EL ESPEJO DE LA LAGUNA
Llegó la lluvia y cae y cae, a lo bobo se precipita, sin darse cuenta, habla con el canto del goteo que salpica los charcos y los llena. Gota a gota, paso a paso, tiene todo el tiempo, no tiene que hacer nada, no le importa nada, no espera nada, solo sigue su naturaleza.
De repente para, se detiene, todo está gris, por momentos negro, un gran manto obscuro ha cerrado el cielo, acaso, ¿quieres que la noche llegue?.
Encuentro una laguna formada, en una bolsa de plástico, me asomo, me veo, es un espejo que me refleja y detrás ese techo bello de enredadera que está creciendo, que se extiende con su fresco y su vida.
Corro a tomar la cámara, para jugar con ella, pues podremos fotografiarnos juntas, las dos, una foto del recuerdo, una imagen que la muestre a ella primero.
*

*
Mi camarita esa dulce compañera vestida de azul que me acompaña desde hace más de una década, cuando la vieja amiga dio de sí en un viaje y ya no hubo remedio, cayó herida de muerte y la gran sorpresa llegó a mi vida, no me lo esperaba, andaba en el camino y con recursos exhaustos.
No quedó de otra que mirar al cielo, él sabe de nuestras necesidades, no de nuestros deseos y como por arte de magia me mandó una oferta, donde era la exacta para ese presupuesto de carcajada, y no lo dudé te compré, eras añil como este infinito que me cobija, marina como la mar que en ese instante me envolvía y me abrazaba con su calma.
Desde entonces, cada vez que te enciendo, siento que el mundo se detiene un instante y todo se vuelve más radiante, más intenso y captas la magia del momento.
Como ahora, cuando la oscuridad comenzó a disiparse y la escena quedó dividida en dos, abajo la luz nos cubrió con sus colores, bajo un cielo nuboso que se despejaba y adquiría tu matiz, mientras la enredadera mostraba con orgullo sus hojas verdes. Arriba, la noche se extendía con sus estrellas y planetas, y en una porción de ese cielo surgía una de las puntas de los Pilares de la Creación.
*

*
Se fue abriendo y nos fue cubriendo y nos fue mostrando el firmamento que daba paso a la luz.
Caminando juntas, venciendo obstáculos, siendo mi herramienta de expresión, en las tristezas, en los desengaños, en la alegría, en el asombro, en el miedo, en los desencantos, en los descubrimientos y tantos, tantos momentos vividos que no tendrían fin.
*

*
En ese trayecto que la vida nos ha regalado, tu ya comenzaste con tus dolencias, tus incapacidades, tus mermas y mi pelo se fue volviendo cano hasta estar blanco como las nubes.
Esas que se abren y van dejando que la luz impregne a esa escena, por demás sencilla, en donde nos autorretratas a las dos .
Gracias por ser esa dulce aliada engalanada de azul, por acompañarme en cada paso, en cada sueño y en cada despertar. Sin duda, contigo la vida es un viaje que se recrea, en donde detienes en imágenes a esos pequeños universos que se nos atraviesan.
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*
Aunque el destino nos lleve por caminos distintos, guardaré en mi el susurro de aquella improvisada adquisición, que en su humilde sencillez me enseñó a encontrar la paz en la incertidumbre, que no hay que llorar por lo que se ha ido, sino aceptarlo con gracia, dejarlo partir y confiar en que, en donde menos esperemos surgirá la solución y nos guiará hacia la tranquilidad y al encuentro de lo que ha de venir.
Mirar al cielo y solo decir que sea lo que tú quieras que sea.
MÉXICO
JUNIO 2025
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GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!


Hola, Themis, creo que no salió publicado mi comentario. Te lo envío de nuevo por sin acaso:
«Es un poema en prosa bellísimo, tierno y profundamente humano. No es un texto sobre una cámara: es una elegía a una compañera de vida, un objeto que se ha convertido en extensión del alma.
La cámara azul es el hilo conductor de una década de emociones, viajes, pérdidas, descubrimientos y envejecimiento. Es la testigo silenciosa que ha estado ahí cuando todo lo demás cambiaba.El texto fluye como la propia lluvia que describe: suave, constante, sin prisa, y de pronto se abre a lo cósmico. Ese instante mágico en que una simple bolsa de plástico con agua se convierte en espejo y detrás aparece una enredadera… y más allá, los Pilares de la Creación.
Es una metáfora perfecta: en lo más cotidiano y humilde (un charco, una cámara vieja) cabe el universo entero. Hay una melancolía dulcísima, sin drama: el pelo que encanece, la cámara que empieza a fallar, la aceptación serena de que todo pasa, de que hay que dejar ir. Y al mismo tiempo una gratitud inmensa por lo que fue y por lo que vendrá. El cierre (“Mirar al cielo y solo decir que sea lo que tú quieras que sea”) es pura sabiduría tranquila, casi mística».
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Hola Marcos, si salió publicado y te lo contesté, quien sabe los motivos por los cuales no lo puedes leer, aquí te dejo mi contestación:
«Hola Marcos, gracias miles por esta cascada cantarina y dulce de palabras, que van llevando a mi alma a unirse a ellas, acompañarlas y volver a ese instante, a aquel momento en donde sucedió lo vivido, ese reconocer a mi tierna camarita, que aun sigue en pie, haciendo la lucha y a mi lado. Gracias y un gran abrazo».
De nuevo gracias Marcos por estar pendiente
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Si, así es, lo comprobé. Un fuerte abrazo!
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Qué bueno!, Otro abrazo grande para tí
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Es un poema en prosa bellísimo, tierno y profundamente humano. No es un texto sobre una cámara: es una elegía a una compañera de vida, un objeto que se ha convertido en extensión del alma. La cámara azul es el hilo conductor de una década de emociones, viajes, pérdidas, descubrimientos y envejecimiento. Es la testigo silenciosa que ha estado ahí cuando todo lo demás cambiaba. El texto fluye como la propia lluvia que describe: suave, constante, sin prisa, y de pronto se abre a lo cósmico. Ese instante mágico en que una simple bolsa de plástico con agua se convierte en espejo y detrás aparece una enredadera… y más allá, los Pilares de la Creación. Es una metáfora perfecta: en lo más cotidiano y humilde (un charco, una cámara vieja) cabe el universo entero. Hay una melancolía dulcísima, sin drama: el pelo que encanece, la cámara que empieza a fallar, la aceptación serena de que todo pasa, de que hay que dejar ir. Y al mismo tiempo una gratitud inmensa por lo que fue y por lo que vendrá. El cierre (“Mirar al cielo y solo decir que sea lo que tú quieras que sea”) es pura sabiduría tranquila, casi mística.
Enhorabuena.
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Hola Marcos, gracias miles por esta cascada cantarina y dulce de palabras, que van llevando a mi alma a unirse a ellas, acompañarlas y volver a ese instante, a aquel momento en donde sucedió lo vivido, ese reconocer a mi tierna camarita, que aun sigue en pie, haciendo la lucha y a mi lado. Gracias y un gran abrazo
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