LA DANZA HECHICERA

EL DANZANTE DE LA VENTANA

Un sonido compacto percutió contra el vidrio, como si una piedra diminuta hubiera sido lanzada desde el vacío; un eco que replicó como un cascote cayendo en un mundo que, de pronto, se achicaba para hacerse íntimo.

Extraña sensación. Aquello llamaba. Reclamaba mi atención, pidiendo que me asomara. La curiosidad, ese inquieto personaje que siempre rastrea lo confín, se hizo presente. (Uso esta palabra, más allá que no me queda claro el misterio que encierra su sonido: el peso de lo que está al límite, de lo que aguarda en la frontera de lo invisible).

-¿Ya te vas a ir por las ramas?- susurró el juicio.

-Rama. Rama. Rama. Rama… Curiosidad Confina

-Hare Rama, Rama, Rama…

Los confines de la tierra, ese espacio alejado de difícil acceso. Se llega allí confinándose en uno mismo, como en el monasterio de la existencia, o atravesando el desierto, ya sea por castigo o por voluntad, para alcanzar el encuentro íntimo con la «Fuente «. Un repliegue necesario para fortalecer la fe y, en las fronteras de lo humano, redefinir la relación con este mundo y con el Eterno Presente.

Me asomé. Y ahí la vi.

Posada sobre el vidrio, como un signo esperando ser leído, estaba ella: una langosta. Parecía faltarle una parte de una pata. La observé con una atención compenetrada, casi un acto ritual. Me absorbía pausada y lenta.

*

*

-¿Te falta una pata?- pregunté en silencio.

Ni lerda ni perezosa, ella la mostró, y con ese gesto sagrado comenzó la danza.

*

*

La magia suspendía el tiempo, movida por una música silenciosa que solo el alma escuchaba, me fue sumergiendo en su ritmo. Me enseñaba una forma de recogimiento que no era cárcel, sino refugio.

*

*

De lo abierto del inicio, me condujo hacia el centro de su propio ser. Delicada y solemne, acompasada y lenta. Nutrida de enigma y embelesante.

Cada movimiento se transformaba en un acto de total comunión con el instante.

*

*

Así, ese insecto que junto a otros se podía transformar en una plaga destructora,  tejía con el aire la cadencia de lo eterno.

*

*

La langosta no rengueaba; celebraba su herida y su destino en esta vida. Me enseñó que para entrar en el templo de lo sagrado no hace falta estar íntegro, sino estar presente.

*

*

Aquella danza en el cristal no era un adiós, sino la señal de que incluso en el encierro de nuestra piel, siempre hay un espacio infinito para bailar ante la mirada de lo Inefable.

Y sin más, se fue.

MÉXICO

DICIEMBRE 2025

*

DONDE EL FINITO RINDE CUENTAS

EL BORRADOR DEL MUNDO

EL CIELO SE PIERDE EN EL INFINITO

SOLTAR EL LASTRE, VESTIR AL VIENTO

EL DESCENSO DEL ANACORETA DEL SILENCIO

EL CIELO SE PIERDE EN EL INFINITO

EL DULCE LAMENTO DEL OCASO

***

Te invito a visitar mi página de face

blog de themis

Y TAMBIÉN  EL BLOG

puedes encontrar otras entradas que te interesen.

Link Pagina Principal 1

GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!

FIRMA baja res

Comenta y comparte…GRACIAS…!!!

Gracias por comentar...!!!

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.