TENOCHTITLÁN: EL SACRIFICIO PARA LA VIDA

EL TONALLI

Miraba el Huey Tzompantli, el gran muro de cráneos mexica en el Museo del Templo Mayor en la Ciudad de México, recorría cada uno de ellos viendo diferentes características, en algunos las órbitas de los ojos parecían mantener el asombro de la decapitación o de cuando el corazón le fue retirado aun latiente de vida,  para ser ofrendado a ese dios Huitzilopochtli, otros miraban hacia el cielo, otros hacia la suelo, otros como que si se hubieran contraído, mi imaginación volaba, eso sí, había una parte que no me decía nada, me llevaba para atrás en el recuerdo, cuando una vez había ido a una ceremonia de la apertura del «ombligo del mundo» para que las ánimas de los difuntos salieran por él para compartir con los vivos ese instante tan esperado por todo el pueblo: el Día de los Santos Difuntos y andábamos en un cementerio repleto de tumbas donde había que brincar por ellas para tener acceso.

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«Tenía una sensación muy extraña al hacerlo parecería una falta de respeto, sin embargo los que aquí viven lo hacen sin ningún problema, no se detienen a mirar esas cosas, es mucho mayor su reverencia hacía las ánimas que se les adelantaron como dicen, que detenerse en esas normas sin sentido.

-Písalas sin problemas-me dice una señora que iba delante de mí y yo seguía sus pasos, pues tienen conocimiento del mejor camino para llegar- ahí sólo están las osamentas, no te vayas a pegar con el techo- pues la mayor parte tienen algo que las cubre.»

Pienso que en ese instante mirando ese muro, llegó dentro mío el verdadero sentir de esas palabras: eso cráneos son solo osamentas, el verdadero ser las dejó, se fue camino por otro derrotero.

Volvía a esa idea cuando vi esa pared desde lejos, ¿cómo sería ver el real?, ¿qué trasmitiría?, ¿cuántas preguntas dejaría libradas al viento?, ¿qué sentimientos recónditos dentro de nosotros mismos nos movería?, esa parte obscura, cruel que pide sangre para saciarse de sus propios instintos, un eco de la barbarie y la devoción ancestral que todavía susurra en las sombras de nuestra historia, recordándonos que en lo más profundo de nuestra naturaleza yace tanto la luz como la sombra, y que quizás, en esa dualidad, reside la verdadera esencia de nuestra humanidad.

Solo las cabezas aparecían, pues para ellos, dentro de la cosmovisión mexica, era ahí en donde estaba el tonalli, una de las tres entidades anímicas de los seres humanos. Ésta le transmitía la fuerza vital y voluntad y era el Sol, ese dios Huitzilopochtli, por eso se exhibían solo cráneos en ese tzompantli.

También el tonalli dotaba a las personas con un determinado temperamento, eso afectaría su conducta futura de acuerdo al día de nacimiento entre otros aspectos, por otro lado había un calendario el Tonalpohualli para determinar a cada quién que signo le correspondía teniendo en cuenta el instante en que había llegado a esta tierra, unido a todo lo que acontecía en el macrocosmos.

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«El hombre de la etapa prehispánica se concebía a sí mismo “como un microcosmos a imagen y semejanza del macrocosmos”  y se divulgaba que como cada individuo tenía un lugar específico dentro del universo al momento de nacer, el calendario determinaba su modo de vida.»

Victoria Cea

También él era una guía para los chamanes y los sacerdotes en las ceremonias, para la predicción del futuro, para ver el mejor momento para sembrar, para ir a la lucha, para celebrar y era con el cual se regían, de acuerdo a la interpretación, teniendo en cuenta además todo lo que sucedía en el alrededor.

Por otra parte todos creían que si vivían de acuerdo a lo que el calendario les trasmitía podrían cumplir con la misión que los dioses les habían encomendado y tendrían paz en este camino de la existencia .

