¡CANIJO! COMPADRE
Como quien no quiere la cosa de un tiempo a esta parte me dedico a agudizar el oído para escuchar las pláticas que se desarrollan a mi alrededor, bajo prescripción médica ya que fue sugerencia de mi otorrinolaringólogo que me mandó a hacer dicha actividad para que mi oído no siguiera en franco declive hacia la privación de los sonidos.
Con la pandemia y el tener que quedarse en casa fue difícil el seguirla, sin embargo ahora que de nuevo volvió la circulación y que con la falta de ejercicio y de agudización el oído se resintió, regresé a ella.
Aquí los dejó con una de las incursiones.
Estaba aguardando en una fila, junto a mi había un señor ya mayor un poco maltrecho y una señora también entrada en años, se la veía aguerrida de esas que no se dejan, poniendo en práctica lo que me envió a hacer mi otorrinolaringólogo me pongo a escuchar lo que hablaban, más allá que no era necesario agudizar el oído pues lo hacían en un tono bastante alto, como si también ellos tuvieran alguna perdida auditiva.
-Se nos fue el canijo, no me lo esperaba tan pronto, que en paz descanse-dice él
-Que en paz descanse, bebía demasiado, enfermo y seguía tome y tome- contesta ella.
-Grandes borracheras nos agarramos juntos.
-Usted también- ella hace un gesto de desaprobación moviendo la cabeza.
-Cuarenta y cinco años bebí, él era uno de los compañeros, dejé cuando me dio la sicosis, si esa bien fea que estuvo, ahí me lo prohibieron al alcohol y bueno lo dejé. Me asusté, no se me ha ido todavía, ahí anda, por eso no puedo comer mole, cuando comí mole me volvió, por los componentes que tiene. Por eso el otro día me invitó el vecino porque había fiesta en su casa, ¿qué vas a dar de comer?, le pregunté, pollo asado, entonces voy porque si era mole o carne roja ya no como, ni estoy cerca de ella para que no se me antoje. Pues lo como y después de vuelta la psicosis, yo no sabía qué era hasta que la viví, me lo decían, al igual que el hígado que se me iba a explotar, pero uno no cree que sea verdad, mire usted si por unos tragos se va a poner así.
-No creen pero al final terminan todos enfermos y la mujer se tiene que hacer cargo cuando ya son un estorbo.
Ahí por unos momentos, la conversación se detuvo parecía que no iba a seguir cuando…
-¡Canijo!, que se adelantó, se fue, pensar que amanecíamos en lo de Don Euristeo, él ni se molestaba, dormía ahí y nos tenía confianza, a veces me caía sobre la mesa y ahí me quedaba, otras nos sentábamos en aquella banqueta, abajo de un arbolito y nos quedábamos pues no nos podíamos mover. Eso sí el mejor lugar, aunque estaba un poco lejos y no siempre nos daba para ir, era para allá dentro, y señala rumbo al monte, ¿conoce el viejo pirul?, si ese el que tiene una gran copa. Nos íbamos y por allá nos quedábamos pues tenía una buena sombra.
Amanecíamos ahí tirados, durmiendo- y se quedó callado como rememorando.
*

*
-¡Canijo compadre!, se fue, estaba enfermo y cuando me veía me decía:
«Prepárate para el cáncer, en eso vas a acabar» y se reía, no dejaba de bromear, ni aún cuando ya le quedaba poco (suspiro)…..un buen compañero.
A esta altura y con tanto elogio, con los cuentos que le estaba haciendo, sobre el difunto a ella se la sentía molesta, como que algo le rugía por dentro, como que le daba bronca y de repente sin esperarse exclama:
-¡¡¡Un infame!!!….las palizas que le daba a su esposa y la vida que siempre le dio.
-De eso no puedo hablar, nunca lo vi, puedo hablar como compañero de trago, de que tenía como yo la misma devoción al alcohol.
-No me va a decir, ¿qué usted no sabía que le pegaba?.
-Bueno si, se la veía a ella con hartos moretones por todos lados, a veces con el ojo negro, pero uno no se puede meter, menos si no lo vio. Diga que al final lo abandonó.
-Ella nunca lo dejó, él se fue y la dejó con todos los críos, cuatro, diga que hizo algo bien, no la corrió a la calle, le dejó la casa, pero nunca más le dio nada.
-Eso estuvo bien, pues otros ni eso le dejan, ella era una mujer de las de antes, no como las modernas que lo hubiera abandonado en cualquier momento, se hubiera huído y a otra cosa. ¿Ella entonces, no lo dejó?. ¿Lo velaron en su casa?.
