«… dos ríos entrelazados,
fluyendo en un abrazo eterno,
donde el eco de lo vivido susurra
mientras los sueños aún por nacer
dibujan caminos en el aire.»
Era hora de dejar a esa cascadita cantarina y seguir desandando el camino, que ya no era el mismo, el tiempo había perdido su significado y el alma se conectaba con la fuente de la creación, como si la hubiera guardado dentro, fundiéndose aún más con ella en una alegría que sin ninguna alharaca, renacía, no era importante demostrarla a nadie, ni siquiera a uno mismo, solo reconocer que cada elemento, desde la más pequeña hoja hasta la más imponente cumbre, era parte de un todo, un eco sagrado que resonaba en el corazón de quienes se atrevían a contemplarlo.
La inmensidad no solo rodeaba, sino que abrazaba, recordándonos que la verdadera belleza reside en la armonía de la existencia, no en otra cosa y que eso se refleja sin necesidad de aparentar absolutamente nada y es lo que se lleva en sí mismo . Se es lo que se es, nada más que eso .
La sombra se levantó, quedó un rato mirando el agua que corría y escuchando ese sonido de tintineo armonioso y sereno que la ayudaba en su andar interno, como si la hiciera también a ella meditar, no detenerse, fluir sin descanso hacia aquello que está más allá.
*

*
Siguió su camino como descubriendo:
—Tú me puedes ver a mí y yo a ti— iba diciendo a ese sujeto de dos patas que se movía y la proyectaba—. Los formatos son diferentes, lo que sea, somos lo mismo. Yo soy tu espejo para que te mires, y tú, el mío para saber qué estás sintiendo y cómo lo reflejas en el afuera. Somos la pareja perfecta si llegamos a un entendimiento, a dejar de preponderar quién es más o menos, a dejar de catalogar con esa cantidad de ideas prefabricadas. Es más, si nos sincronizamos de tal forma que todo esté enfocado en ello…a lo que está muy por encima nuestro y que es la única razón de ser.
La sombra se detuvo un instante, permitiendo que su conciencia absorbiera esa idea. En ese momento, comprendió que la verdadera conexión no era una competencia, sino una danza de reflejos y entendimiento mutuo. La clave residía en aceptar que ambos eran partes de un mismo todo, complementándose en una armonía que trascendía las diferencias superficiales. Solo así, en esa sincronía, podrían fluir sin obstáculos, descubriendo la belleza en la unión de sus dualidades.
*

*
Ahí con ese pensamiento dando vuelta siguieron la marcha, como si hubieran llegado a un acuerdo, encantadas con esas aguas pintadas de colores en esos pequeños charquitos.
Los reflejos en esas aguas tornasoladas, verdosas, fruto de la sal, que junto a los rayos del Hermano Ámbar regalaban la visión que el arriba y el abajo eran lo mismo, se «dobleteaban», cada quien para su lado, pero no podían negar que eran lo mismo, lo mismo al revés.
«Como es arriba, es abajo», dice en resumen la Tabla Esmeralda y la energía cósmica fluye por el ser humano, «Espejo del Universo».
*

*
Cada salida sola o acompañada me sumerge en ese ensimismamiento, en el estar de la meditación en movimiento, el remover recuerdos que van surgiendo de las profundidades de mi ser, que muchas veces hablan de los orígenes no para recordar la historia, la anécdota que muchas veces sobra sino llegar ahí, a donde el mundo de los sentidos se encuentran, donde el asombro nos vuelve niños, manifestando que muchas veces no se busca nada, solo se halla.
A veces en la soledad voy topándome con la claridad necesaria para seguir el viaje hacia el adentro, el único que amerita ser vivido, ese viaje interno que se refleja en el afuera, con diferente dirección, uno para un lado y otro para el otro y al final queda como el reflejo, en el arriba y el abajo y nos muestra que es lo mismo, y en él todo es un continuo donde parecería que se va y se viene al mismo tiempo.
«Las memorias son susurros
que acarician el presente,
y el futuro, un lienzo en blanco,
esperando la tinta de mis pasos.
Así, en este vaivén constante,
los recuerdos se convierten en luces
que iluminan senderos inciertos,
y las esperanzas, en sombras
que danzan con el viento.»
La soledad se vuelve una aliada, ese estar donde se descubren paisajes escondidos en ese interior que habían quedado resguardados o reprimidos o el olvido había hecho cuenta de ellos, la recapitulación los trae, los enseña, los muestra, donde los miedos afloran, se evaporan y los sueños pueden ser incluidos o pueden seguir su camino, eso sí, liberan energía al hacerlo en ese reconocerlos o soltarlos.
*

