POR SI LAS»FLIES»
Hoy voy a empezar a cumplir algunas promesas que dejé realizadas en algunas de las entradas, pues si hay algo importante en esta vida es consumar la palabra dada, bien dice alguien por ahí:
“Lo convenido, debe ser cumplido.”
Este es uno de los episodios de hace ya un muy buen tiempo, cuando estaba escribiendo las entradas de «LOS QUE MUESTRAN EL CIELO», que fue quedando en el tintero, sin publicación.
AQUÍ LES VA LA HISTORIA
Hoy no sé si todos los animalitos se levantaron zonzos o son los influjos de la luna nueva que por ahí me dijeron que venía muy cargada de energía y que eso hacía que la cabeza se confundiera, como que se le sentía pesada y quien sabe cuántas cosas, con eso que estamos bajo todas las expectaciones de lo que viene del Cielo y además hay que tener en cuenta que hay unos cuántos huracanes y tormentas ahí en la vuelta.
Sí así es, resulta que hoy me levanté y ahí andaban los alados sin encontrarse a sí mismos, como que traían conductas medio desorientadas, tanto así que ahí estaban juntos Coquita y el Manda Más (son tortolitas que vienen al patio de la casa, que siempre andan peleando y correteándose, como que no se pueden ver ) con sus respectivas parejas, la Ñandu y la Despeinada, que no sé hasta donde no están haciendo las paces o por lo menos ya un poco se toleran.
Estaban frenadas, como congeladas, como si fueran estatuas, atentas a quién sabe qué, eso sí a una distancia que en otro momento hubiera surgido el conflicto, sin embargo ahora parecía que se estaban acompañando.
Resulta que el Manda Más decidió unirse a los que comen arroz, ( pues solo quería alpiste y despreciaba otros alimentos), se ve que no le iba muy bien en eso de ir a buscar la comida como hacían la mayor parte de los que llegan y no quieren entrarle a ese alimento.
Ahí andaban los cuatro en el patio dando vueltas buscando el arroz, pues con eso que ya todos están gordos, se los riego por todas partes cosa que tengan que caminar, no les quede de otra, por lo menos tienen que hacer ejercicio.
Allí me puse a preparar el desayuno y vinieron de a uno, quién sabe con qué cuento se traían como que pretendían hacerme desistir y que volviera a las viejas costumbres de darle un poco de alpiste, pero nada de eso sucedió. Me mantuve en mi palabra de que el alpiste solo en la tarde.
De repente todo se tranquilizó, Coquita y la Ñandu desaparecieron, se hizo un gran silencio de esos que abarcan hasta a los movimientos, todo se quedó quieto y me sentía como que mientras cocinaba todo a mi alrededor flotaba era como estar en otra realidad.
Tuve que entrar a la casa a buscar algo, cuando de repente Coquita sale volando sobre mi cabeza y la Ñandu bien despistada quiere salir por la ventana y la pobrecita empieza a darse de topes pues estaba cerrada.
Me salí enseguida para que se calmara, esperé un ratito a ver qué sucedía si encontraba el camino y salía por sí misma.
No sucedió nada, Coquita desde el muro la llamaba, la llamaba, estaba parecía desesperada a lo que es su normalidad, caminaba para un lado y para otro se detenía para volver a empezar, como padre esperando que la mujer diera a luz.
-Qué está difícil la cosa- le dije a mi misma a esa que a veces le hablo para que no se sienta tan sola.
Mi misma no respondió se ve que estaba en otros menesteres y no le preocupaba mucho lo que sucediera con las tortolitas o está en el mutismo instalada, con eso que también parece que le está pegando los influjos de quien sabe que energías que dicen que andan sueltas uno nunca sabe que es lo que le pasa, sin embargo éste es otro tema que daría para hablar, en otra ocasión quizás.
Me esperé otro ratito a ver si había novedad, para nada, el parto parecía muy largo así que decidí entrar a ver si de alguna forma podía solucionar el asunto pues no fuera a ser que se complicara más, tal vez venía de nalgas.
Ahí la vi, parada en la ventana, como temblando, me miraba despavorida, como atrapada sin salida.
-Tranquila bichito linda, no te va a pasar nada, mejor sal por la puerta que está abierta- le dije con voz tierna, para ver si se tranquilizaba y dejaba de darse la cabeza contra el vidrio.
