LA PATA DE ELEFANTE
El conocer por primera vez a los sotolines que es una planta que se encuentra en la Reserva de la Biósfera Tehuacán Cuicatlán, me sorprendió mucho, hizo que me fijara en ellos, su forma, su belleza, su estar en la Tierra, el aprendizaje obtenido para poder resistir todos los cambios que vivió y volverse un ser longevo, fue algo que me admiró.
Es un maestro de la transformación y de la sobrevivencia.
También se le conoce como «Pata de elefante» pues parece ser que el Príncipe de Japón, estuvo de visita en esos parajes, en el lugar que es el Santuario de los Sotolines, ya que su maestro Gondor, un agrónomo que había realizado estudios sobre el territorio y en especial sobre esta planta, cuando murió le pidió que sus cenizas fueran esparcidas en ese espacio asombroso que había conocido.
Así el príncipe fue a cumplir su promesa y cuando vio a los «zotolines» llamados así en la lengua Popolocas que es la que hablaban los habitantes del lugar que quiere decir «escoba de pato», su base se le hizo como una pata de elefante, cosa que quedó marcada y la prensa se encargó de difundir ese nuevo nombre con el que había sido bautizado.
Puede llegar a lograr medidas de varios metros en su circunferencia, al igual que en altura que puede sobrepasar los diez metros. Su corteza es toda una hermosura, con surcos de color negro que hacen resaltar aún más esa textura y los dibujos que forma.
Adentro es como una esponja que absorbe en el tiempo de lluvia toda el agua que puede para de esa manera subsistir lo necesario cuando el clima se pone seco y no se sabe a veces cuando volverá ese tan preciado líquido de los cielos.
Su base es un gran reservorio colmada de agua, que previene su falta en las sequías.
Sin embargo su magia no se detiene, ha aprendido a lo largo de tantos años de cambios y de encontrarse en ese paraje que se fue transformando de ser una zona subtropical donde el calor, a lo yermo, al extremo contrario y fue transformando sus hojas para darle una forma de espinas largas, formando un penacho, lo cual no las deja exponerse a ese Hermano del Cielo que por momentos achichara todo lo que encuentra bajo sus rayos y que no está acondicionado para ello.
Sin embargo ahí no acaba su sabiduría y maestría en poder seguir adelante con los cambios y no dejarse frente a ellos, tener la capacidad de poder adaptarse a las inclemencias, volverse uno con el ambiente, sin dejar de ser el mismo, ser uno sin otra posibilidad más que la de irse mutando en todo lo necesario a lo largo del tiempo y así formó en todo el alrededor como una piel como si fuera de cera con la cual la pérdida de agua se miniminiza y hace que logre resistir aún más a todo lo que el clima lo somete.
Increíble sabio, increíble memoria de todo un proceso de transformación que nació con la vida misma que primeramente colonizó esta tierra, fueron las plantas quienes lo hicieron, fueron ellas quienes mostraron por primera vez la posibilidad de habitar ese espacio que iba surgiendo de las aguas.
Las plantas tienen su propio lenguaje que se comunican entre ellas, con el cual se trasmiten unas a otras los diferentes fenómenos acontecidos y los que pueden llegar pues ya otras los divisan desde la distancia.
No solo nos dan el oxígeno para vivir, la sanación a través de sus substancias, alimento a través de sus frutos, sino que nos enseñan a resistir en este mundo, a caminar con él, a no dejarnos vencer por las severidades.
Su lenguaje aún no es entendido, más allá el ser humano se cree el único que puede en cierta forma tener un medio de comunicación válido por el cual mide a todos los demás, es el ser superior, es el rey entre todos los organismos vivos, sin embargo quien sabe si eso es tan cierto, quién sabe hasta donde su soberbia lo ha dejado descansar a la vera del camino de la Vida sin realmente tener acceso a ella, más allá que hay algunos que pueden fundirse con el Universo del cual saben que son una parte y que no hay más ni menos, sino un equilibrio que guarda el latir con la esencia.
Esa que todos llevamos dentro y en la cual no se necesitan palabras para poder entablar una relación, mucho más simple y sencilla, de corazón a corazón, de ser a ser y enseñarnos y mostrarnos todos los conocimientos escondidos o guardados por otras entidades vivientes, diferentes consciencias, tal vez muchas de ellas más desarrolladas que nosotros mismos.
Cuando se está cerca de un sotolín se siente eso, una forma de existencia que almacena en su memoria todo el conocimiento de la vida sobre la Tierra.
MÉXICO
Zapotitlán Salinas
CUANDO LAS PLANTAS HABLAN: ENTRE SOTOLINES (1)
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GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!
Gracias Aurora por rebloguear, un abrazo
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Precioso este mundo vegetal y sus misterios, gracias por este interesante post y las magnificas ilustraciones Themis.
Un abrazo.🌹
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Gracias, un pequeño mundo dentro de este gran mundo que saca para afuera lo que los ojos a veces no ven por no detenerse a ver. Un abrazo grande y que tengas un hermoso día
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🌹😘
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