LAS LLUVIAS HACÍAN DE LAS SUYAS
Los pequeños gatitos, curiosos y revoltosos fueron creciendo, bajo los ojos atentos de una madre renegrida y un padre güerito que por lo menos ahí andaba siempre cerca de ellos y tratándolos con suma ternura, me sorprendía mucho al verlo, más allá que ninguno había salido a él .
*

*
Las lluvias comenzaron después de estarlas esperando y que no daban señales de asomarse y ¡qué lluvias!, no paraban, los huracanes andaban dando vuelta de ambos lados, del Pacífico como del Golfo, uno detrás del otro como en el cincha porotos, dejando desolación a su paso, como si en esta temporada se hubieran ensañado, o tal vez solo advertían que cada época nueva irían aumentando en intensidad y frecuencia.
*

*
Eso sí, en el desierto todo lo agradecía, el agua ya escaseaba para el uso cotidiano, se estaba terminando las reservas, la vegetación languidecía y ni se diga los animalitos que necesitaban pacer o beber.
Ni se hable de los cactus columnares que de tanta agua que habían absorbido estaban obesos y bien derechitos, su joroba había desaparecido y ese sentir esquelético de viejitos que se consumían en lo gris de su existencia, se habían vueltos gallardos, lucían y relucían su verde brillante y estaban bien bañaditos y relajados, como saliendo del spa.
*

*
Así es la Vida a unos les regala dádivas y a otros tormentos en el mismo momento y por los mismos acontecimientos, o a veces nos manda los dos al mismo tiempo, agradecíamos el agua mientras en otras regiones del globo suplicaban porque se acabaran, pues eso sí, las riadas estaban en su apogeo.
De repente un día aparecieron, se las esperaba desde hacía tiempo para recolectarlas y comerlas, sin embargo, no se dignaban, parece que tampoco les estaba yendo bien, andaban como confusas, desorientadas, unas más que sufrían esos cambios que se daban, eran las chicatanas, esas hormigas arrieras, que salen en su vuelo nupcial, que son aladas y caen desde el cielo.
Lo hacen para reproducirse, las hembras grandes y corpulentas, después de la cópula, pierden sus alas y se van en busca de tierra para fundar su nuevo hormiguero y los machos pequeñitos mueren.
*

*
Como en muchos marsupiales e insectos los machos fenecen después de la cópula, unos tragados por las hembras como las mantis o las viudas negras, esas arañas que si el masculino no se pone listo pierde la cabeza.
Cosa extraña de la vida, siempre manejándose en forma enigmática, ambigua, por no decir obscura, ese otro lado que tiene.
Ahí andaban por el patio dando vueltas unas poquitas nada más, pues dicen que ya se están extinguiendo, por un lado por la recolecta, con eso que cada día son más esperadas por ser un platillo de gourmets que pagan lo que sea por ellas, encareciéndolas y volviéndolas un recurso extra para las regiones a donde llegan, y por los agroquímicos, ese veneno que nos lanzan a todos y que cada día consumimos más, sin saberlo o prefiriendo no saberlo.
Las que también estaban medias enloquecidas eran las tortolitas, Coquita volvió a entrar a la casa a pedir comida, se veía que no estaba tan fácil el encontrarla y como ya espera para venir que no haya ninguna de las otras que la pelean y con el agua que caía, todos los horarios estaban trastocados, decidió pedir cuando llegaba. Salía y le esparcía un poquito en algún lugar que estuviera un poco seco, pues el patio de repente se inundaba. Ella feliz comía.
*

*
El Mandamás y la Despeinada, siempre juntos en sus vueltas, cuando se dieron cuenta de la maniobra, prefirieron quedarse muy tranquilos, aguardaban, salvo cuando la lluvia, que caía a lo bobo no lo permitía, a que yo pusiera ese extra para lanzarse al principio en son de pelea y de correrla. Ahí me quedaba para que la Coquis comiera sin alterarse y el otro «gandalla», no se atreviera a hacerle nada.
*

*
Por momentos descampaba y salía el sol, bienvenido era, como un regalo, ahí llegaba la horda, que se estacionaba en espera de que llegaran los sagrados alimentos y no faltaban las peleas.
Los pedían a cualquier hora, también avisaban cuando el agua se acercaba para que saliera y se reunían como en mitin, haciéndose notar, convulsionados y muchas veces como fastidiados de que no me diera cuenta.
*

*
Eso sí, cuando me veían remontaban el vuelo todos al mismo tiempo haciendo ruido con sus alas, cada día se sentía más fuerte, pues iban en aumento.
Pasaron de ser unas doce o trece a más de veinte, y ni se diga los gorrioncitos, que también como el Mandamás y compañía, preferían quedarse estacionados en el patio, esperando que saliera.
*

*
Sobre todo el amigo de Coquita que ahí se quedaba, ya no escondido, sino que se le viera, pues él sabía que como a ella cuando lo descubría le daba algo más de ración.
Todo estaba convulsionado, las cosas habían cambiado y como cuando eso sucede hay que ir adaptándose despacio, pues no son buenos los movimientos bruscos sino paso a paso.
*

