Una hierba milagrosa
Cuando recién llegué a México, dos amigos me invitaron a preparar un plato prehispánico el cual decían era una delicia, se llamaba huauzontle el ingrediente principal y los íbamos a hacer capeados, rellenos de queso y en salsa de jitomate.
Uno de ellos era hijo de españoles de esos que tenía que cecear cuando se encontraba entre los suyos ya que el no hacerlo se veía como una falta de respeto y renegar de su origen más allá que él había nacido en el país de acogida de sus padres.
Había aprendido a cocinar algunos platillos pues contaba que había sido criado por las nanas todas indígenas y la mayor parte del tiempo él estaba en la cocina pues le gustaba mucho el ambiente que ahí había, en comparación con el que tenía que soportar entre sus familiares quienes eran mucho más protocolares, de ahí que había aprendido a guisarlos y le encantaban ya que en su casa no se solían comer por ser una comida del pueblo.
El otro amigo, ese traía sangre de los dos, por un lado su madre era mestiza provenía de una familia indígena del lado materno y la paterna eran de la aristocrácia española en su época, su abuelo se había enamorado apasionadamente de ella y la había desposado.
Había aprendido de todas las mujeres de su familia autóctona madre, abuela, tías, el arte de esa cocina, no solo por el sabor sino además la parte medicinal que guardaba.
Entre los dos me fueron introduciendo en la forma de preparación y en la historia que había detrás de este alimento considerado en una parte milagroso.
Luego a la hora de comerlos no puedo decir lo rico que me supieron, algo muy diferente a lo acostumbrado en la comida de mi país, fue todo un descubrimiento y de ahí en adelante disfrute cada vez que me los servían, estuvieran preparados como fueran.
Hace mucho, muchísimo tiempo, antes de la llegada de los españoles a estas tierras, en la época prehispánica donde la alimentación era algo que se tenía muy en cuenta y se cuidaba sobre todas las cosas y se sabía para que servían las diferentes hierbas las que eran medicinales, las que mantenían al cuerpo sano, las que daban fuerza, se las domesticaban y con ello se lograban cultivos para alimentar y sanar a gran parte de la población.
Eso sucedió con el huauzontle, el cual es una planta que México regaló al mundo y su nombre náhuatl habla de los cabellos del bledo que esto es debido a la forma que tiene que es un tallo grueso desde donde salen ramificaciones que asemejan a pequeños arbolitos llenos de bolitas que son sus flores.
No solo tenía una importancia alimenticia sino también religiosa, junto con el amaranto, con el cual se dio una gran confusión, pues los venidos de afuera creían que eran la misma planta, más allá que eran familia, se emparentaban pero cada uno tenía su propia forma y color, una era roja y el otro verde luminoso.
Como se le atribuían efectos prodigiosos a ambas, más aún al amaranto, que era concebido como un alimento de los dioses y se encontraba en muchas ceremonias religiosas, contaban que a su semilla que era la que se comía la preparaban esculpiendo las figuras de los dioses con sangre de los sacrificados y se las comían los guerreros y otros para de esa forma lograr esa fuerza extra.
De ahí surge parte de la idea de que eran pueblos antropófagos.
Esto no gustó mucho a los recién llegados, que habían conquistado a estos pueblos considerados paganos pues adoraban a muchos dioses y por otro lado incivilizados, ignorantes y entre otras cosas se les quiso obligar a comer como Dios manda o sea a su manera.
Lo veían además como competencia de su eucaristía y eso no lo podían tolerar, además de la forma que decían que lo hacían, por lo tanto fueron prohibidos y exterminados sus cultivos.
El huauzontle era una comida del pueblo y su cosecha se usaba como pago de tributo al Imperio Azteca, llegó a estar en la época de la conquista en el cuarto lugar en producto de cultivo, después del maíz, frijol y la calabaza.
Todas las nutrientes que tiene, vitaminas y minerales que hacían de él un alimento extraordinario para mantener al cuerpo proporcionado en su química.
Como junto con el amaranto fue prohibido por los conquistadores, su consumo se fue erradicando, más allá que los conquistados llevaron sus cultivos a lugares remotos en donde la semilla se preservó y llegó hasta estos días, aunque con toda la persecución que existía en los centros poblados fueron suplantados por otras hierbas.
Las espinacas y las acelgas, fueron unas de ellas, que como buenos «malinchistas» los que siguieron gobernando después de la Independencia, entre ellos Porfidio Díaz las veían como más europeas y dignas de ser ingeridas y no como ese pasto que comían los «incivilizados».