*
Cada paso va acercándome más a esa verdad que busco sin buscarla, pues se va presentando sin expectativas, sin formas, sin reparos, en el silencio las respuestas emergen como si fueran cuchicheos. Me rigen, me centran, me llaman, me platican, se van, vuelven .
-Escucha tu voz interior, aprende a diferenciarla, no la confundas con la de tu ego, ella te guiará siempre- me dijeron un día como consejo allá por mi juventud temprana.
Así, cada instante de reflexión se transforma en una oportunidad de crecimiento. Agradezco la soledad, porque en ella encuentro la fuerza para seguir adelante, la valentía para enfrentar lo desconocido y la sabiduría para abrazar la vida en su totalidad.
En este viaje hacia el adentro, descubro que la verdadera claridad surge en una parte del amor propio, que nada tiene que ver con el orgullo, es otra cosa, un sentir que no tiene peso para ningún lado, se acepta el error como el acierto de la misma manera y cada paso en este camino se transforma en un regalo que me acerca más a la profundidad de mi ser.
A veces, la soledad se encuentra con la claridad; otras veces, es en la compañía donde surge y me doy cuenta de que no estoy sola en mis pensamientos.
-Si se talla un poco aquí en esta pared, los fósiles aparecen, están ahí guardados
Me dice una voz mientras se paraba en una de esas paredes majestuosas donde la galería lucía su esplendor, me saca de mi estar sin embargo no lo hace con mi ser, pues en cierta medida los dos estábamos en la misma frecuencia viéndola desde diferentes ángulos y me lleva a esos principios, donde el mar bañaba y modelaba y la vida ahí andaba, dando sus primeros «pininos», tan cercanos estaban los orígenes que hasta se podían tocar, no había diferencia con ese adentro que se manifestaba.
*

