CRONICAS DESDE EL PATIO: CHISMES Y DÁDIVAS

CONTEMPLANDO LA VIDA

Les había contado en entradas anteriores de aquellos pequeños peludos con garritas que habían aparecido en el techo y que se entretenían mirando desde las alturas todos mis movimientos.

Me llamaba la atención el Güerito, ese gato tierno y dulce que siempre anda en la vuelta, la forma en que los cuidaba y cómo siempre estaba pendiente de lo que sucedía.

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El tiempo pasó, los pequeñines crecieron, se volvieron adultos, se unieron por las noches a ese coro de maullidos que al mejor garbo operístico, nos daba cuenta que en un muy poquito tiempo volveríamos a ver peluditos por los techos.

Sin quererlo me enteré del chisme y logré dilucidar mis dudas, como buena metiche en vidas ajenas y sobre todo lo que me preguntaba de la actitud de ese gato, al que también había visto crecer desde bien pequeñito. Sobre todo sus motivos para estar tan atentos detrás de ellos, que era mi gran interrogante.

Resulta, que según parece el Güerito se encontró con los gatitos y los adoptó, uno a uno fue llevándolos a su casa con la cual colindamos techos, eso fue lo que sucedió por eso el gran afán por protegerlos y cuidarlos al igual que a la madre que también por ahí andaba.

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Ahí me quedó bien en claro, que no era padre biológico sino por adopción, por eso ninguno de los pequeños se parecían a él.

Esto es solo un chisme, esos que al humano nos encanta como buenos narradores de historias, compartiendo rumores, una forma de conexión social, que puede causar muchas cosas, risas, drama, a veces dejan lecciones de vida, más allá que pocas son las oportunidades que tienen de dejar una positividad en ellos. El deporte social, en los pueblos, los trabajos, las redes, por donde andemos.

La mayor parte de las veces nos habla de las inseguridades de quien lo cuenta, estar fijado en la vida de otros en vez de en la suya propia y con ello se encarga de difundir información falsa, promover rupturas, crear conflictos, tirar leña al fuego,  que  en la actualidad se convierten en las «fake news», que ni siquiera se necesita hablar, simplemente se comparte apretando una tecla y crea el caos sin conciencia.

Pero no era de esto que les iba a platicar, más allá que bueno aparte de ser un chisme era una intrigada, que ganaba a mi curiosidad, la cual no puedo decir que sea científica, pero…  con eso que los animalitos cada día están vibrando en otra frecuencia y van reflejando en el afuera sus propias vivencias, emociones y por qué no, sentimientos, fue lo que me atrajo de esa experiencia que la vida me mandaba sin tener que salir de la casa.

Ahí el patio seguía en sus mejores tiempos, la lluvia lo favorecía, nos bendecía,  todas las plantas vibraban con tanta agua que les caía, y daban de sí todo lo que podían, engalanándose con el mejor look que a su vez las hacía presumir las condiciones benéficas en las que se encontraban .

Llovía, llovía, no se detenía, sin embargo de repente el sol salía, todo se despejaba el cielo azul turquí volvía a resplandecer, para luego regresar al gris, dio la oportunidad para que más de una vez el arcoiris surgiera coronando el cielo, mostrando sus colores tenues, se fue convirtiendo en el símbolo de la esperanza, que nos mostraba que a pesar de los desafíos y las dificultades, la vida siempre tiene la capacidad de sorprendernos con momentos de magia y luz.

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Y así, cada vez que el arco de colores aparecía, se convertía en un recordatorio de que las promesas no solo se hacen, sino que también se pueden cumplir, siempre y cuando mantengamos la fe y sigamos adelante, paso a paso, hacia nuestro propio horizonte.

Pequeñas alegrías que la vida nos regala, que si las sabemos mirar, si las agradecemos, si abrimos nuestro corazón para recibirlas nos llevan a esa serenidad del espíritu, tan necesaria para navegar esta vida cada día más convulsionada.

El maracuyá floreaba y floreaba.

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La rosa no se quedaba atrás, regalando un pimpollo detrás de otro.

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Por otro lado había llegado una integrante nueva, que nos la habían traído de una fiesta, creo que adornaba alguna mesa.

Fue muy bienvenida y aceptada.

