«No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Ni del bien que me han hecho
Ni del mal, todo eso me da igual!»
*
Hay canciones que marcan a uno en la existencia, que desde que se las escucha sin importar la edad, el momento, el idioma, conmueven algo en el interior y lo sellan para toda la vida.
Corrían los inicios de los sesenta del siglo pasado, todos los martes venía a la casa una prima, que en aquella época como quien dijera estaba en edad de merecer, un poquito más grande que una adolescente, a la cual le encantaba la música, el bailar y el leer.
En la casa había tocadiscos, viejito el pobre, sin embargo eran de esos que nunca fallaban, de aquellos que hacían para toda la vida, era algo que no se contaba en todos los lugares y ella siempre aparecía con algún disco que le habían prestado para escucharlo hasta hartarse.
También solía traer algún libro, sobre todo de poetizas latinoamericanas, admiradora de la uruguaya Delmira Agustini, esa señorita de la clase media alta que había sido educada muy sumisa y sobreprotegida, que nunca había podido jugar con alguien de su edad. «La Nena», como le decían que se educó en su casa y escribía poesía erótica, buscando el plasmar la sexualidad desde el ojo femenino y tal como una mujer la vivía y no como había sido hasta ese momento que era el hombre quien escribía sobre ello, terminando sus días muy joven asesinada por su ex-esposo que era su amante, un feminicidio de época o un pacto suicida, siempre quedó en la incógnita pues también él se mató.
Ella solía leer algún poema que había descubierto en voz alta y luego lo comentaba, resaltando siempre el lugar de la mujer, esa posibilidad de poder hacer lo que fuera sin que las condenaran o hablaran de ellas.
En la casa se cocinaba con música, ya fuera de radio o de los discos si había alguien para cambiarlos y seleccionarlos de la gran colección que se tenía.
De repente se comenzó a escuchar esa melodía que iba introduciendo a aquella hechizante voz que me hizo salir de donde estaba y pararme frente al tocadiscos como paralizada, tratando de compenetrarme con lo que decía, no lo entendía pero eso sí, embriagaba mi alma.
*
«No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Ya se pagó, se barrió, se olvidó…
¡Me importa un bledo el pasado!»
*
Terminaba y lo repetía, de nuevo esa introducción que iba preparando a ese esplendor de canto, recién había salido a la luz, era una de las últimas canciones que esta pequeña mujer, ese «Gorrión de París» regalaba al mundo, después de haberse retirado de los escenarios por todos los males que la aquejaban.
*
*
Escrita su letra por Michel Vaucaire y su música por Charles Dumont en un momento también bastante mísero de sus existencias, sin embargo Piaf que no quería recibirlos, luego se arrepintió y lo hizo y cuando escuchó la canción y la música, les dijo:
«Esa canción conquistará el mundo»
«Non, rien de rien, non j´ai ne regrette rien…», «No, no nada de nada, no me arrepiento de nada….»cada vez se iba escuchando más fuerte, cuando acababa, volvía a ponerla.
Recomensar, no rendirse, no dejarse, la esperanza avanza y a su lado la necesidad de seguir, sin importar nada, parecía el mensaje que dejaba plasmado.
*
«Con mis recuerdos
Hice una fogata
mis penas, mis placeres,
¡no los necesito más!»
*
Yo seguía ahí parada, era tan intenso el sentir que no me permitía mover, entonces me empezaron a contar la historia de ella, de la vida que había llevado y sin embargo era un canto a la vida, un himno a la alegría, a la dicha, al optimismo.
Así me enteré que fue abandonada por su madre al nacer, que la dejó con su abuela paterna quien la crió en un burdel en donde a los tres años enfermó de meningitis y quedó ciega, sin embargo recuperó la vista milagrosamente después que con las trabajadoras del lupanar, hizo una peregrinación a Lisieux, Santa Teresita, la Virgen de la Sonrisa.
*
«Barridos todos los amores,
con todos sus temblores
Barridos para siempre
voy a empezar de cero»
*
Volver a empezar, hacer borrón y cuenta nueva, tantas veces como sea necesario……
Se unió a un circo donde trabajaba su padre, un acróbata experto, sin embargo en sus momentos libres cantaba en las calles de París por una monedas y rodeaba de delincuentes y de seres de los bajos fondos.
A los diecisiete años tuvo una hija que murió a los dos años de meningitis, cosa que la sumió en un gran dolor y depresión.