-No, la familia de ella no lo permitió, le dijo que ahí no volvía a entrar, ni muerto, aunque ella estuvo con él en todo momento y fue al entierro.
-Y, ¿en donde lo velaron?.
-En la casa de su hermano donde vivía.
-¿La de varios pisos?.
-Si en esa.
-Ella era una mujer a la antigua, de esas que eran sufridas y aguantadoras, resistían por más golpes que recibían.
-Él era muy mala persona, muy feo hombre, de esos que mejor no existieran.
-No lo conocía desde ahí.
-Yo sí conozco a muchos como él, infames, infames, como el marido de mi hermana Amalia, que en paz descanse.
-Que en paz descanse, pobrecita.
-Ese sí que la agarraba como balón de futbol en la calle o donde fuera, no le importaba ni que hubiera gente.
*

*
-Ella, ¿no le daría algún motivo?.
-¡Qué motivo!, ni motivo, si ni siquiera a la puerta salía, solo con él, siempre estaba encerrada, temerosa, sin hablar con nadie.
-Sí, así se la veía, tendría que haberlo dejado.
-¿Y a donde iba?, cuatro hijos tenía, quien la iba a recibir con todos.
-La familia, tenía muchos hermanos, a los más grandecitos los hubiera podido dejar con algún familiar.
-Demasiados hijos, dos chiquitos que lloraban todo el día, eso ni quien lo aguante, cuando además tiene que aguantar lo de uno. La llevó a la sepultura esa vida, pero no tenía ni para donde ir, lo hizo por sus hijos el aguantar esa vida.
-Al final se murió y los dejó solitos, pues él tampoco quiso hacerse cargo de los chamacos. Como le pasó a la Lupita allá en el rancho, también una vida sufrida, de mucho problema y vio que se murió, y dejó a tres, el más chiquito todavía tomaba de su mamá, fue muy feo, pues no quería comer nada y tampoco había para darle esa leche que se compra, así que las mujeres lo agarraron y con atolitos no dejaron que se muriera. Ahora está ya grande. La vida de la Lupita, triste, muy triste, muy joven era, mucho golpe recibió, hasta el final, aunque estuviera enferma, el quería que lo atendiera y el esfuerzo que ella hacía para hacerlo, pero… que en paz descanse.
-Que en paz descanse.
-Pero eso sí, no es ahora como era antes, ¿se acuerda?, las mataban a palos y nadie decía nada, ahora, se van, los dejan, pero lo peor que a ese que dejaron porque casi las mata, enseguida llega otra y la reemplaza, sabiendo cómo es él. Dicen que la culpa es de la otra esposa que no sabía cuidarlo, ni le hacía nada pues era muy tonta y él no tenía más remedio que darle unos golpes, así me dijo una, cuando le dije:
M´ hija no se meta ahí, no es para usted, ese hombre da golpes duros.
-A mí no me va a pasar eso, yo le voy a servir como buena mujer no como la otra que no servía para nada.
-Al principio puro mimo y después terminan peor que la anterior, como así le pasó a ella, pero tampoco aprenden, no aprenden que hay que tener cuidado y no meterse con cualquiera, les gusta ese tipo de hombres, esos que andan ahí mostrando su fuerza y exigiendo, como decía otra «son muy hombres».
Así siguieron enumere y enumere casos de mujeres golpeadas por los maridos como si fuera la norma.
-Eso si hay que agradecer que ahora solo son poquitos los matrimonios que hay así, como un veinte por ciento o un cuarenta en algunos lados, pues antes eran todos.
-En eso tiene razón, ellas ahora se huyen con más facilidad ya no les da tanta vergüenza el tener hijos y no tener hombre al lado, pueden andar solas por la vida sin que nadie diga nada, no como antes, que mire si uno se iba a separar, aguantaba, aguantaba, resistía y eso enseñaba.
-Por eso, mujeres antiguas todas tuvieron vidas muy tristes, aunque muchas también tenían lo suyo…..
MÉXICO
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Agradezco las fotos tomadas de internet
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Tremendo.
Toda una novela has escuchado.
De terror.
Pobres mujeres.
Un abrazo, Themis
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Viaje largo, da para rememorar e ir para atrás en la historia vivida. Si la verdad que de terror, eso sí, si en algo tenía razón el señor era en eso de que una lo deja y a los pocos días ya tiene otra que sabiendo quién es, igual se va con él.
Por otro lado muchas no tienen ni para donde hacerse, pues los hombres les pegan y las maltratan y las mujeres les dicen que tienen que aguantar.
Difícil muy difícil. Un abrazo grande Eva y gracias
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