*

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Los aztecas tenían presente que necesitaban de los dioses para vivir y que ellos, a su vez, eran necesarios para que los dioses siguieran viviendo. El mito del dios solar Huitzilopochtli, que se alimentaba de corazones humanos para librar la batalla que todos los días sucedía contra la Luna y las estrellas, es de ahí que se origina esa dependencia y de esa forma se explica los motivos de todos esos rituales que se concretan en los sacrificios, como el animal que mata a su presa para alimentarse y poder seguir viviendo.

De esa forma se considera, dándole la vuelta, mirándolo desde otro ángulo que no son ritos de muerte sino de vida, se sacrificaba al otro para que el ciclo continuara.

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Había llegado la hora de salir de ese Museo solo había recorrido el principio, no me había metido más adentro de él, quedaría para otra oportunidad.

Iba caminando en una soledad total, cosa rara no había nadie por ese camino indudablemente la mayor parte seguían otro trayecto, en cambio yo salía por el mismo lugar que entré, ahora vacío. Era una visión extraña que se me presentaba, como si algo hubiera cambiado y estuviera parada en otro tiempo, en otro espacio, una sensación de estremecimiento cruzó mi cuerpo, como si un frío congelante me lo recorriera a pesar del calor que estaba haciendo, que emanaba ese sol que seguía enviando esos rayos candentes.

Por unos momentos me sentí indefensa, me detuve en seco, dudé en darme la vuelta, miré para mis costados, no había nadie, otee las pasarelas a lo lejos era como si las hubieran vaciado.

El silencio era absoluto, solo se escuchaba el susurro del aire, mi corazón latía con fuerza, cada segundo parecía una eternidad, sin embargo, en medio de esa quietud, sentía la sensación de no estar sola, como si alguien más estuviera allí, observándome desde las penumbras. Respiré profundo, tratando de centrarme y poco a poco, con paso firme, decidí seguir avanzando convencida de que no podía dejar que mi imaginación y mi miedo infantil o ancestral me paralizara y una voz que venía de la nada repetía, «solo son osamentas…la vida está aquí».

CONTINUARÁ…

MÉXICO

ABRIL 2025

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Agradezco fotos tomadas de internet

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10 comentarios en “TENOCHTITLÁN: EL SACRIFICIO PARA LA VIDA

    • ¡Y claro que no estabas sola Themis! Esto además de instructivo, es emotivo. Recuerdo de pequeña cuando en la escuela me enseñaban sobre estos temas, me entraba pánico de solo pensarlo. Eran vidas, son vidas!
    • Tu salida y tu estremecimiento en ese momento los sentí como míos. Gracias por compartir tanto! Un abrazo muy grande.

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    1. Sin lugar a dudas Maty, ese sentir tan característico de México, donde aún perdura en energías lo que fue y en muchos lugares es mucho más fuerte que en otros.
      Me imagino cómo te sentías de niña con la historia, eres un ser muy sensible y que la cabeza vuela y te lleva al momento y a ponerte en la piel del otro. Eran vidas en un mundo como el actual que la vida es lo que menos vale, más de lo mismo. Gracias por tu sentir, gracias por compartirlo, abrazo grandote

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    1. jajajjajajjaaj, se te hace?, sí es un Museo que solo estuve en la entrada, las exposiciones del momento, adentro es otra cosa, cuenta la historia del lugar, a parte la mayor parte de las zonas arqueológicas tienen una vibra muy especial, y si te metes dentro de ellas empiezas a sentirlas con más intensidad. A parte en el lugar que es enorme, imagínate abarca gran parte del Centro Histórico de la Ciudad de México y todas las construcciones que hicieron los españoles sobre él, muchas se están destapando de ahí surgió en el 2015 el Huei Tzomplantli o muro de los cráneos. El verdadero aún no lo han abierto para el público.
      Gracias Merche, abrazo bien grande

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  1. Hola Themis, bien sabes cómo me gustan estos temas. Sin duda la zona arqueológica del Templo Mayor así como la de Tlatelolco, tienen una carga energética que se puede sentir. Yo la sentí más en Tlatelolco, se siente una tristeza tremenda en ese lugar, pero claro, ahí además de las batallas de la conquista hubo otros acontecimientos sangrientos a lo largo de la historia.

