DESIERTO CACTUS COLUMNARES_5

DESPUÉS DE LA QUIETUD

 

CUANDO EL MOVIMIENTO SE REANUDA

 

Después de haber estado unos muy buenos días sin poder moverme mucho, de empezar a hacer salidas cercanas, había ido a esperar a la Luna Lobo y al Crepúsculo, todo dentro del pueblo sin hacer demasiado esfuerzo, camino sin mucho obstáculo, ya se había ejercitado el cuerpo y ahora  había llegado el momento de probar qué pasaba intentando subir un camino en el cerro y llegar ahi a donde el silencio es el amo.

El lugar elegido tenía algunos puntos a su favor, estaba amplio, no era demasiado empinado y era óptimo  para volver a reanudar la marcha por ese tipo de senderos donde hay que prestar mucha atención, sobre todo a las piedras que andan sueltas y a pesar de ser pequeñitas pueden ser un gran peligro para llevarse un resbalón en cualquier descuido, patinar como si se estuviera en la mejor pista y bueno llevarse un buen susto por lo menos.

A la tarde nos fuimos caminando por las callecitas del pueblo, en la hora en que el sol  comenzaba a prepararse para su despedida, en esos momentos cuando sus luces relumbran y son maravillosas, mostrando esos amarillos que van tiñendo todo el alrededor.

 

 

Tomamos el camino rodeado de esos esbeltos personajes que llenan de una vibración primitiva y muy desarrollada el espacio, cuanto más se está entre ellos más se les siente que guardan una conciencia de otra magnitud, que aunque para nosotros puedan ser simples plantas no lo son, hay algo más encerrado en esa forma larga y espinosa.

 

 

Como ese árbol verde con sus ramas retorcidas que llama por su forma, su porte, su presentación, con la luz del atardecer refulge, desafiando esa estereotipia enseñada en donde los árboles son cafés y verdes sin importar de donde vienen, ni en donde estén plantados, es hermoso estar a su lado, da una sensación de paz, más aun cuando se cubre de flores amarillas.

 

 

Seguimos el sendero se iba en búsqueda de un lugar en donde hacer una sesión de fotos para probar luces y paisaje. Sería la modelo, pues no había otra.

Entre cactus y sotolines, mirando como el pueblo cada vez se alejaba más, el silencio invadía el entorno y la Naturaleza rodeaba y cobijaba con su manto de vida, lograba que el alma se expandiera y saliera de ese encierro en donde estaba metida, se fundía, reconociéndose parte de ella.

 

 

Llegamos a donde estaba el cauce del río, más allá no era conveniente bajar a él, pues sería demasiado esfuerzo para esa primera salida al monte más valía detenerse, no había que tentar la suerte y dejar para otro día esa exploración,  desde donde estaba se veía un inmenso sotolín al cual algún día me gustaría conocer.

Ya llegará el momento, la cuestión es saber esperar y a su vez no esperar nada, es una intención lanzada al Universo y él verá si confluye o no confluyen las energías para que se realice y también el tiempo, muchas de ellas arrojadas en mi adolescencia se están cumpliendo ahora, la forma en que se presentarán es otra cosa,  no siempre será como lo imaginamos, pues esa es una posibilidad dentro de millones de ellas y hay muchas maneras de llegar al mismo lugar.

 

 

Ahí estuvimos por un largo tiempo, mientras el sol descendía y se realizaban las fotos, se socializaba con las entidades que se tenían alrededor, las cuales transmitían la energía que cargaba el aire y con ella uno se nutría.

Es extraño sentir que se está rodeada de seres y así dejándose fluir con ellos, tratando de ser una parte de ese ecosistema, el ocaso fue llegando, el cielo azul añil se cubrió en una parte de los naranjas que el Hermano Sol dejaba a lo largo del horizonte.

El pueblo ya se adornaba con sus luces, que una a una se iban prendiendo, dando paso a la noche que ya no faltaba mucho para que llegara.

 

 

Era hora del descenso, de emprender el regreso, a lo lejos en ese infinito vacío se apareció el Lucero del Atardecer, cuando los cactus solo nos mostraban su silueta y todo el entorno se adormecía.

 

 

Después de tanto tiempo de encierro, de estar mirando al mundo a través de una ventana, de ver al cielo

limitado por encuadres de paredes,

respirar ese aire límpido,

dejar a la mirada perderse a lo lejos,

estar rodeada de seres libres,

el alma se sentía renacida

y agradecía ese día,

el darse cuenta que lento,

 el cuerpo se restablecía,

 respondía.

 La sonrisa se hizo eco

y se asomó.

 

¿Qué otra cosa se podía pedir?

 

MÉXICO

 

LA LUNA LOBO

CREPÚSCULO

 

 

 

Te invito a visitar mi página de face

blog de themis

 

Y TAMBIÉN  EL BLOG

puedes encontrar otras entradas que te interesen.

Link Pagina Principal 1

GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!

FIRMA baja res

 

 

2 comentarios en “DESPUÉS DE LA QUIETUD

Gracias por comentar...!!!

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.