LA LEYENDA DEL CARACOL: MÚSICA DE LOS DIOSES

LA CREACIÓN DEL HOMBRE NUEVO

«Pero su caracol no tiene agujeros;

llama entonces

(Quetzalcóatl) a los gusanos;

éstos le hicieron los

agujeros y luego entran allí

los abejones y las abejas

y lo hacen sonar.

Al oírlo Mictlantecuhtli dice de nuevo:

Está bien, tómalos.»

(León-Portilla, 1983a)

Silenciosa y lenta la noche caía, teñía al cielo de un azul profundo, oscuro mientras las estrellas susurraban en cada parpadeo a ese vasto infinito que las sostiene.

La brisa fresca acaricia las hojas de los árboles, creando con ella un son suave que hace distenderse y perderse en los laberintos internos, invitando a aventurarnos a explorar las profundidades de ese mundo, refugio donde podemos ser los creadores y el alma pintar en ese lienzo en blanco, los anhelos, los temores, recuerdos, esperanzas, mientras todo el exterior se va sumergiendo en un letargo, para aguardar ese nuevo amanecer .

Los sueños comienzan a despertar, las sombras danzan, se alargan, se entrelazan en ese callejón sombrío que tengo frente a mí, como si hablaran prometen historias, la entrada a la desconocido, un misterio que se desdobla en cada latido del corazón.

Me quedo mirando ese portal que se abre, que muestra luz en esa obscuridad que se extiende, me voy por él, me sumerjo…

*

*

De repente el sonido del caracol, ese llamado a comenzar con esa ofrenda a Dios, a ese renacimiento espiritual, que se va manifestando en los niveles cósmicos.

Son los danzantes que en la plaza se congregan casi todas las noches, preparándose,  llevando adelante esa danza que viene desde la época prehispánica, símbolo de la mexicanidad, donde el caracol tiene su sitial de honor.

El sonido se repite cuatro veces hacia cada punto cardinal y detrás de él, el huehuetl ese tambor alargado prohibido durante la Colonia por lo que él significaba, va marcando el ritmo en la ceremonia, en esa armonía y comunicación con lo sagrado.

Cuentan que el Atecocolli, ese caracol «es un soplo divino que preside la creación de los dioses, que cuando el hombre moduló la palabra se genera el canto y la poesía, y la espiral del caracol le susurró al corazón del hombre».

Pero antes muy antes de ello, sucedió que un día, como relata «La Leyenda de los Cinco Soles», Quetzalcóatl, esa divinidad prehispánica asociada a la música donde uno de los códices lo muestra tañendo un omechicahuaztli, que es un raspador de hueso, apoyándolo en un cráneo el cual hace de caja de resonancia, mientras entona un «canto de muerte», aspiraba a crear un hombre nuevo para toda Mesoamérica, compitiendo con los otros dioses.

*

*

Entonces decide partir al Mictlán, ese mundo de los muertos en busca de “los huesos preciosos para crear de nuevo a los hombres”.

Mictlantecuhtli, el gobernante del inframundo le dice:

 «Está bien, haz sonar mi caracol y da vueltas cuatro veces alrededor de mi círculo precioso”

La trompeta de caracol tenía que ser creada, había que hacerle la boquilla y a través de su magia y de insectos que la horadan logra formarla.

Con el sonido de la trompeta del caracol fue anunciado en el inframundo la creación del hombre nuevo y desde ahí lleva consigo el atributo de un potencial creativo, simbolizando el nacimiento y la reencarnación.

*

*

La música surge del inframundo y va emergiendo a la superficie, el dios del viento junto a las abejas son quienes producen esa acústica, que va pasando por esa espiral interna que él contiene.

Después de que el viento y los insectos hicieran resonar la trompeta, Mictlantecuhtli tuvo que permitir la salida de su adversario con «los huesos preciosos de los antepasados», con los cuales sería creado el ser humano.

A lo lejos el huehuelt se va adormeciendo, daba sus últimos repiqueteos, el toque del caracol cierra y con ellos se dan las gracias a esas energías que se presentaron en ese momento, donde se convive con lo sagrado y se le ofrenda.

MÉXICO

MARZO 2025

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Agradezco fotos tomadas de internet

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LA FERIA DE LAS TETECHAS: LA CEREMONIA PREHISPÁNICA

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20 comentarios en “LA LEYENDA DEL CARACOL: MÚSICA DE LOS DIOSES

  1. Ya había comentado este texto antes, pero viendo que no ha sido publicado escribiré un nuevo comentario. «La Creación del Hombre Nuevo» me parece una pieza lírica y evocadora que funde la mitología prehispánica con una narrativa poética que suena a canto ancestral. El tema de fondo —el mito de Quetzalcóatl creando al hombre nuevo con los «huesos preciosos» del Mictlán— es un relato poderoso sobre origen, sacrificio y renacimiento, y el texto lo aborda con una belleza cautivadora.

