VIAJANDO AL ENCUENTRO
-¿Quieres ir a caminar en la tarde?
-¡¡¡ Siiiiiii !!!
Ir al monte de cactáceas a despedir este año que ya le queda poco para su merecido retiro, en este último momento que estamos viviendo de él, después de tanto tiempo de no andar por esos terrenos, se volvía todo un acontecimiento y un broche de oro para cerrar un ciclo calendárico, comenzar el nuevo con todas las sorpresas que traería guardadas en su galera.
A las 17 y 10 salimos de la casa, aún no hacía frío pero por las dudas, que más allá no existían pues todo decía que al rato empezaría la «congeladera», sobre todo si se estaba arriba del cerro oteando el horizonte en el total descampado.
Así que mi mochilita vieja, mi compañera de viaje llevaba consigo, a parte del agua que no puede faltar, mucho abrigo.
Fuimos cruzando el pueblo con el sol que ya se iba a su reposo de este lado del mundo para asomarse al otro y declararles que la mañana del Nuevo Año había llegado con esa luz que proyectaba para despertarlos.
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Subíamos, subíamos sin detenimiento, el paso era constante, se resentía un poco la falta de entrenamiento, sin embargo el cuerpo respondía, más cuando se comenzó a sentir inmerso en ese paisaje que se abría.
Con las primeras flores silvestres que mostraban que en estas fechas suelen vestirse de blanco, con todos esos arbolitos que regalan las campanillas que muy delicadamente crecen.
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También hay otros detalles floridos, con suaves florecillas que con su exquisitez contrastan con lo espinoso, hostil, rudo, de piedra que es el medio que las rodea, así es, los extremos conviven aunque no se quiera entre ellos navegamos y todo nos lo muestran, salvo que nuestra cabeza no entra en el entendimiento y sigue luchando para ver cuál es el que prepondera, buscando que sea el mejor visto por la concurrencia, sin darse cuenta que sin uno el otro no sería.
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Dejábamos atrás al pueblo, de repente en una de las últimas casas ahí se encontraba una extraña figura, que me hizo recordar al Judas de mi infancia, ese muñeco que hacían los niños, con ropa vieja que llenaban de trapos dentro, aserrín o cualquier otra cosa que prendiera rápido con la que le daban volumen, una cabeza mal cosida, con los rasgos de la cara dibujados con lo que se tuviera a mano y si bien iba, un sombrero.
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Se comenzaba a crear a partir de noviembre más o menos, pues había que juntar dinero para su quema que se realizaría el 24 de diciembre en la noche, luego de llenarlo de cuetes comprados con el dinero recolectado.
Todas las tardes sentados en la vereda donde ese muñeco se ponía en el medio y a todo el que pasaba se le pedía:
-Un vintén pal «Judas»
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FOTO TOMADA DE INTERNET, «JUDAS TIRADO EN LA VEREDA, URUGUAY»
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Ahora la tradición ha ido cambiando y se realiza más por barrios, con muñecos enormes, representando a algún personaje de la política o de la vida pública y generalmente hechos por adultos.
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FOTO TOMADA DE INTERNET: QUEMA DE JUDAS EN URUGUAY, LA BLANQUEADA
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Me fui «pa´tras», caminando en mis recuerdos momentos de gran alegría, de contento, esos que traen cuando se crean, se comparten con otros momentos mágicos, donde esa felicidad que solo el niño puede mostrar, cuando es libre en su sentir interno, sin estar supeditado a normas o a encierros donde solito con su alma no le queda de otra que ensimismarse detrás de una «pantallita», que lo va sometiendo a que si quiere ser, tendrá que tener, parecerse a… y asi le van modelando su personalidad.
Me dijo «mi misma», que había reaparecido después de un tiempo retirada en su meditaciones, cavilaciones , limpias, oráculos, vaticinios y quién sabe cuántas cosas encontradas en esas «apps» que le mostraban lo que se hallaría en el cielo nocturno en cada día, unida a una guía espiritual y quién sabe cuántas otras cosas que fue descubriendo y la tenían absorbida.
-Aquí tienes la vivencia de los sentimientos que hay que rescatar, donde la felicidad se presenta efímera sin embargo, intensa y son esas pequeñas huellas que marcan el camino de los hermosos recuerdos, a los que hay que regresar para cargarnos de energías cuando la situación nos está drenando, por la causa que sea. Enfocarse en ellos, mientras dirigimos la respiración al corazón, esto hace que se encuentre el equilibrio y con ello nos llenemos de energías renovadas.
-Ta, güeno-le dije en silencio solo con el pensamiento que asombrado elevaba los ojos y los abría frente a esa cátedra que le habían dado.
Y si, toda la razón, esos momentos enterrados en el adentro, evocarlos, no nostalgiarlos, sino que sean el trampolín para saltar a los actuales.
