Iba de regreso a la Cañada,
todo había fluido increíble, llegando a la terminal el autobús ya salía, era de los nuevos, de esos que tienen más espacio entre asiento y asiento, que todavía se reclinan, con aire acondicionado, con puertos para conectar los teléfonos, una maravilla si se compara con los anteriores, que más viejos no podían ser y que hacían del viaje una gran incomodidad, donde uno tenía que buscar la forma de acomodarse para no terminar todo torcido.
Eso sí, ni el viejo, ni el nuevo, traen baños, más allá que el viaje puede durar hasta cinco horas, ya que depende de la carretera, de la niebla que haya cuando se empieza a subir la montaña, del tiempo en el que se esté, si es de lluvia los derrumbes pueden ser frecuentes y enlentecer la marcha, de….., bueno son tantos los factores que es imposible de enumerarlos.
Estos nuevos camiones fueron como un regalo para los que tenemos que viajar en ellos.
Iba bastante lleno, gran parte de los pasajeros del alrededor iban conectados al teléfono, pasando el dedito por la pantallita sin detenerse mucho en nada, otros tecleaban de vez en vez.
Una niña iba viendo quien sabe qué película de animación con los auriculares puestos.
El chofer iba escuchando como es normal una canción a un nivel dentro de todo no desbordante.
«Por ti mi orgullo se ahogó en
una botella, mi cielo tiene más
nubes que estrellas
haberte conocido ha sido
la peor de mis tragedias…..»
-Si, además, inclúyame dentro del pedido tres lápices labiales morados y también un agua de rosas.
-…………..
-No puede ser, hay una diferencia de treinta pesos entre lo que usted me dice y mi cuenta.
-……………
-Sí, repítamelo por favor
-……………
-No, los lápices labiales carmín, esos cancélelos. Ahí está la diferencia.
Aprovechando el viaje una chava iba trabajando, mientras la señal se mantenía pues en un rato nada más ya desaparecería, era como si estuviera en la oficina metida en su cubículo, a voz en cuello hablaba y todos nos íbamos enterando de su tarea.
«Borracho de amor
porque te amo y tú
te sientes la gran cosa
lo que me falta es lo que
a ti te endiosa y yo que
solo tengo de oro este loco
corazón que me
emborracha de amor»
Terminó su pedido y se puso a escuchar música, sin embargo al momento nada más lo apagó, ya que su vecino de atrás, subió el volumen de lo que él venía oyendo, la música de un rap.
«Querido amigo imaginario
Hoy lo han vuelto a hacer
Los compañeros de la clase, me han pegado
Y no lo entiendo, no les hago nada, ¡joder!
Tan solo dicen que soy un blando y un raro
Yo amo la música, el manga, el ordenador
Y no me gusta demasiado jugar al balón»
«Borracho de amor de bar en bar
me voy bebiendo tus recuerdos…..» .
Se escuchaba a lo lejos, pues el Amigo Imaginario llenaba todo el espacio, mientras tamborileaba sus dedos en su pecho y movía su cabeza al son del rap, que se veía como lo iba prendiendo, preponderaba, era como si ya se sintiera dueño y señor de la situación, el ambiente resonaba con él.
«La impotencia y el dolor me anularan
¿O harán un cóctel trágico?
No puedo aguantar esta presión,
no hace falta que lo aguantes
Tengo ganas de acabar con todo,
¡Pues acaba cuanto antes!
Oigo voces que hay en mi interior y gritan,
¡Hazlo!, ¡Vamos!»
El pasajero de atrás del Amigo Imaginario, venía escuchando digamos que en un volumen medio alto, canciones de amor, románticas, parecía que estaba enamorado, que apenas empezaba por el tipo de canciones que ponía, los suspiros que de vez en vez se le escapaban.
«Adoro, la calle en que nos
vimos, la noche cuando nos
conocimos, adoro las cosas
que me dices, pues los ratos
felices los adoro vida mía,
adoro la forma en que sonríes
y el modo en que a veces me
riñes, adoro la seda de tus
manos, los besos que nos
damos, los adoro vida mía.»
Cuando de repente, sintió invadido su espacio y…….. ¿qué creen que hizo?, cambió la canción y subió el volumen, demostrando de esa manera que su equipo podía más y resonó en todo el ambiente:
«We are the champions
We are the champions
No time for losers
‘Cause we are the champions of the world»
Tal vez contestándole al Amigo Imaginario que a esa altura ya estaba al borde del suicidio o de matar a medio mundo.
Y bueno se desató el duelo sin ninguna misericordia de los pasajeros que íbamos alrededor.