Nada que respondiera, solo miraba y comenzó de nuevo a golpearse contra la ventana.
-Tranquis, tranquis, mira que eres terca, por ahí no, ven por aquí
Me alejé un poquito para que entrara el sosiego y así fue.
Ahí le empecé a explicar que se bajara al piso que iba a ser todo más fácil, me senté en él para ver si de esa forma se daba cuenta y que tampoco la complicara, que buscáramos la forma más simple de salir de esta complejidad.
No sé si fueron mis palabras o que se hartó de escucharme que bajó, fue camino a la puerta que había dejado abierta de par en par para que entrara más luz y la guiara.
En el piso se quedó mirándome con una carita muy tierna, con esa seguridad que da el haber encontrado la solución y superado un problema, como que se le había bajado un poco el susto, esa fue la impresión que me dio.
Desde ella levantó vuelo y se fue a poner junto a Coquita, que es la primera vez que la veo que le hace mimitos, no muy efusivos ni demasiados, sin embargo se quedó junto, se ve que para ella tampoco fue muy en paz la experiencia.
Yo di un gran suspiro.
Ahí seguí cocinando y llegaron las tortillas calientitas, bien hirviendo que estaban recién saliditas del comal, entonces las dejé sobre la tabla sin preocuparme por nada y resulta que cuando las levanté ya envueltas en la servilleta ahí estaban dos hormiguitas de esas chiquititas, chiquititas, que de tan pequeñas que son parecen mini puntitos que caminan, ahí estaban como azonzadas, se habían metido debajo y el calor que desprendían las empezó a cocer.
Fue bien extraño su reacción cuando las liberé pues no podían caminar, se caían parecía, me quedé mirándolas pues no podía dar crédito, mientras les daba un poco de aire fresco para ver si reaccionaban.
-Se puede saber, ¿en dónde estaban que no se dieron cuenta del calor que desprendía esto?- Son hormigas sin lugar a dudas y nada las detiene con tal de conseguir el objetivo, ahora sí qué querían encontrar ahí abajo, ¿saber?. Es muy difícil dialogar con ellas.
Y luego otro como una especie de escarabajito que no supe nunca cómo hizo para saltar y aparecer en un jarro que tenía agua, parecía perdido en un gran océano, de repente se movía y se hundía y luego se quedaba como haciendo la plancha boca abajo.
Ahí empecé la acción de rescate, para sacarlo de dónde se había metido cuando lo quería pescar se corría.
-No te muevas- le decía, mas no escuchaba nada, estaba aterrado como cualquiera que se está ahogando.
-¿Cómo es posible que terminaras ahí dentro?- quería explicarme mientras con una cuchara lo saqué y lo deposité en el suelo, para que saliera después de unos momentos corriendo, como gritando:
-¡Milagro!, ¡milagro!- me imagino que no daba crédito de que se encontrara en tierra firme de forma tan repentina.
Está raro hoy el día, tal vez es la luna como me dijeron o tal vez el aire de las tormentas o que las vibraciones de alta frecuencia que están llegando a la Tierra a todos nos están pegando y no nos dejan actuar como se hacía, pues si hay algo indudable, y es que todo está cambiando, para mal o para bien ¿saber?, solamente es necesario que tomemos consciencia, soltemos, no nos aferremos, vayamos con mucha calma pues esto que sucede llegó para que nos humanicemos y los animalitos también se volvieran un poco menos «salvajes» se podría decir, pues no es ese término el adecuado y empezáramos a relacionarnos de otra manera.
Eso sí, el día recién principia. A ver qué derroteros toma, hay que estar muy atento por «si las flies», las moscas, si esas, dijeran por ahí.
Por otro lado como que me deja pensando que:
LA OBSTINACIÓN NO ES BUENA CONSEJERA
puede partir la cabeza, no importa en el lugar en que nos hallemos, hay que flexibilizarse un poco para poder evolucionar y salir de los aprietos en que nos encontremos.
MÉXICO
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GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!


Para este tiempo extraño, la llegada de energías desconocidas pondría el colofón a un año plagado de sucesos imprevisibles. Un abrazo.
Como dijo San Benito mejor no emprender mudanzas.
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¡Qué razón! tenía San Benito, y sí y todavía todos los que nos faltan, recién empezamos es la cuántica, es esa que ahora anda por la atmósfera, un abrazo
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