Coquita ahí andaba, esperando que el mundanal alado comiera y se fuera a sus actividades para llegar y solicitar que se le pusiera su ración, la comía con mucha tranquilidad, pues en cierta forma ya está viejito, pues es macho y viudo, de ahí que lo peleen tanto los otros congéneres masculinos.

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Las mantis ahí seguían cada día se reproducían más, cambiaban su exoesqueleto que en su primer año de vida lo hacen varias veces ya que van creciendo. Días antes dejan de comer cosa que sea mucho más sencillo el poder liberarse de esa coraza que las encierra, se colgarán boca abajo, con sus patas con las que hace la oración un poco separadas, así se quedará por días y dejará junto a ella esa cobertura.

Luego ha de esperar que esta se vaya endureciendo y así quedar nuevamente protegida.

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Aprender a soltar las corazas es una de sus grandes enseñanzas, todas esas que nos hemos ido creando a lo largo de nuestra vida como forma de encerrarnos en nuestro mundo o mostrar una máscara al afuera,  nos dicen con sus conductas que cada tanto tiempo hay que hacer la muda, todo un ritual, ayuno, quietud, cabeza abajo y meternos dentro de nosotros, ir dejando que se desprenda todo ese bagaje con el cual cargamos y así, despertar a un nuevo ciclo livianos como plumas.

Son maestras sin lugar a dudas que nos muestran la preparación para crecer de adentro hacia fuera.

Esto lo dejo para otra de las crónicas de este patio maravilloso, que se vuelve la «pantallita» de la vida…

CONTINUARÁ….

MÉXICO

ABRIL- DICIEMBRE 2024

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CRÓNICAS DESDE EL PATIO: LOS MORADORES DEL TECHO 3

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6 comentarios en “CRONICAS DESDE EL PATIO: CHISMES Y DÁDIVAS

    1. Así es Ivonne, en todos los rinconcitos por más sencillos y humildes, por más diminutos e insignificantes sean sus habitantes, encuentras a la Vida que por ahi se pasea, que cuando te fundes con ella y te vuelves parte el corazón renace con alegría y eres parte de ese todo que te cobija. Abrazo de todos los «corazones peludos» y mios. Gracias

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  1. Hola, Themis, hoy nos dejas varias reflexiones, ayudándote de la madre naturaleza y de los animales. Me quedo con la reflexión del arcoiris, siempre hay que esperar lo bueno…

    Ya nos contarás si descubres más chismes de los gatitos, ahí hay gato encerrado (y nunca mejor dicho).

    Un abrazo. 🤗

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    1. Hola, el arcoiris es una gran señal, más allá de lo hermoso que se ve rompiendo muchas veces esa monotonía del cielo. Es ese puente que evoca la esperanza que habrá una salida para la situacíón que sea ya que si no se puede cambiar el afuera, hay que abocarse a cambiar la perspectiva del adentro y de esa manera todo estará bien.
      Los gatitos ya están enormes, aún pasan en sus correrías y aunque sea un segundo se detienen y nos miramos cuando cruzamos las miradas.
      Abraza más que grande

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  2. Hay algo muy poderoso en esa mezcla entre lo cotidiano y lo simbólico que logras con cada entrada. Uno empieza leyendo sobre gatos adoptivos y termina reflexionando sobre las máscaras que cargamos, los ciclos que nos atraviesan y el arcoiris como posibilidad.

    Me quedo con esa imagen de la mantis dejando atrás su coraza. Es un recordatorio sencillo pero muy certero: crecer también es aprender a soltar, y muchas veces toca hacerlo en silencio, cabeza abajo, sin ruido. Como si la transformación no necesitara testigos, solo tiempo y voluntad.

    Gracias por compartir esta ventana al patio —y al mundo, que a veces se parece mucho.

    Un abrazo, Themis.

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    1. Hola Tarkion, el patio fue mi refugio en la pandemia, pues con eso que no se sabía que pasaba ahí afuera y a partir de ello, se volvió el lugar en donde pasaba tiempo observando que cosas pasaban por más pequeñas que fueran. La contemplación fue abriendo esa mezcla entre lo·»cotidiano y lo simbólico», pues las enseñanzas ahí estaban, las alertas, el donde fijar nuestro crecimiento, así nacieron estas crónicas, Las mantis fueron unas grandes maestras, que desde el zen a como soltar y más. fueron sus enseñanzas a lo largo de los años.
      Abrazo grande y gracias y un muy suave fin de semana

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