CAMINO AL AMANECER: EL CABALLERO ÁGUILA

EL DESPERTAR DE LA LUZ

El frío se filtraba entre las rendijas, hilos de cristal gélidos invadían el entorno sin piedad. El aliento al contacto con el aire se transformaba en pequeñas exhalaciones de escarcha, que daban cuenta de ese mundo exterior crudo, sin miramientos.

La noche aguardaba todavía, serena y mansa, como si poco le importara, en la que me encontraba.  Me susurró que era la hora  de cumplir la promesa hecha a mí misma, ejecutar el mandato de ir al encuentro con el alba.

La Duda esa guardiana para que la iniciativa quede frenada, empezó a tejer justificaciones, queriendo revocar lo decretado iba dando opciones para impedir el no emprender la acción acordada que se cayera en su juego eterno, convertir la acción en un titubeo irrelevante.

Asomé la cabeza de entre las cobijas cálidas. Ese rayo de «no luz» congelada se depositó en mi nariz intentando sellar el pacto con la pereza. Sin embargo, el dueño absoluto del momento, dictó la orden contraria.

Un salto, y la travesía comenzó.

Fui al encuentro con esas escaleras que habían sido construidas para ascender al cerro. Tres de ellas habían aparecido, de unos cien escalones. Perfectas para empezar el ejercicio aeróbico y sobre todo para el reforzamiento de la estructura ósea, esa que si la dejamos nos puede jugar una mala pasada, que hay que tratarla con mucho cuidado y sobre todo contemplarla, ya que es el andamiaje que nos sostiene.

*

*

Con la mochilita al hombro, y el cronómetro listo, inicié mi rutina, un despertar energético, sin excusas, totalmente controlado, ir acoplando la respiración al ritmo de la ascensión, haciendo las pausas necesarias. Debía cuidar y no sobrecargar  esa maquinaría de relojería que late en el pecho, con ese tic-tac que nunca se detiene, el motor ineludible que pone en marcha a este vehículo que necesitamos para transportarnos materializados por este mundo.

Bebí un café calientito, robusteciendo al espíritu con ese elixir que convoca cada mañana a dar el brinco. Soltar una gran sonrisa y un decreto de gratitud: «Un día más, gracias»

Me abrigué, tomé mi garrote de quiote. Ese palo largo que no es solo un apoyo, es el báculo que impone respeto ante los «loquitos peludos» que  cargados de ansias territoriales controlan los senderos.

*

*

Emprendí el viaje a través de la noche. Todo era silencio. Ni un alma asomaba. El pueblo dormía, mientras yo lo atravesaba. A lo lejos entre las siluetas de las montañas, las primeras luces del alba, comenzaban a teñir la lejanía. No desafiaban a la oscuridad, seguían el mandato sagrado del Ser Supremo, dador de vida y fuente de toda sabiduría.

Paso a paso, con ritmo constante, llegué al inicio de la cuesta. Subí con disciplina, cuarenta segundos de ascenso por otros de reposo. En cada pausa me quedaba absorta mirando ese cielo que se pintaba en oro y púrpura.

*

*

Llegué a la cima de esa pirámide de cemento, el silencio de la madrugada se quebró.  Desde una de esas casas tempraneras, surgió como por encanto, tímido y solitario el sonido ancestral de una quena. Era el viento viejo que bajaba de los Andes, un eco de civilizaciones pasadas y encontraba su cobijo aquí en el desierto, bajo un amanecer congelado.

Mientras la luz delineaba las siluetas de los cactus y los árboles retorcidos, en una quietud mística se escuchó el decreto:

«¡Soy Caballero Águila!

Soy guerrero del amor

Soy de pura sangre azteca

Soy guerrero del amor»

Era el grito de quien reclama su lugar en el cosmos al despertar. Y entonces, justo cuando el sol rasgó el horizonte bañando la tierra de ámbar, la nostalgia de la flauta se retiró para ceder el paso a la vida.

*

*

El acordeón encarnó la alegría, seguido por el pulso de la guacharaca y la caja. El  corazón de la tierra vibró, invitando al cuerpo a danzar sobre ese camino de piedra y polvo.

Ese amanecer que por un instante tuvo sabor a un rezo andino, se convirtió en el ritmo imparable de la vida tropical: una cumbia.

¡Vaya sorpresas que da la existencia!, con ello nació la sonrisa. Hermosa y alocada forma de comenzar el día.

MÉXICO

FEBRERO 2026

***

DONDE EL FINITO RINDE CUENTAS

EL BORRADOR DEL MUNDO

EL CIELO SE PIERDE EN EL INFINITO

SOLTAR EL LASTRE, VESTIR AL VIENTO

EL DESCENSO DEL ANACORETA DEL SILENCIO

EL CIELO SE PIERDE EN EL INFINITO

EL DULCE LAMENTO DEL OCASO

***

Te invito a visitar mi página de face

blog de themis

Y TAMBIÉN  EL BLOG

puedes encontrar otras entradas que te interesen.

Link Pagina Principal 1

GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!

FIRMA baja res

Comenta y comparte…GRACIAS…!!!

Gracias por comentar...!!!

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.