*
«¿Quién puede predecir el destino
cuando el ahora es un laberinto
y cada decisión es una bifurcación?
Tal vez en el giro de cada instante
se encuentre la esencia de lo que somos,
un entrelazado de historias
que se despliegan como alas,
listas para volar hacia lo desconocido,
donde el adentro y el afuera
se funden en un solo latido.»
Así, en el concierto del tiempo, me pierdo y me encuentro, danzo entre lo que fui y lo que seré, con la certeza de que en cada huella, la vida deja estampado un nuevo verso, un nuevo motivo para seguir explorando las infinitas posibilidades que repiquetean en la resonancia de mi ser.
CONTINUARÁ…
MÉXICO
MARZO 2025
***
Agradezco la poesía anónima
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SALIENDO DEL TEATRO MÁGICO PÉTREO
EL EMBRUJO DE LAS PAREDES QUE HABLAN
CUTHÁ: SALIENDO DE LA TUMBA CUEVA
LA CAPILLA ENTERRADA: ENTRE SÍMBOLOS
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Hola Themis, uy si viviéramos cerca seguro seríamos compañeras de aventuras, porque a mi me gusta muchísimo la naturaleza y hacer recorridos así para mi es todo un placer. Me gustó mucho esa «conversación» de la sombra con quien la proyecta, es un símbolo perfecto de que todo debe ir unido y en armonía como bien dices. Las piedras que antes eran el fondo del mar y que se han ido levantando siempre han ejercido una fascinación en mí. Tus fotos embellecen el relato pero tu narración nos sumerje en tu paseo. Gracias por compartirlo.
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Lo más probable Ana que así sería, andaríamos en grandes aventuras, descubriendo lugares escondidos.
A mí también me ha prendido mucho desde que vivo en esta región ese sentir de estar parada sobre lo que fue mar en una época lejana, trepar por la ladera de un volcán marino que hizo erupción en algún momento de su vida y todo lo que se va abriendo y encontrando.
Gracias, abrazo más que grande
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Hermoso leerte, una prosa poética llena de reflexiones, una meditación ante los pasos de regreso a otra relidad como un diálogo con la misma sombra que se refleja en los espejos de la piedra, del camino, de la naturaleza. Me ha encantado. Es muy hermoso leer y seguir y pararse y meditar. Gracias, Themis. Una vez más te felicito por tu profundidad y por tu sencillez, por esa concordancia que fluye de tu pensamiento. Mi abrazo, admiración y cariño.
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Hola Julie, que lindo lo que me dices, te he dicho que tu poesía me inspira, eso que es una prosa poética, me llena, pues no me imaginé que pudiera escribirla. Más gusto me da aún que te encante lo escrito, ese paseo que ya va a la culminación, vendrán otros, gracias, abrazo más que grande y todo mi cariño
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Hay algo en tu forma de escribir que no se explica con técnica ni con teoría: es esa vibración que emana cuando alguien está verdaderamente conectado con lo que siente. Y en este texto lo haces desde una delicadeza profunda, como si cada frase viniera tallada desde el fondo de la tierra… o desde el susurro de la sombra que camina a tu lado.
Me he quedado absorto con esa conversación entre reflejos, con ese fluir entre lo visible y lo invisible, con ese “como es arriba, es abajo” que aquí no es teoría, sino experiencia sentida. Tu texto no se lee, se recorre como un paisaje interior lleno de charcos tornasolados, paredes que hablan y verdades que no se gritan, pero se sienten.
Y sí: me encantan las imágenes que invocas. Me quedo con esa sombra que no se impone, sino que acompaña. Con esos pasos que no buscan respuestas, pero las encuentran. Con esa claridad que no llega por tener razón, sino por aprender a escuchar la voz de dentro… la de verdad.
Gracias por este viaje, Themis.
Un abrazo lleno de reflejos.
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Gracias Miguel siempre me das una perspectiva nueva sobre lo que nace de mi adentro donde bien dices ni la técnica ni la teoría dan cuenta de ellas, pues también muy joven me aconsejaron que las aprendiera y las manejara muy bien para luego romperlas, pues para eso habían sido hechas y solo sacara lo que de mi naciera. Lo que me dices me hace ver en un aspecto que algo de ello está sucediendo. Gracias a tí por acompañarme en él, por estar, abrazo que lleve el infinito del desierto.
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Hola, Themis, te ha quedado un relato de lo más poético, precioso, me ha encantado lo de que la memoria son susurros que acarician el presente y lo que en el giro de un instante se encuentre lo que somos. Qué bonito y que real, tan real como la vida misma.
Esas paredes hablan con solo mirarlas, de verdad, no me extraña que te inspirarán todos estos relatos. Muy bien.
Un abrazo. 🤗
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Hola Merche, el desierto es un gran inspirador, su aridez, su desolación, su inmensidad, su vacío,te lleva por otros caminos y esas formas que guarda que son tan tempranas en la existencia y el ser tan descarnado que te lleva a las profundidades de uno mismo y de todos los misterios.
Sin duda las paredes hablan, y las piedras y todas aquellas cosas que te vas encontrando en él, que te llevan a sumirte dentro de tí mismo. Gracias por tus palabras, abrazo bien grande y feliz semana
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