CRÓNICAS DESDE EL PATIO: ENTRE MELONEROS, PULGONES, Y HORMIGAS GANADERAS

EXTRAÑAS RELACIONES

La última crónica… ¿quién sabe cuando fue?. ¡Ay, si!, con eso que uno se pierde por los caminos de la vida, «que no son lo que yo pensaba, no son lo que yo creía, no encuentro la salida…» como dice la canción,  y el orden, ese Señor Esquivo, junto a la programación esa Doña Uraña, que no son atributos para ser aplaudidos dentro de mi repertorio, el seguir con ellas, fue quedando atrás. ¡Pero ni modo!. Lo prometido es deuda y lo que se empieza hay que terminarlo.

Les había mencionado la desdicha que le acechó a ese hermoso melonero, el que empezó a crecer en una maceta, como si fuera una de esas plantas de cuentos de fantasía.  Su crecimiento fue tan rápido y fugaz, que si no se aprovechaba en el de instante, se volaba.

Sobre todo cuando empieza en nuestro interior ese susurro que traiciona:

– Al ratito o mañanita

 Eso fue lo que me pasó  a mí con la fotografía que soñaba tomar de esa planta recién brotada. Sin embargo, ese arte de la procrastinación, palabrita tan de moda en los últimos tiempos, con su mantra, «al ratito, al ratito» y el ratito se vuelve días. Y si no le ponemos un alto fulminante, ahí se queda flotando ingrávido, en la nube de la memoria de pendientes. Esa nube que lo mantienen a uno alerta, consumiendo la energía vital. Luego nos preguntamos, los motivos por los cuales estamos desganados si «no hicimos nada».

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¡Grandes misterios!. Esos de los que preferimos no darnos cuenta, y la verdad  es ¡tan obvia!, que para qué hablar de ello, más allá que esto es otro tema que sería muy bueno analizar en otro blog dedicado a esa área, aquí con nombrarlo ya valió el sentido para que en cierta forma quede asentado,  como en los juicios y no se olvide. Mientras, la falta de organización y el procrastine siguen su camino, cada día más fuertes… nosotros, ¡casi nos olvidamos de los melones y el melonero!.

¡Vaya tragedia en esta vida!, cuando reaccioné, él ya se extendía por el suelo.

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 La planta no paraba de crecer. Esos arranques de vida siempre me recuerdan a ese cuento infantil que supongo, debió haberme movilizado mucho en mi época de niña, para que siga tan prendido en mi memoria: el de «Las Habichuelas Mágicas» . Y tomando el derecho que me dan los años para repetir una historia, cada vez que así lo amerite, vuelvo a ella. Lo menciono, nada más no se asusten, claro solo hago referencia para que nadie diga, » ¡Ah, chirrión!, de nuevo la pelota en la casa del vecino y tengo que soplármela».

El melonero se había puesto radiante, para fotografía, ya incluso había desplegado sus pequeñas flores amarillas, como pequeños soles en miniatura, de ella su fruto tímidamente se asomaba.  Fue entonces, de repente sin previo aviso se empezó a poner triste, muy triste, cabizbajo, descolorido, sus hojas se arrugaban.  La desgracia lo había absorbido y él se moría en ella.

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Había que investigar, con el alma en vilo, qué pasaba.  ¡Pobrecillo!. Lo habían agarrado los pulgones. Esos seres pequeñitos y negros o también hay verdes, depende un poco, de qué, no lo sé. Estos eran oscuros azabaches como la mismísima sombra…

Ahí, sin esperarlo, al ponerme a indagar qué le pasaba a ese hermoso meloncillo del cual quería probar uno de sus frutos, (¡pues los tres anteriores que habíamos tenido de otra planta, se los habían comido los animalillos más listos, dejando solo unos agujeros en forma de carita como riéndose de quienes esperábamos poderlos saborear!), el asombro fue mayúsculo.

Resulta que en este mundo que vivimos, las sorpresas surgen a diario. Y fue justo ahí que me desasnó la vida: ¡ existen las hormigas ganaderas!. Sí, así como lo oyes. Ellas «pastorean» a los pulgones. Es igualito a cuando sacas a las cabras a pacer, pero en versión miniatura. Es lo que los científicos, que se toman todo muy en serio, llaman mutualismo, una relación de simbiosis donde ambos logran un mutuo beneficio.

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Estas hormigas que no son para nada tontas, ¡son unas auténticas jambadas!. Y ahora van a ver los motivos. Resulta que a esos bichitos chiquititos, los pulgones, les encanta alimentarse de la savia de las plantas. Y luego excretan un elixir azucarado al que le llaman melaza. ¡Y he aquí!. Las hormigas se deleitan con él. Es un intercambio de dignos favores, los pulgones les dan su dulce manjar y ellas los protegen de los depredadores como son las mariquititas, las avispas y algún otro que les encanta tragárselos.