*

FRANCE – 1950: Edith Piaf (1915-1963), French singer. (Photo by Gaston Paris/Roger Viollet/Getty Images)
*
La vida la golpeaba, sin embargo un día fue descubierta por Louis Leplée mientras cantaba en la calle, dueño de un cabaret conocido en París y fue él que le ofreció el primer trabajo en un club nocturno.
Fue él también quien le puso el nombre de: «El Gorrión de París», ya que ella medía un metro cuarenta y dos centímetros, era muy pequeña, frágil y de la calle.
Su actuación fue un éxito y se empezó a presentar en escenarios más importantes y así llegó a la fama. Más allá que no le duró mucho su buena fortuna ya que a él lo asesinaron y se dudó de ella.
*
«No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Ni el bien que me han hecho
¡Ni el mal, todo eso me da igual!»
*
Luego conoció al que sería el gran amor de su vida un boxeador, Marcel Cerdán, el cual era casado y dejó todo por ella, sin embargo no duró mucho ese aire refrescante que había entrado a su existencia, el muere al poco tiempo en un accidente aéreo sumiéndola en un gran dolor que la lleva a las drogas y el alcoholismo y del cual no se recupera.
Tiempo antes de la muerte había escrito una canción «El Himno al Amor», que daba cuenta del sentir que tenía por él y la cual quedó como símbolo de una pasión única, un canto al dolor por la pérdida y de lo extraordinario que había sido lo vivido.
Tanto fue así que en su tumba quedó el epitafio de una frase de ella:
*
“DIOS UNE A LOS QUE SE AMAN”
*
A pesar de tener muchos romances y ser infeliz, le cantó al amor, a los golpes de la vida, a esa realidad despiadada, a lo que el pueblo guardaba en su alma, pues conoció lo que fue la miseria, la violencia, las drogas, los amores desbastadores, vivió en las calles, sin embargo cautivó al mundo con su carisma, su personalidad, con esa voz detenía lo que estuviera a su alrededor y lo sumergía en un torbellino de emociones.
Murió a los 47 años, un séquito interminable de personas la siguió a su última morada, donde el arzobispo de París se negó a oficiar su misa fúnebre por la vida disipada que había llevado, sin embargo el mundo estaba de luto por ella.
*
«No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Porque mi vida, porque mis alegrías
¡Hoy…comienzarán contigo…!»
*
MÉXICO
*
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Agradezco las fotos tomadas de internet.
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Amo a la Piaf. Desde chica me gustaba. En mi casa también había tocadiscos y había una variedad para elegir. En esa época, en Uriguay se escuchaba mucha música francesa e italiana y mi hermana mayor era fanática de Edith Piaf y además compartía el nombre.
Gracias por traérmela otra vez.
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Hola Ruth, me alegra que la música te lleve a lindos recuerdos.
Tienes razón esa música en muchos momentos era la que prevalecía, y dentro de la francesa Piaf era lo máximo.
Todo un placer escucharla y rememorarla, un abrazo grande y feliz fin de semana
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Preciosa canción, una de mis favoritas, gracias Themis. Mi abrazo.
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Me alegra que te haya gustado, eleva mucho la energía y da fuerza para seguir, un abrazo grande Julie y gracias
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Grande!!!! la genialidad aparece a raíz del sufrimiento….
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Si, así es, cuando ya no se tiene nada que perder, gracias un abrazo
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Una gran cantante a pesar de los altibajos de su vida. Saludos
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Gracias Aspon, así fue, increíble cantante, con una vida muy dura, sin embargo su voz logro conquistar al mundo. Un abrazo
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Hola, Themis!!
Siempre me ha gustado mucho esta canción, da energía escucharla. Sabía algo sobre la vida de Edith Piaf, no todo. Fue muy dura, con momentos terribles, pero la acompañó su arte y eso supongo que la consolaría.
De todas sus canciones, de las que conozco, esta es mi preferida.
Un abrazo grande.
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Hola Eva!!!!!, qué lindo saber de tí!!!!!
Pienso que el canto fue un refugio para ella, más allá que se volcó a las drogas y el alcohol lo que hizo que al final tuviera que abandonar el escenario y el canto, hasta que llegó esta canción y regresó, sin embargo muere al poquito tiempo de un cáncer hepático.
Sin lugar a dudas esta es su canción cumbre junto al Himno al amor, que también es una belleza.
Otro abrazo bien grandote
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