EL CAMINO DEL MEDIO

LAS LUCES DORADAS DEL ATARDECER

Estaba ahí, sin hacer nada, un poco dando vueltas, buscando algo que me sacara del estado que traía, pues como quien dice: «no mi hayaba», andaba como perdida en el laberinto interno y no podía por nada enfocar la atención, centrarme, cuando de repente escucho una voz:

-Vamos a caminar

Me sorprende, pues mi misma lleva un tiempo que no aparece, ni se asoma, anda quien sabe por dónde perdida en meditaciones, respiraciones, reflexiones y como escondida en la esencia pues según ella ha de mudar de piel para poder resurgir renovada, como hace el cangrejo hermitaño. Ni modo que se le va a hacer, «cada loco con su tema».

-Mira las luces que hay afuera, vamos a encontrarlas, ¿qué haces aquí encerrada como gato enjaulado, aburrido, desconcentrado y a punto de crisparse?.

Abrí bien grandes mis ojos pues decía una gran verdad, la modorra me había agarrado, la energía estaba baja y cuando ella se hace cargo cualquier cosa puede suceder pues como dicen puede provocar un estado de ensueño, donde hasta el «Saci Pereré» se puede aparecer, como cuentan en el sur de Brasil, ese personaje que es un niño negro, con una sola pierna, con sus manos agujereadas, que fuma en pipa y usa una gorra roja que es mágica y con ella puede aparecer o desaparecer a su antojo, se transporta como en un remolino, protege los bosques, es muy bromista  y se dedica a hacer travesuras.

Pero no era el «Saci Pereré» quien me hablaba no era otra que mi sombra que me invitaba a salir.

Allá nos fuimos rumbo a la plaza.

Al llegar al atrio de la Iglesia, una alfombra de luz se me presentó delante, donde mi sombra se encontraba con ella misma proyectada en ese lienzo resplandeciente.

*

*

De la paleta de colores que se estaba armando en el cielo, solo dos mi sombra y yo tomamos, el ámbar dorado y el negro, ningún otro entraría en este juego, pues de eso se trataba de dejarlos tan claros que no quedaran dudas que ambos son uno y que se complementan, como así también lo hacen la obscuridad y la luz, más allá de lo que se diga en cualquier latitud.

El contraste de la luz y la sombra era tan nítido, tan hermoso se desplegaba que no tuve más remedio que aceptarle esa sesión que ella planteaba, recorrer las calles e ir encontrando esos lugares donde el negro y el dorado se vieran pincelados, dejando bien claro que los dos se enaltecían uno a otro, la luz y la tiniebla se retratarían en total armonía.

*

*

Se nos volvió el atardecer cargado de sonrisas y risas, por irnos encontrando entre ambos extremos, tan claros y pertinentes que no cabía razón para decir que uno u el otro era mejor.

Ambas se volvían esencia sin importar nada de lo que de cada una se dijera, que si:

Una es tenebrosa, obscura, donde oculta los malos pensamientos, los actos pecaminosos o saber cuántas cosas que nos hace huirle, no enfrentarla.

o

La otra por el contrario es todo lo apreciado, lo valorado, lo que hay que encontrar y a lo que hay que tender, aunque si se le mira muy fijamente enceguece y no nos deja otra cosa que juzgar en el afuera lo que llevamos dentro y detentar una doble moral, la crítica se hace cargo de ver proyectado en otros lo que late sin conciencia en mi fuero interno, que mejor es ni verlo.

*

*

En vez de percibir también las cualidades de cada una y cómo aprovecharlas.

 «La sombra encarna sutileza, reflexión, misterio, contemplación, reclusión, descanso.»

o

«La luz representa la vida, el conocimiento, la inspiración, la referencia, la brújula, el futuro.»

*

*

Ellas convivían juntas en un interminable juego, se plasmaban y se encontraban por fin reivindicadas de que ninguna era la principal, sino que simplemente una sin la otra no eran nada, dejando de lado los criterios del mundo donde los prejuicios abundan, hacia una u la otra y no caminar por el camino del medio como dijo Buda, ese que hay que encontrar y que para hallarlo y no desviarse hacen falta años de práctica, meditación, aceptación, reflexión y muchas cosas más que el mismo andar va mostrando.

*

*

Así seguimos jugando, mientras caminábamos nos íbamos descubriendo, que de eso se trataba, hasta llegar de repente a un abismo donde había que lanzarse sin miedo.

*

*

Así fue, sin titubeo, allá entre risas y sonrisas seguimos por el trazo del medio, reconciliando la dualidad, al encuentro de la paz y la liberación, donde el soltar, confiar y dejar ir, es parte de él.

Cruzábamos el atrio entre los árboles ancianos, movidas por la brisa sus hojas componían una música de murmullos que aun más enaltecían ese momento de gozo.

-Date vuelta

Así lo hice y ahí me encontré, en un arco de luz y en él aparecía San Mateo Evangelista y mi sombra, ambos formados por la parte obscura. ¡Qué paradoja! tan sutil.

*

*

Otro gesto de asombro atravesó mi cara, ¡vaya culminación! para esta caminata, donde la modorra había desaparecido, la energía había regresado, un corazón contento latía y de regalo, una gran enseñanza.

Gracias

MÉXICO

AGOSTO 2023

***

LA HORA DORADA

EN BUSCA DEL FRESCO (1)

EN BUSCA DEL FRESCO (2)

RESPUESTA

*

Te invito a visitar mi página de face

blog de themis

Y TAMBIÉN  EL BLOG

puedes encontrar otras entradas que te interesen.

Link Pagina Principal 1

GRACIAS A TODOS!!!! SALUDOS!!!!

FIRMA baja res

Comenta y comparte…GRACIAS…!!!

12 comentarios en “EL CAMINO DEL MEDIO

  1. Genial, Themis, me retrasé en leer tu relato, tu monólogo y tu diálogo tan bien llevado y expuesto que lo he disfrutado mucho. Siempre me sorprendes. Pero sé
    lo bien que te llevas con tu sombra. Y eso quiere decir, contigo msma. Muy hermoso recorrido y es cierto que tenemos que convivir con esa luz de la sombra y con esa sombra de la luz, todo es continuo, dinámico… algo que no sempre vemos o queremos ver. Nos puede el miedo a observar nuestros propios movimientos, pero cuando la conoces, es maravilloso. Gracias. Y un abrazote doble, a ti, y a tu sobmra. Felicitaciones, como siempre.

    Le gusta a 1 persona

Gracias por comentar...!!!

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.