Ellas se encargan de mover a su «rebaño» a hojas más nutritivas, menos saqueadas, evitando que se sequen los pulgones o peor aún que se ahoguen con la lluvia, esas pequeñas criaturas que una gota puede ser un diluvio sobre ellas. Tienen su propio ganado, lo que las convierte en las más peculiares hormigas ganaderas de la región.

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La población de esos seres que entristecían al pobrecillo melonero fueron mermando con los cuidados prodigados que incluían tener que lavar cada una de las hojas con mucha delicadeza con bicarbonato y jabón y sacar con ello a todos los animalillos allí asentados.

Así fue, y llegó el día de cortarlo y abrirlo y saborear esas entrañas dulzonas y bienvenidas que dentro de él traía. ¡Un momento para agradecer a la vida y a la naturaleza por esas dádivas que crecen incluso cuando uno no se lo propone!.

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Pero la cosa no terminó ahí, ¡porque la vida siempre tiene un as bajo la manga!,  otro melonero que había nacido discretamente en otra maceta regaló otro mini, mini presente.

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¡Maravilla darse cuenta cómo la alegría siempre está cerca!. Justo ahí en los pequeñitos detalles que no se esperan y que nos regalan el sabor dulce de la existencia. Eso sí, cuando se saborea lo azucarado hay que tener en cuenta que detrás viene lo amargo, que por sí mismo no ha de ser malo como nos lo han enseñado, solo es el contrapunto perfecto para que el siguiente bocado acaramelado se sienta aún mucho más glorioso.

MÉXICO

OCTUBRE 2025

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Agradezco fotos tomadas de internet

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6 comentarios en “CRÓNICAS DESDE EL PATIO: ENTRE MELONEROS, PULGONES, Y HORMIGAS GANADERAS

  1. ¡Hola Themis! Oye, qué bonito! He vuelto a mi patio! Y sí, la Naturaleza es maravillosa y casi tanto lo es el NO dejar de sorprenderse con ella. Es fantástico! Estas hormigas, están con zoom? Obvio, verdad? Un poquito más y me asusto, pero he recordado que para no asustar a mi sobrinita pequeña (hace años ya) yo misma tomé valor solamente recordando su fuerza en la vida y su capacidad de unión y organización. Oye, sabes qué he sentido volviendo al patio? Con todo lo que has escrito últimamente, precioso, poesía pura, que nos fuimos a tremendo viaje universal y ahora cargamos ese Universo muy adentro en casa, en el patio. Un abrazo cafetero con este frío tremendo en este bello Enero.

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    1. Hola Maty, con un cafecito en la mano, para este frío que se vino, leo tu comentario y sonrío, si dimos una vuelta por el universo, por esos laberintos internos, eso si, sin necesidad de salir de este patio que cuando regresamos en apariencia se nos vuelve más mágico aún, un aula presencial de la naturaleza. Abrazo más que grande, feliz domingo y mejor inicio de semana.

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  2. Hola Themis, tenía unos días sin pasar y me había perdido esta maravilla de relato. Yo creo no haber escuchado de esas «hormigas ganaderas», qué interesante cómo funciona la naturaleza. Ni modo, a veces el ser humano debe «imponerse» porque, cómo no querer probar esos frutos tan ricos. ¿Te salió dulce? No sabía que podían salir melones en maceta, quizá lo intente alguna vez. Un gusto leerte Themis. Abrazo fuerte.

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    1. Hola Ana, si la naturaleza cada día me sorprende más y las hormigas ni se diga con tantos millones de años de evolución y de costumbres donde se adaptan, crean asociaciones con lo que encuentra en el ecosistema, aprenden y hace cosas insólitas. Te cuento que sí, logré probar ese elixir que regaló un sabor dulce delicioso y si, cualquier planta la puedes cultivar en maceta, aquí no tengo otra posibilidad pues el patio es cemento, incluso el maracuyá y el chayote que hacen un techo están en cajones pequeños. Gracias, te mando un abrazo bien grande

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  3. Me resulta muy curioso lo que cuentas, Themis. Las hormigas de esta parte del mundo son más pequeñas, y tal vez< menos llamativas en este órden y desórden de las plantas. Tienen sus diferencias. Pero me ha resultado muy interesante su trabajo… y el tuyo de observadora. Un fuerte abrazo y feliz fin de semana.

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    1. Hola Julie, a mi también se me hizo muy curioso, ni me lo imaginaba, eso sí, había visto a hormigas andar por el patio, pero no me esperaba que se dedicaran a ese trabajo, es increíble hasta lo que han llegado en su aprendizaje claro después de millones de años en la Tierra. Gracias, abrazo bien grande y también para tí un feliz fin de semana

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