    Tengo la impresión de que por más que uno quiera «explicar» acerca del «sacrificio ritual», poca gente en el exterior (otros continentes), lo entiende. Eso a pesar de que muchas culturas alrededor del mundo lo practicaron, como los celtas y otros.

    Siempre digo lo mismo: no podemos juzgar desde nuestra moral y ética actual la forma en la que otras culturas veían el mundo.

    También casi siempre nos referimos a los mexicas como aztecas, lo cual no es tan correcto. (Los aztecas salieron de Aztlán y eran diferentes tribus, que se fueron quedando en diferentes territorios durante su viaje al sur, una de esas tribus fue la de los mexicas, que se establecieron en el Valle de México. O sea en su origen fueron aztecas pero es más correcto decirles mexicas).

    Gracias por tus entradas tan interesantes. Me fascinan.

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    1. Hola Ana, tu comentario deriva a muchos temas, desde esas vibras en el Templo Mayor, que si las sentí muy pero muy claras a la salida, y ni se diga Tlatelolco, recuerdo que tenía que ir bastante seguido ya que Relaciones Exteriores se encontraba allí, cuando tramitaba mis papeles y si, se las sentían bien dicen eran diferentes, mucho más duras, más sombrías.
      Los rituales son difíciles de entender, más allá que no hay un solo continente en donde no se hallan llevado a cabo, que luego los humanos se cambiaran por animales esa es otra cosa, que los mexicas fueron siempre los nombrados es otra, los incas, los celtas, los egipcios, los chinos, los griegos, los hawaianos, los africanos, los cartagineses y bueno la lista va en aumento.
      En la actualidad se les disfraza de otra manera, por eso los veo como algo en la esencia humana, en esa lucha que trae muy en su adentro entre el instinto bárbaro y la reflexión, la razón.
      En ese estar en ese Museo me preguntaba que hubiera pasado si en vez de preponderar Huitzilopochtli ese dios sanguinario, se hubiera seguido el camino de Quetzalcóatl, quien promovía el no hacerlos y llevar una vida pacífica.
      Mucho hay para hablar sobre el tema,
      Tal vez algún día escriba sobre ello.
      Gracias Ana, me gustan tus aportes, tus desasnarme de cosas, como eso de los méxicas, son más específicos, sin lugar a dudas. Abrazo bien grandote

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      1. Qué interesante eso de lo que hubiera pasado si hubieran seguido el camino de Quetzalcoatl…

        Como bien dices, el mundo en todas las épocas ha sido y es bárbaro. El ser humano siempre quiere conquistar y subyugar. Los pueblos pacíficos siempre acaban tributando a los pueblos guerreros.

        Gracias a ti, te mando abrazo de vuelta.

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      2. Sí Ana, tal vez un día escriba sobre ello, pues muchas cosas surgieron frente a ese muro y al sentir del lugar y el México actual, esa veta de violencia tan marcada y cruel, más allá que es mundial, Vivimos aún en un mundo en donde los grandes negocios son el armamento y las farmacéuticas, y la reconstrucción de lo destruido, donde la vida nada vale, salvo la de los elegidos. Gracias, abrazo grande

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  2. Sin duda, la vida etá aquí, Themi y lo del más allá ya lo descubriremos cuando nos llegue ese momento. Me ha encantado conocer tu sensación final, eso que se aiente a veces en museos como el que des cribes. Gracias por compartir tus experiencias. Me has hecho recordar una visita que hice al Museo Británico en Londres, yo sola entre las momias egipcias, Te mando mi abrazo fuertote. Un placer leerte siempre.

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    1. Así es Julie, para qué irnos más lejos, vivir el momento que tenemos, no hay otra cosa, lo demás puras cavilaciones que nos impiden estar presente en el presente. Si, es extraña esa sensación de estar sola rodeada del pasado. Gracias por tus palabras, abrazo grande y feliz semana

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