Hoy estamos estrenando un nuevo año, ya está aquí, ya llegó, el 2023, guardando en él una suerte de misterios, de sorpresas, de situaciones inesperadas para ser develadas, no les deseo felicidad, pues a ella la encontramos dentro de nosotros, en la aceptación de lo que somos, de lo que fuimos y sin adelantar lo que seremos, en perdonarnos y perdonar,, en…..
Decían los aztecas en la época prehispánica en México que antes de apostarle a una felicidad que, en el mejor de los casos sería pasajera e incierta, el objetivo para ellos era llevar una vida digna de ser vivida.
«Resbaladiza, escurridiza es la tierra».
Adelante con la vida que a cada uno nos toco vivir, que este año la colme de enseñanzas, de darnos cuenta, de abrir la boca en esa actitud de sorpresa que alegra al corazón, hace brillar los ojos y nos da cuenta que estamos en el camino, donde se nos revelan cosas sorprendentes…..
Y que mejor que para empezar el año sea con estas crónicas, con todos los seres que desde la pandemia se hicieron cargo de alegrar muchos momentos en este patio.
LOS DÍAS SIGUIERON
Cada vez puedo menos estar en esa «masnada» donde todo fluye, nada lo detiene, sigue su curso y el ego no se entromete, ser y estar se vuelve lo mismo, no hay diferencias, se unen en un solo acorde no disonante.
Cada día hay menos tiempo para «ser perdido» o para, ¿»estar perdido»? o para lo que sea, la vida dio un giro y yo con ella.
Estaba en uno de esos días en donde no había nada para hacer, donde no hay pendientes, cada vez más atípicos, cuando de repente se escuchó una de esas risas que parecen de gallina después de poner un huevo.
Las gallinas a menudo cacarean cuando sacan para afuera ese elemento oval, que se convierte en zigoto si está fecundado y encubado en un hermoso pollito amarillo, a esto se conoce como la canción del huevo.
No todas hacen este peculiar ruido después de ponerlo, sin embargo son conocidas por ello, también algunas razas cacarean más que otras.
Es un sonido algo así como «co,co,co co, cac, co,co,co co, cac », , que se repite hasta por 15 minutos, que por momentos parecería que se traban, que no pueden arrancar.
Eso sí, saber los motivos por los cuales sienten esa necesidad loca de trasmitir al mundo que han puesto un huevo, es todo un enigma.
Unos dicen que lo que sucede es que está orgullosa de su hazaña, otros dicen que es porque le está avisando al gallo que lo hizo.
Muchas veces, después de escuchar la canción del huevo se le acerca con su bailecito amoroso alzando sus alas, con sus pasitos gallardos, mostrándole todo su esplendor como buen gallito, parece que puede ser el momento más fértil de la gallina y aprovecha que ande de «coscolina», coqueteándole.
También dicen que es para avisarle a otras gallinas que ahí está el nido, para que de repente vayan y también ellas lo aprovechen.
Bueno, pero no era de las gallinas que les iba a contar, sino de esa escena en el patio, donde la Señora de la «Verdufrutería», la encargada de hacer ese elixir mágico, llamado «Delicia», que lleva frutas, pulque y otros elementos que son parte de la fórmula secreta, estaba soltando su tan característica risa que se la desataba el «Sr. Pica Pica», que dejaba salir de su boca un silbido muy peculiar.
Coquita como siempre andaba en los alrededores, en busca de su alpiste, requiriendo que se lo pusieran pues ya se había pasado la hora. En eso salgo a cumplir dichos menesteres y me encuentro con la escena, la pobrecita estaba como si algo la estuviera volviendo loca, miraba para todas partes, sacada total y absolutamente de su rutina, de lo que era conocido para ella, pues eran totalmente nuevos esos sonidos que percibía y no se podía dilucidar a qué animal correspondían.
*

*
Apenas me vio, se acercó con unos ojos desorbitados que mostraban esa angustia de no saber qué era lo que estaba pasando y haciendo ese bailecito tan natural de ella en donde no va ni para atrás ni para adelante, para llegar corriendo y refugiarse cercana a mí.
*

*
Ver esos acontecimientos desató mi risa, lo que la llevó aún más a la confusión y la calmé:
-Tranquila Coquita, son «colifatos», esos locos que andan sueltos, come tu alpiste y no te preocupes de ellos.
Mientras lo hacía de repente quedaba parada con su cabecita de costado prestando atención a la cacareada y el silbido de esos «animales extraños» que estaban habitando el patio, sin embargo, no dejaba de hacer ese «tic, tic, tic» de su piquito cuando tocaba el suelo recogiendo el grano.
*

*
Poco a poco, todo se fue calmando el patio quedó de nuevo como si estuviera en suspenso, gorrioncitos y tortolitas esperaban que llegara la hora de la comida principal, la cual se ha adelantado en el horario, por la noche que llega antes y por otro lado, se han vuelto tan «atorrantes», holgazanes, por tener la comida servida que ya ni se mueven, salvo cuando aparecen los «Michimuf», como les llamo a todos esos nuevos observadores de las alturas, los gatos nacidos este año, que ya crecieron no solo en tamaño sino también en número.
Al principio llegó el Güerito, el hijo del Güero, el pequeño que se escondía detrás de la enredadera para ver si podía cazar algún pajarito, que terminó siendo la burla de los gorriones.
*