Seguí marchando, ya se iba pasando por las últimas casas para entrar de lleno al monte donde solo él se encontraba, rodeándonos de esos centinelas gigantes que observan y registran todos los movimientos.
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Ese muñeco sin embargo, no creí que fuera un Judas, por lo menos de los que se quema, pues esa costumbre no se tiene por acá y en ningún lado en la Navidad, salvo en Uruguay, tenía con él una caguama, botella de a litro de cerveza, que me hizo pensar que como estábamos bien arriba en el cerro bajar al centro estaba muy lejos, entonces sería que señalaba que ahí venderían esa bebida tan preciada, por todos aquellos que se quedaran a la desvelada y se les acabara, ahí podían encontrarla. ¿Sería o no sería?, ¿saber?, una interpretación nada más.
Unos pasos más adelante me absorbió otra imagen que se presentaba, a lo lejos de la vera del camino, las montañas con la luz áurea de ese Hermano que se retiraba.
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Al otro, la obscuridad mostrando siluetas y el desvanecimiento de la luz que se volvía colores que iban pincelando al cielo, antecediendo a un mágico crepúsculo que se acercaba.
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Así, por ese sendero del centro, donde ambos extremos se unían, la pisada dejaba su huella, mientras remontaba…
CONTINUARÁ…
MÉXICO
DICIEMBRE 31, 2023
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BUENAVENTURA EN EL AÑO QUE SE ACERCA
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Agradezco las fotos tomadas de internet
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GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!


Y que llega el año y que llega mágicamente! Hermosa narración llena de esa vida que tú tienes Themis, ¡Pero qué bonito que la vives! Creaste una atmósfera que se clava, que se adentra.
Me estoy encariñando con la mochilita vieja. Que no falte el agua, no! Porque el cafecito lo llevo yo.
Las imágenes, hermosas. Todas. Pero más las que dibujas con incansable don de hallar lo que otros no miran y darle colorido y forma.
Te mando un super inmenso abrazo!
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Con magia y misterio, desde la obscuridad para llegar a la luz, con una noche estrellada que mostraba el infinito, ya llegará la segunda parte de esta historia y qué bueno que vas a llevar el café, pues el frío comenzó y no teníamos nada para caliente para beber. Abrazo infinito con tantas estrellas como las de esa noche. Gracias Maty por acompañarme siempre
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Hola, Themis, precioso ese ir al encuentro del renacer del Año Nuevo. En mi ciudad también se hace. Yo nunca he salido a esas horas porque el frío es intenso y lo temo. Me ha encantado tu paseo. Las imágenes son maravillosas.
Un abrazo y ¡feliz Año Nuevo!
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Hola María Pilar, aquí no se hace, en realidad es una forma que me viene desde hace mucho tiempo, iniciarlo de una manera más natural, este año salió esta, el año anterior fue…muy diferente, te dejo el link :
Eso sí, te da otra perspectiva, gracias, fue muy bello, mañana viene la segunda parte.
Abrazo bien fuerte
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Hermoso paseo para despedir el año, y no dudo que el paisaje es mágico. Tal como lo cuentas, así me lo parece. Aquí no tenemos chumberales, pero sí me hiciste recordar a Juan Rulfo. Preciosa narración, como siempre. Te felicito. Con un fuerte
abrazo.
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Esos caminos de tierra y piedra donde deambulan los fantasmas, lleno bien dices de cactus que se elevan y nos señalan el cielo. Un paisaje mágico por momentos y también con mucho misterio, de soledad y encuentro con ese infinito que lo rodea. Gracias Julie, llegará la segunda parte de este paseo, en la despedida de ese año que se va y el nuevo que llega. Abrazo bien grande
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Hola, Themis, es decir que cuando aquí estábamos tomando las uvas y brindando por el nuevo año (y yo casi conduciendo para volver de casa de mis padres a mi casa), tú estabas dando una vuelta por esos impresionantes paisajes… ¡Qué curioso! ¡Me encanta!
Fue un paseo, como siempre, entretenido y curioso, tú reflexionando y dejándonos ahora tus reflexiones.
¡Gracias por tus palabras e imágenes!
Un abrazo. 🙂
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Así es Merche, fue ir a la despedida de ese año que se iba y la entrada en el nuevo, una forma diferente de pasarlo, sin uvas, sin grandes comidas, en una simple y sencilla, unidos a la Naturaleza y a esa noche ´mágica. Abrazo bien grandote y gracias
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Qué mágica la narración. Me ha encantado. El chumberal me ha recordado a mí admirado Juan Rulfo en su Pedro Páramo. 👏👏👏👏
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Hola Azurea, el paisaje es parecido, por lo menos en lo árido de él y en la forma de habitarlo. Muchas de las vivencias que están plasmadas en Pedro Páramo, hasta la actualidad siguen siendo similares, más cuando te adentras en él. Gracias, abrazo grande
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