitir, un abrazo de esos grandes bien grandes
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