*
No solo las chicatanas llegaron, también se volvieron a aparecer sus hormigas, las arrieras que llevaban mucho tiempo sin que se dejaran ver, como que habían desistido de instalarse en el patio, desde que la enredadera decidió tomar nuevos rumbos, en vez de estirarse por el suelo, comenzó a subir al cielo. De esa forma dejó de tener hojas en la base y las elevó muy arriba, cosa que si querían seguir comiéndoselas les diera más trabajo.
*

*
Así que desaparecieron, sin embargo las lluvias las trajeron, no a grandes comandos sino a fuerzas especiales, de esas de elite, que mandan porque por ahora no cuentan con drones. Todo fue porque descubrieron la comida que se le ponía a ……..mejor sigo el cuento en la próxima entrega de estas crónicas que al ser los acontecimientos resumidos de más de ocho meses, serán de cualquier forma en varios capítulos….
CONTINUARÁ…
MÉXICO
ABRIL-DICIEMBRE DEL 2024
***
CRÓNICAS DESDE EL PATIO: LOS MORADORES DEL TECHO (1)
CRÓNICAS DESDE EL PATIO: LA APARICIÓN
CRÓNICAS DESDE EL PATIO: EL VUELO NUPCIAL
CRÓNICAS DESDE EL PATIO: LAS ARRIERAS
***
Te invito a visitar mi página de face
Y TAMBIÉN EL BLOG
puedes encontrar otras entradas que te interesen.
GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!


Querido Themis.
Tu relato es un verdadero viaje sensorial, lleno de vida, contrastes y esa magia cotidiana que transforma lo simple en algo extraordinario. La forma en que describes la naturaleza, sus ritmos y sus habitantes, hace que uno sienta la lluvia en la piel, escuche el aleteo de las aves y casi vea a esas hormigas en su danza ancestral. Es un placer sumergirse en estas crónicas que nos recuerdan que el mundo sigue su curso con sus propias reglas, y que la adaptación y la paciencia siempre tienen su recompensa. ¡Esperando la próxima entrega con muchas ganas!
Gracias infinitas por compartir tanta belleza.
Un abrazo 🌷
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Yvonne que lindo lo que dices, gracias por ello, este patio es vida con todos sus sentidos recreándose, con muchos seres de todos los reinos dando vueltas. compartiendo, peleando, y enseñando. Te mando un abrazo bien grande
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola, Themis, tu escrito me ha parecido una fábula, me ha faltado la moraleja, supongo que en tu próxima entrega… Haces de la vida palabras.
Un abrazo. 🙂
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Merche, que lindo lo que dices no lo había visto de esa manera, es que el patio es eso sencillamente: Vida, como todo lo que tenemos a nuestro alrededor y no nos damos cuenta, a mi me gusta mirarla, compartir con ella y descubrirla y pasar buenos ratos dándome cuenta de todo lo que encierra. Gracias muchas y un abrazo grandísimo
Me gustaMe gusta
¡Mi patio mi querido patio! Jaja ya lo siento mío. Formidable que me la he pasado allí en esta -como en todas- las ocasiones. Me encantó que los cactus tengan su muy particular «spa». Tus fotos, geniales, esas de las aves en vuelo. Y qué cosa lo del fallecimiento después de la cópula. ¡El gatito! Y las varias risas que me sacaste (se agradece) con todo y drones. Muchas gracias siempre Themis, y si tenemos aventuras de ocho meses, un banquetazo nos vamos a dar. Muchos abrazos y besos!!! 🌹😊🌹😊
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Maty, si ya llegó de nuevo una de las crónicas, si en el pasan cosas que dan para pensar en ese reino animal de donde venimos y que suceden situaciones que no imaginamos, claro si lo vemos con ojo de naturaleza, ya no es necesario el macho, pues en los nuevos hormigueros que se crearán habrá muchos que salgan para cumplir en el nuevo año la función.
Así es, y siguen pasando cosas, nuevas que son un jolgorio ya que todos los días se aprende algo y los animalitos se encargan de enseñarte y hacerte el día. Abrazo más que fuerte y pásatela de pelos. Gracias
Me gustaMe gusta
Es una gozada volver al patio y observar a los gatos, a los gorriones, a las tórtolas… sus vuelos, sus peleas, su vida del día a día en espera de que les pongamos una pequeñas migajas … Lo que describes, podría transladarlo a mi pequeño espacio junto a las acacias. Es el mismo comportamiento y esa espera de que les dejemos alimento… Gracias, Themis. Mi abrazo y feliz fin de semana.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Julie, gozar de un patio lleno de pajarillos es muy hermoso, por lo menos lo llenan de vida y deleite, compartir la vida con esos pequeñitos seres que la llenan de gracia con todas sus ocurrencias y su compañía. Te mando un gran abrazo y un excelente fin de semana
Me gustaLe gusta a 1 persona