Más allá que en una parte se mantuvo su consumo en muchos pueblos por lo que llega hasta el día de hoy.
Preparados como la cocina mexicana lo hace capeados, rellenos de queso en salsa de jitomate o con huevo, en tortitas, con mole, en salsa de chile, son muchas las formas de poderlos degustar, disfrutar y alimentarse.
En la actualidad es un ingrediente casi desconocido por las generaciones jóvenes, más allá del valor nutricional y lo económico que resulta, un manojo grande de él, sale un poco más de un dólar.
En esta cuarentena y frente a la problemática económica que surgió, la necesidad de obtener alimentos para subir la eficiencia del aparato inmune lo comenzaron a recomendar tratando que se volviera a su uso, más allá que en las grandes ciudades es casi imposible encontrarlo, pues al no haber demanda no se surte de él.
En el Estado en el que estoy resulta que es el que más mantiene su cultivo y eso es una gran fortuna, al igual que fue por aquí donde se escondieron las semillas del amaranto y del huauzontle para poder seguir contando con ellos hasta hoy, saborear ambos alimentos sin tener impedimentos que vinieran desde fuera o de los prejuicios creados.
Aún se puede no solo deleitar sino además nutrir con este pasto muy sabroso que muchos lo desdeñan por no venir de la «alcurnia» sino tener una extracción mucho más humilde, un sencillo quelite nacido de la Madre Tierra que lo regó como pastura por todos estos lares, lo hizo resistente a la sequía, para así palear el hambre de todos los conocedores del verdadero sentir de la alimentación y de la economía.
MÉXICO
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No lo conocía.
Basta que algún famoso lo coma y se pondrá de moda.
Seguro que está bueno y es muy nutritivo.
Abrazo, Themis.
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A parte duran mucho tiempo pues se secan, los hidratas y los cocinas sin mucho problema. Super nutritivo, baratos, y con muchas formas de preparación.
Eso sí, si como dices lo agarra algún famoso, ahí lo volverán un superalimento y se irá cuesta arriba su precio. jajajajajajajja!!!!! Un abrazo
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Deliciosos, pero tan laboriosos.
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Sí, toda la razón. Sencillos por ejemplo con huevos no dejan de ser deliciosos igual y se puede aprovechar como alimento y para un buen desayuno. Eso sí nunca se compararán a los capeados y rellenos que como bien dices llevan su gran trabajo. Un abrazo y gracias
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Ignoro el sabor, pero tiene un color verde muy apetitoso. Creo que acá no se puede conseguir. Un abrazo.
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Si, el color es muy bonito y el sabor es peculiar, un poco amargo eso sí deliciosos. No creo que lo puedas conseguir, aquí en México está difícil pues ha sufrido mucha persecusión, demasiado barato, poco laborioso de plantar, resistente a las sequías, tiene todos los elementos que se necesitan para la química corporal, no es muy redituable. Un abrazo grande
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» Capear» …no lo sabía que es eso y resulta es lo que hacemos nosotros en Rusia. Hago berenjena ,calabacín, coliflor, brocoli, cualquier pescado capeados sabrosísimos. Igual hago el postre » el caballero pobre» de México, torrijas en España ,»grenki» en Rusia….todos son iguales. En lo general no veo mucha diferencia en los platos de distintas culturas, tenemos mucho en común viviendo en distintos continentes.
Voy a ver la información sobre esa planta huauzontle….a ver si la comemos en Rusia tambien pero con otro nombre…jajajaj. Un abrazo.
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Si, es que la comidas del pueblo o familiares en todas partes pueden cambiar algún ingrediente como en este caso sin embargo son muy similares pues era con lo que contaban, así me imagino. Esta planta en mexicana, y creo que solo se come en Mëxico, pero, ………nunca se sabe, Un abrazo grandote y feliz semana
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A que sí, que crece huauzontles en Rusia teniendo , por supuesto otro ,nombre . Yo lo busqué por su nombre cientifico en latín. No lo comemos pero hay por todos los lados., como hierba mala. Un abrazo. En realidad somos iguales.
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¡Qué bueno!, no lo sabía, ¿cómo habrá llegado?, una incógnita tal vez, un abrazo lindo día
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Quizá ¿ como habra llegado de Rusia a Mexico?…jajajajaj no lo sabemos.
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El huauzontle es originario de México, por lo menos este que publiqué, ten en cuenta que hay mucha variedad de ellos, pues son pastos, maleza, hay en todo el mundo, son la misma familia distintos integrantes, sin embargo este como el maíz es nativo de estas tierras.
Un abrazo grande,
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