El Amigo Imaginario que cada día aguantaba menos a sus compañeros de escuela, a sus profesores, al ambiente y que traía toda una confusión y que cada día sus resistencias se vencían y el mundo no lo entendía, no había cabida para él, pues era un marginado, no pertenecía a ningún lado e iba de un lado a otro pensando en los desgraciados, para luego las culpas frenar ese nivel del pensar y decir:
«Hoy, me dije mil veces a mí mismo
No lo hagas, son buenos chicos
Pero me empujaron al abismo
Llegue a ese punto sin retorno
Ese en el que todo te da igual
Y sientes ira hacia tu entorno»
«We are the champions
We are the champions
No time for losers
‘Cause we are the champions of the world»
Y bueno, como siempre hay una bolilla que faltaba, el chófer puso la cereza en el pastel, y el Borracho de Amor resurgió con más énfasis, mostrando todo su sentir y frustración.
«Por ti mi orgullo
se ahogó en una botella
mi cielo tiene más nubes que
estrellas haberte conocido ha sido
la peor de mis tragedias»
Para que en un momento pasara algo sorprendente, el Amigo Imaginario, bajó su volumen y detuvo la canción y We are de Champions pudo escuchar la suya sin molestia, para luego volverse a sentir:
«Mientras el conserje tomaba café
Las llaves de las aulas de su despacho robé……
…. Y cerré una puerta desde fuera con sigilo sí
Abrí la otra de repente y volqué el combustible
¡Sorpresa!. No les dio tiempo a reaccionar
Eché un fósforo, les encerré y me puse a caminar…..
…… La profesora histérica, huyendo de las llamas
Saltó por la ventana y ya no ha vuelto a andar……
….. Aquí no me maltratan aunque es todo muy frío
Y me dan pastillas que me hacen estar tranquilo
A veces paso imaginando la manera de matar a una enfermera
Y me tengo que controlar, sé que con el tiempo me tendrán que soltar
¡Me arrepiento, lo juro!.
¿A quién quiero engañar?
El We are de Champions se paró, tomó su mochila y se bajó del autobús, automáticamente el Amigo Imaginario apagó su teléfono, dejó de tamborilear con sus dedos y se puso a mirar por la ventanilla, ido muy ido, como sopesando la situación.
A lo lejos, se escuchaban los compases de:
» Borracho de amor…..»
que se repetía y se repetía, una y otra vez no paraba de dejarse oír.
México
AUTORES DE LAS CANCIONES
«Borracho de amor»
Edwin Luna y la Banda la Trakalosa de Monterrey
«Adoro»
Armando Manzanero
«We Are the Champions»
«Voces En Mi Interior»
Porta
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Me parece una situación alucinante. Mejor dicho, surrealista. Me da la impresión de que México es así. Saludos cordiales.
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Tienes toda la razón, México es así nunca sabes lo que te puedes esperar de él y con lo que te vas a encontrar. Muchas veces no das crédito de lo que tus ojos ven, pues no puede ser real, el surrealismo es su esencia. Un abrazo
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Me he reído bastante,¡ qué locura! Tus oídos recibieron un buen entrenamiento.
Abrazo, Themis
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Me alegro que te hayas reído de ese manicomio que empezó a funcionar con los autobuses nuevos, pues antes no era así, salvo el chofer, los demás pasajeros estaban en paz. Un abrazo
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Estos relatos te quedan fantástico. Puedo imaginar a cada loc0 empecinado con su tema y a los demás poniéndose tapones en las orejas. Un abrazo.
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O quedarte con la boca abierta sin dar crédito viendo en donde está el mundo, lo contradictorio que puede ser una y otra visión y el importarles muy poco el otro. Gracias Carlos, un abrazo
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Es cierto Themis, el mundo está fatal de la cabeza y lo más cuerdo pasa por mirar hacia otro lado. Un abrazo.
Tengo que buscar un autor a ver si lo conoces.
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Gracias Carlos, lo espero, un abrazo
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Se llama Byung Chul Han y pretendo comenzar a leer su obra.
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No lo conozco procuraré encontrar algo de él, gracias, lindo sin de semana
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Impresionante cruce de historias. La vida es literatura 🙂
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La verdad que sí a parte cada quien metido en su mundo queriendo prevalecer, eso sí un buen material para surja la historia, un abrazo
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Necesito un viaje por la montaña y con neblina. Pero correr con la suerte de uno de esos camiones nuevos.
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Son hermosos sin lugar a dudas, eso si a veces entre serpenteo y serpenteo mejor ni la piensas, más si vas en esos locos camiones que no sabes con lo que te puedes encontrar. Un abrazo
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