    El fragmento inicial, citado de León-Portilla, establece el tono mítico con el caracol como símbolo central. La imagen de Quetzalcóatl convocando a gusanos, abejones y abejas para hacerlo sonar es fascinante: convierte un objeto simple en un instrumento divino que conecta el inframundo con la creación. Me gusta cómo este elemento reaparece en la ceremonia de los danzantes, uniendo el mito antiguo con una práctica viva.

    La prosa poética que sigue —con la noche cayendo, las estrellas susurrando y las sombras danzando— crea una atmósfera hipnótica que te sumerge en un estado casi onírico. Frases como «el alma pintar en ese lienzo en blanco, los anhelos, los temores, recuerdos, esperanzas» son hermosas y evocan la idea de la creación como un acto tanto personal como cósmico. El sonido del caracol y el huehuetl, descrito con tanto detalle, refuerza esa conexión entre lo tangible y lo sagrado, y me transportó a esa plaza bajo las estrellas.

    La narración del viaje de Quetzalcóatl al Mictlán es el corazón del texto, y está contada con una simplicidad que resalta su grandeza.

    El cierre, con el huehuetl apagándose y las gracias a las energías, me dejó una sensación de calma y reverencia.

    En resumen, es un relato que me envolvió con su poesía y su arraigo en la cultura mesoamericana.

    Te felicito, Themis.

    Un abrazo.

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    1. Gracias Marcos, captaste muy bien la idea, la creación del caracol trompeta es la condición para crear a ese nuevo ser humano, que bien dice renace desde ese Mictlán, inframundo rodeado de la música.
      El huehuetl es un sonido muy significativo, cuando el suena retumba y la tierra se mueve bajo los pies, como si lo acompañara, es un sonido muy cavernso, priitivo y celestial. Música de dioses, es bello, muy bello escucharlo.
      Abrazo grande Marcos, gracias por todo lo que dices.
      s

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  2. Buenas noches, Themis.
    Qué belleza de relato!
    se siente como si uno estuviera ahí, escuchando la llamada del caracol, sintiendo el retumbar del huehuetl y dejando que la historia se mezcle con la realidad.
    Es increíble cómo rescatas la conexión entre lo divino, lo ancestral y lo humano, como si el tiempo no fuera una barrera sino un lazo que nos une a todo lo que fue.
    Un fuerte abrazo, amiga, es un gusto leerte, viajar y aprender contigo. 😘🌷

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  3. Hay un «porque» muy claro cuando al leerte aparece la palabra magia, Merche. Es que en tus escritos, ya sean paseos o el patio, siempre te sale la habilidad de hacer sentir un transporte especial del lector hacia el mundo que presentas. Estás más que ilustrada en todos estos temas, siembras un caminito que sigo contigo, por eso siento que voy en tus caminos. Este mito es muy bello, se escuchan los sonidos de la naturaleza. Muchas gracias, una vez más, y abrazos giiiiigantes 🌹🌹🌹

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    1. Hola Maty, es que México es el mágico, y si lo agarras por ese camino el te lo va presentando y te hunde en ver cosas que no te importan si son realidades o fantasías, eso sí, se abren panoramas a los cuales tienes a veces que ponerle un gran signo de interrogación o lo que es más vivirlos sin decir nada. Me alegra que sigas el camino, pues es México, tu México. Abrazo ultra dulce y gracias

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  4. ¡Hola, Themis!

    Qué viaje tan íntimo y profundo has tejido entre mitología, música y ese acto de creación que parece surgir desde el aliento mismo de la tierra. El sonido del caracol como origen y puente… me ha conmovido. Esa espiral que “susurra al corazón del hombre” no es solo una imagen poética, es una verdad ancestral que se siente al leerte.

    Me ha encantado cómo conectas la danza con el renacimiento, con ese tránsito por el Mictlán que no es solo mitológico, sino personal y colectivo. Hay una cadencia en tu narración que recuerda al ritmo del huehuetl: nos llama, nos sostiene y al final se despide con respeto.

    Gracias por mostrarnos esa parte de México que no está en los mapas, sino en los símbolos, en los cantos y en la memoria.

    Que sigan resonando tus palabras, como ese caracol que nunca dejó de sonar.

    ¡Un abrazo!

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    1. Hola Tarkion, gracias por tus hermosas palabras, México es un país muy rico en tradiciones, mitos y leyendas, usadas desde la antigúedad como forma de educar no solo al intelecto, sino también al corazón, a las profundidades del ser y a la realidad circundante.
      Aún en muchos lados son parte de las trasmisiones orales, al igual que las danzas que se siguen haciendo, las ofrendas, y ceremonias ancestrales.
      Me gusta mucho viajar con ellas, del Mictlán se resurge descarnado, sin peso para fluir de nuevo….
      Abrazo grande bien grande

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