*
Aquí les dejo la historia por si quieren enterarse de ella.
Otro día de la misma manera se camufló entre la planta, el Negrito, que la verdad estaba difícil no verlo, pero bueno, él se pensaba oculto y no había que sacarlo de la duda no fuera a ser que se frustrara el pobrecito, mejor que lo descubriera por sí mismo, eso hace que el orgullo no se vea resentido.
Empezó a venir todos los días a la mañana, tempranito ya se encontraba en su observatorio y ahí esperaba al acecho, hasta que un día cruzamos la mirada y desde ese instante perdió el interés por los alados y se empezó a concentrar en todos mis movimientos.
*

*
Tomó confianza y ya se salió de la guarida y empezó a sentarse en diferentes partes de las alturas, cada día haciéndose notar más.
Pero ahí no quedó la cosa, otra vuelta se apareció uno blanco y negro, me imagino que hijo del Maullador, aquella ánima en pena que rondaba los techos, con aquel sonido sentido que emitía, pues era igualito pero en joven y estaba sentado en el mismo lugar que él lo hacía.
El Maulliditos lo nombre para seguir con el ritual que había empezado con los anteriores, que de repente se vuelve una tradición, más allá que se diga que no es algo aconsejable pues el pobre no solo lleva el lastre del diminutivo, que lo vuelve chiquitito, que de repente lo acompañará toda la vida sin permitirle crecer, sino con la carga simbólica que ese nombre trae consigo por haberlo heredado, que puede ser positiva o negativa depende de las circunstancias, pero bueno, este es otro tema.
Aquí le dejo la historia por si la quieren conocer
Poquito a poco los techos se empezaron a volver los atalayas de los felinos domésticos, que cada día se detienen más a tomar el sol o simplemente a contemplar, ya han logrado un acuerdo con las aves que ya no se espantan, como sucedió
*

*
aquella primera vez, cuando comenzó a desarrollarse todos estos «Días de caricatura», con aquella entrada por el agujero de gusano y la llegada al mundo cuántico, pero bueno, ahí se los dejo en ese link, para los que quieran saber los antecedentes.
Muchas historias han transcurrido como la de la abeja que no podía decolar, que tal vez fuera pariente de aquella que era adicta a las peras, que se paraba en mi hombro a mirar la pantalla en las noches…en el link anterior está la historia, por si se quieren enterar o la del escarabajo de junio, esos verdes que ……. pero bueno eso se los dejo para contar en la próxima vuelta.
MÉXICO
CRÓNICAS DESDE EL PATIO: DIAS DE CARICATURA (2)
CRÓNICAS DESDE EL PATIO: DÍAS DE CARICATURA
CRÓNICAS DESDE EL PATIO: LA ZUMBADORA
CRÓNICAS DESDE EL PATIO: LA APARICIÓN
CRÓNICAS DESDE EL PATIO: EL VUELO NUPCIAL
CRÓNICAS DESDE EL PATIO: LAS ARRIERAS
CRÓNICAS DESDE EL PATIO: EL GORDITO
CRÓNICAS DESDE EL PATIO: LA SALIDA DE LAS REINAS
***
Te invito a visitar mi página de face
Y TAMBIÉN EL BLOG
puedes encontrar otras entradas que te interesen.
GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!


Ese patio además de un mundo sin reloj, tiende a ser un arca contra el diluvio y un mágico refugio contra la seca que nos asedia. Feliz año nuevo. Un abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Así es Carlos, la pandemia lo creó, para poder justamente, refugiarse de todo eso que sucedía fuera, para no dejar de asombrarse con que también en este mundo hay cosas muy bellas e inocentes, dentro de ese caos atroz que somos capaces de producir. Gracias, igual para tí que tu año sea magnífico, abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Me encanta! Feliz Año Nuevo 😘😘
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias Manuela, abrazo grande
Me gustaMe gusta
Hola Themis, me encanta todo lo que sale de tu patio, tantas historias, tantos personajes, tantas anécdotas. Uno nomás sonríe al leerte. Gracias por estos gratos momentos. Te dejo un abrazo.
Me gustaLe gusta a 2 personas
Gracias Ana, me alegra que te guste, paso mucho tiempo contemplando lo que sucede pues es estar como en un mundo paralelo, donde a veces no doy crédito del comportamiento de todos los animalitos. Abrazo grande
Me gustaLe gusta a 1 persona
Me encantan las crónicas desde el patio.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Son muy chistosas, pasan muchas cosas, gracias Luz, que tengas un hermoso día, abrazo
Me gustaLe gusta a 1 persona
Sí, desde el nombre son chistosas y atractivas
Me gustaLe gusta a 1 persona
Comenzaron con la pandemia, una forma de tener un reality en la casa y ahí siguen, diario sucede algo o aparece alguno nuevo con algún comportamiento que llama la atención.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muy buen texto para empezar el 2023.
Feliz Año Nuevo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias Joshua, también para tí, que sea un año magnífico
Me gustaMe gusta